13 de septiembre de 2016

MATRICIDIO

MATRICIDIO. Un horror que había sido anunciado

Era hija de un hombre que escribió poesías y tuvo una librería con compra y venta de libros en el Tandil de los años 80: el fallecido Omar Ordóñez, quien fuera dueño del negocio "El Gato Negro", que por años estuvo ubicado en un local de calle Rodríguez, cercano al Bar Ideal. De joven, Silvia llevó el apodo de "la Cabezona" Ordóñez. Muy bella y de aspecto frágil, había formado parte de grupos de teatro vocacional de la ciudad. Su hijo, Juan Facundo Fernández, de 31 años, es fruto de su primer matrimonio con Balín Fernández, del cual se hallaba divorciada hace muchos años.

Mientras todavía no está claro el modo con que su hijo le habría quitado la vida, sí se supo en su círculo más allegado que Silvia había recibido señales en tal sentido, y que, como es lógico en cualquier madre, se había negado sistemáticamente a denunciar a su único hijo, al cual adoraba. Facundo, quien sufre de alteraciones en sus facultades mentales, había estado internado en otros momentos en el Centro de Salud Mental de nuestra ciudad, y no vivía con su mamá sino con la abuela paterna.

La tragedia se desencadenó en las primeras horas de este martes, aunque otro episodio ocurrido hace algunos días había puesto en alarma al vecindario. Del presunto matricidio nadie supo nada hasta que el propio joven hoy al mediodía envió un mensaje de texto a un amigo con las tres palabras fatales y definitivas: "Maté a mi mamá". El joven fue detenido por la policía en el lugar de la tragedia, una vivienda ubicada en el corazón de Villa Aguirre, mientras el cadáver de Silvia Ordóñez, de 53 años, era hallado en un galpón de los fondos de la casa, debajo de unas mantas. 

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