23 de diciembre de 2016

HISTORIAS

HISTORIAS. Unos capos

Semanas atrás, un vecino de nuestra ciudad entró al Sanatorio Tandil con un serio problema de salud por el cual fue derivado a la terapia intensiva del mismo centro. Allí estuvo internado durante diez días hasta que fue dado de alta, cuestión que derivó en un gesto que no debería sorprender, pero que a los mismos médicos les llamó la atención.

El paciente, una vez en su casa, envió una canasta navideña para todo el equipo de la terapia intensiva como muestra de agradecimiento por el trabajo realizado, con el siguiente escrito:

"Muy poca gente se dedica a una tarea como la de ustedes recibiendo solo un sueldo, porque los pacientes exigen y aveces solo duermen. Vi de todo en estos diez días, y ustedes andaban tras uno y tras el otro. Conocí sus horarios y sus nombres, pero sobre todo vi lo que son capaces de hacer. Mis respetos por ello. 

Seguro estoy de que no quiero encontrarme ahí otra vez, pero si la vida me vuelve a jugar una mala pasada, quisiera que estén todos para cuidarme otra vez. Son unos capos.

Feliz navidad" 

El obsequio sorprendió a los médicos, aunque eso no debería ocurrir. ¡Una vida vale más que cualquier canasta navideña! La profesión que eligieron los pone a prueba constantemente, pero como en este caso, los médicos (y sus colaboradores) demuestran lo que son: héroes anónimos que dejan todo por la vida del otro. Unos capos. 

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