2 de diciembre de 2016

TESTIMONIOS

TESTIMONIOS. ¿Quién será el próximo?

Después dice que es uno de los primeros que allá por los años 70 decidió comprar su terreno y hacerse la casa. "Tandil se terminaba acá. Recién habían pavimentado la calle y Brasil era más bien una callecita por la que se iba hasta el cementerio. Nadie imaginó lo que iba a pasar después", cavila.

El "después" conlleva ese futuro que ya llegó: la ciudad de rango intermedio camino a las 200 mil almas con todas las complejidades y los desafíos que el nuevo orden conlleva. Imposible de sospechar en aquellos años donde el hombre y su novia, a la vieja usanza, se hicieron la vivienda a metros del casamiento. Claro, el pequeño detalle era que comprar un terreno y hacerse una casa no era algo fácil pero sí claramente posible, aunque llevara treinta años terminar de pagar el crédito hipotecario. Cuando finalmente saldó su deuda con el banco, ya nada era lo mismo. Ni el barrio. Ni la avenida dividida al medio por el bulevar. Ni el descampado o un bolichito perdido que se transformó, ahora, en uno novedoso centro comercial. Ni, mucho menos, los valores de la tierra y el inmueble por efecto, dicen, de la burbuja inmobiliaria.

Tampoco es lo mismo la seguridad.

Hace pocos días el vecino alude a un polirrubro y una panadería del barrio robados a mano armada: "A las 9 de la noche acá la policía no pasa más. Y los chorros lo saben. Primero robaron la panadería de la esquina, luego el polirrubro Lo de Charly?s. Lo que nos estamos preguntando es quién será el próximo. Uno no quiere pensar mal pero acá los robos ocurren cuando la policía no está, ¿me entiende? Falta patrulla de noche, mi amigo, eso que en mis tiempos de juventud se llamaba el rondín", evoca. Y luego, precipitado en nostalgias remotas, recuerda que hace algo así como medio siglo Brasil terminaba en el cementerio municipal. Que algunas cuadras más allá vivía una vidente muy prestigiosa a la que centenares de mujeres visitaban para que les leyera el destino. "Lástima que la bruja se murió. Si no le juro que me iba hasta su rancho para consultarle quién de nosotros será el próximo afanado", sostiene con picardía.

Resulta obvio agregar que el rancho de la mítica vidente Asiba Danesmur tampoco existe más. Un colorido barrio pletórico de modernas edificaciones se ha levantado allí, a pocos metros de la falda de las sierras.

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