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11 de noviembre de 2016
De Gutemberg a Berners-Lee : Seis siglos
después
En 1394, en Estrasburgo nació Johannes
Gutenberg, y luego de años de trabajo casi secreto, en 1449 imprime el "Misal de Constanza" y en 1452 su primera "Biblia
de 42 líneas", refiriéndose a las líneas impresas por página,
siendo el primer libro IMPRESO reconocido. Pero los romanos, (
Mientras el mundo seguía girando, en 1980, el
británico Tim Berners-Lee, sobre el sistema ARPANET que había desarrollado la NASA,
crea el sistema de dominios (www: World
Wide Web- red amplia mundial),
propiciando la primera forma global
capaz de interrelacionar comunicación y contenidos. Crea el lenguaje de
"hipertextos" - HTML- con el que hoy nos conectamos. Así nace la WEB.
Como ocurriera en el siglo XIV, con la
imprenta?a partir de INTRNET el mundo no volvería a ser igual.
Los 30 años siguientes fueron vertiginosos
para adaptarse y aprovechar esta revolución.
Cambios en el leguaje periodístico, en el
perfil del periodista, en los clásicos equipos de redacción y la actitud
empresaria donde los medios deben salir a buscar a sus lectores.
Se gana y se
pierde
La web y las plataformas digitales ganan en
velocidad y penetración, son de amplia disponibilidad y los costos son sensiblemente
menores.
Pero la moneda siempre tiene dos caras, sino
es falsa.
Se pierde estructura lingüística, los errores
suelen ser enormes, las procedencias de informes y noticias no son chequeadas
ni confrontadas con la realidad, lo dudoso suele transformarse en verdadero sin
serlo y las autorías genuinas naufragan en un mundo instantáneo con robos de
"cortar y pegar", que si no se está entrenado, nos llevan a la trampa.
La filosofía siempre sostuvo que lo
intangible es tan frágil como la formulación del discurso y tan fuerte
como la fundamentación que sostenga la idea.
Sino, no existiría la ORATORIA como ciencia. Para Platón, la oratoria tenía que enseñar, orientar, convencer, persuadir y deleitar.
La sinergia de lo digital, sólo se demora en
"convencer". ¿ Y el resto?, no hay tiempo.
La rotación de los titulares y las 6 líneas
que el lector digital procesa, hacen que en una hora otra noticia con otro título
tape la anterior, y la mitad de los lectores, solo se "informaron" con esa
"bajada" o "copete" como lo llamamos en la jerga.
No está mal. Pero no nos engañemos creyendo
que uno se informa y forma criterio sólo con 6 líneas en el I-Phone, la tablet,
o la Notbook. Al finalizar el día, en la
home page de un formato digital, la prioridad de los hechos más recientes ha ganado
por knockout a los hechos más importantes y han sepultado la posibilidad de
reflexión junto a los detalles, esas pequeñas cosas responsables del ACTO de PENSAR. Que nada tiene que ver con la interminable lista de
opinólogos furiosos y detractores virtuales que se desahogan en los
"comentarios virtuales"
La fuerza del
papel
En 2009, el genial semiólogo y novelista italiano Umberto Eco publicó "No esperéis libraros de los libros", un libro fantástico, que
no debería faltar en los estantes de quienes negociamos con las palabras.
Refiriéndose a la palabra ESCRITA EN PAPEL, Eco expresó: "si tuviera que dejar un
mensaje de futuro para la Humanidad, lo haría en un libro en papel y no en un
disquete electrónico. En las bibliotecas de cualquier ciudad del mundo hay -al
menos- libros de 500 años de antigüedad y existen aún manuscritos confeccionados
hace 1.000 años. Ahora bien, no sabemos cuánto puede durar un disquete de una
PC, un pendrive, un CD. Los llamados "discos flexibles" de los ?90 ya murieron sin haber agotado su capacidad de
almacenamiento de datos. En cualquier caso, sigo escribiendo libros, porque
auguro a la palabra escrita en papel, una larga vida"
Las plataformas digitales, veloces, instantáneas, intangibles? nos ponen
delante de los ojos las mismas palabras e ideas que un soporte papel. Un diario
digital, posee enormes ventajas, como poder leer lo que acaba de ocurrir hace
minutos? en un monitor, un celular, una tablet.
Pero "el diario" de papel, no
necesita ni antena, ni señal, ni Wi-Fi, ni batería, ni corriente. Se toca, se
dobla, se recorta, se guarda en el bolsillo, en una libreta o en la guantera
del auto. Se arruga, se manosea disfrutando ese olor a tinta característico. Y
como no es tan urgente, provoca un instinto reflexivo que ningún soporte
digital logra reemplazar.
Se entrega en mano, se espera por debajo de la puerta o en el buzón, se
compra en el kiosco a la pasada. Se roba de alguna mesa de café. Se regala, se
ofrece. El diario o - en este caso especial- un SEMANARIO, invita a temas
más extensos, con desarrollos que se comparten y se producen con más tiempo que una noticia
instantánea.
No creo que sea "mágico" que un semanario en papel, cumpla 100 sábados,
tenga un apoyo comercial sorprendente y traccione opiniones, también cuando sus
notas de investigación se suben al portal digital. Convivimos con la
tecnología. La pregunta del millón sería: ¿es una
pulseada entre el papel impreso y las plataformas digitales?
Si partimos que las palabras son el requisito fundamental para poder
pensar, si coincidimos con la idea de
Hegel que "la
lectura de los diarios por la mañana son el rezo matutino del hombre moderno", compartiremos
con Umberto Eco su reflexión:
"no
sé si mi nieto querrá rezar de esa manera".
Pero nuestro universo interior se arma entorno a LAS PALABRAS. Sin ellas
no podríamos elaborar ni fundamentos, ni conclusiones, ni preguntas.
Nos definen las palabras.
Jacques Lacan, enorme psicoanalista francés, hacia la mitad del siglo XX provocó al mundo, con su posición filosófica: el lenguaje construye al sujeto y el humano padece este lenguaje porque le es necesario . Con el lenguaje se razona, y por el lenguaje existe, lo que él denominó la comunicación simbólica entre los humanos.
Pero las palabras son intangibles. Nuestra mente las atrapa y las
retuerce hasta interpretar -mal o bien- para concluir, coincidir, discutir.
Para sonreír, llorar, enojarse o vivir cualquier emoción.
Es patrimonio de LA LECTURA, y del papel impreso, el único modo de TOCAR
LAS PALABRAS. Porque de otro modo, una vez emitidas, todas salen por su cuenta
al mundo a provocar las intensiones de quien las expresó, u otras que encuentra
en su camino de repeticiones y suelen perderse en laberintos irrepetibles.
El papel, es un modo de mantenerlas atadas, coherentes, disponibles siempre igual y
siempre sujetas a renovadas interpretaciones.
Es interesante pensar que somos más profundos de lo que se supone somos,
y en cualquier mostrador o mesa de café, alguien interpreta poniendo un nuevo
sentido a un artículo que atrapa en sus manos, porque sostiene el papel? y
relee señalando o marcando con nuevas opiniones un texto impreso.
No es un asunto de magia. Es un asunto inherente al humano pensante,
civilizado y civico, interesado, ocupado, latiendo el día a día con su comunidad en el
plano de lo real.
La velocidad de este siglo, gusta protegerse en imágenes - asegurando a
pie juntillas- que "una imagen vale más
que mil palabras".
Permítame, apreciado lector? valorarle su pensamiento en mayor grado. Porque
creo en los textos que llevan por caminos elaborados a compartir otro modo de
ver las cosas, son los que valen más que las imágenes. Si no fuera tan grande
mi convencimiento, no estaría escribiendo esto para usted, que ahora mismo esta
leyendo en EL DIARIO DE TANDIL, esta nota de tapa. Un
semanario encaprichado en sostener el valor de las palabras, las ideas bien
argumentadas, los fundamentos con olor a tinta y sobre todo: la estimación de sus lectores.
Cuando la escritora británica J.K.
Rowling comenzó la saga de Harry Potter, con librotes de más de 500 páginas, me
sorprendió la voracidad de los chicos cuyo interés por la historia y la
potencia del relato anulaba su extensión. Ellos no se asustaban ante el peso y
la longitud, y así durante ocho emisiones batió todos los record.
Algo de mágico hay en la lectura del soporte papel. Y no tiene que ver
con el castillo de Howard. Tal vez el secreto sea el íntimo mundo del lector y
su letras impresas poniendo en funciones la mente para generar el clima de ese "jardín que se puede lleva en el bolsillo"
como
decía Rudyard Kipling en relación a los
relatos impresos.
El diseño como estrategia
Si hay una carrera universitaria con adeptos es DISEÑO GRAFICO. Su
crecimiento en todo el mundo ha sido exponencial. Cualquier folleto, logo, una
tarjeta, una invitación a lo que sea, un cartel de publicidad o un banner de un
evento tiene un enorme trabajo de
diseño.
Steve Jobs alentó la creación de simplicidad y belleza para las
funcionalidades de la comunicación tecnológica, con sus Mac, sus iconos de
funciones y las pantallas sensibles.
Pero el mundo de las ideas, del arte y de su aplicación jamás pueden
sobrevivir desconectados entre si.
Hoy se imprime con diagramación digital, y todo el tráfico previo de la
información y sus formas, pasa por la tecnología y por diseñadores súper
creativos. Incluso nuestro semanario de El Diario de Tandil.
Solo "reconectan" al plano real?al final de la impresión, cuando se atan
los fajos de papel impreso, doblado y armado, se despachan y distribuyen, y se
consolida la idea de tangible cuando el lector lo toma en sus manos para
leerlo.
Ante este mundo instantáneo, donde los grandes medios prefieren colgar en
sus portales las notas de video, y luego abajo?el abstrac del contenido, la fuerza
del papel se reinterpreta luego de
haberse mezclado con la tecnología.
¿Para que? Para mantener la posición de que las palabras pueden volverse
reales, cuando están impresas, y cuando ese vínculo diario,
libro, revista- lector establece una cápsula
que protege el espacio de la lectura expresamente detallada, a veces suspendida
para ser retomada mas tarde, en la seguridad que no desaparecerá en algún
vericueto de la web.
El libro, el periódico poseen la sustancia de lo perdurable.
No importa si al final, con ese diario alguien prenderá el fuego,
envolverá huevos o verduras, limpiará los vidrios o colocará algunas hojas en
la entrada del piso que todavía está
mojado.
A veces, quienes trabajamos en digital para elaborar esta nota, por
ejemplo, imprimimos antes de enviar a diseño, para leer en la mano y en papel.
Y no es un capricho, es la comprobación de la fuerza de lo concreto. Porque esa
es la sensación que Ud. sentirá cuando cada sábado recoja el ejemplar, lo tome
en sus manos y nos dedique parte de su tiempo interpretando lo que provocamos
al escribir.
Se agradece profundamente la sustancia de un análisis superior. Como suele decir Lanata: "la diferencia entre enterarse y entender".
No sabemos si usted tiene 30 años o es plus 70. Sólo sabemos que no hemos
subestimado jamás su capacidad de comprender nuestro trabajo, nuestras
investigaciones, las opiniones. Sabemos que se agradece el uso del buen
lenguaje. El tratamiento de los detalles y el recorrido de las BUENAS PALABRAS
con la mejor estructura lingüística posible, para que al estilo de Lacan, el
"espejo del otro" funcione como un ser que
piensa porque posee palabras, y como necesita comprender, necesita del lenguaje.
Si está escrito en soporte papel, mejor.
Por la libertad de funcionar sin electricidad, ni batería, ni tecnología, ni wi-fi, ni señal.
Usted y nosotros, sin instrumentos que medien entre el contenido de un trabajo con respeto por su interés y esa cuota de fe que preferimos llamar fidelidad: Muchas Gracias.
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