
Si tiene alguna consulta comuniquese al
7 de septiembre de 2016
por
Mauro Carlucho
Los Kambara vivían en Tsuneishi, un pueblo perteneciente a la provincia de Hiroshima. Lugar trágicamente conocido por ser donde Estados Unidos dejó caer la bomba nuclear.
"Vivíamos a 180 km de donde cayó la bomba, pero en nuestro pueblo no hubo graves consecuencias directas. La explosión destruyó todo en 10km a la redonda y la radiación alcanzó los 80km", explicó a ElDiarioDeTandil.
Yuki, nuestro personaje, nació en el año 1952, pero sus familiares más cercanos vivieron aquellos años oscuros. Su padre, incluso, estuvo enrolado en el ejército. Pero, por su corta edad, no salió a combatir fuera del continente.
Las historias de la guerra marcaron su generación. Cuenta orgulloso la historia de un tío que participó de una feroz batalla en el Pacifico y debió nadar dos días hasta llegar a la costa de Filipinas para salvar su vida. Leyó bien, nadó dos días en medio del océano hasta llegar a tierra firme.
La familia del padre de Yuki eran campesinos y su madre era maestra. No se trataba de una familia acomodada, ni mucho menos. Luego de la guerra, Japón entró en una crisis muy severa y mucha gente eligió irse en busca de un futuro próspero.
Corría el año 1958 cuando la familia Kambara se subió a un barco y navegó rumbo a Sudamérica. El destino elegido era Paraguay, donde se estaba asentando una colonia nipona.
El barco encalló en el Río de la Plata y descendieron en Buenos Aires, de allí fueron en otro barco hasta la costa de Rosario y recién ahí tomaron un tren rumbo a la frontera con Paraguay.
"Yo tenía apenas 5 años, pero tengo recuerdos del viaje. Cuando llegamos a Encarnación (en Paraguay) nos dejaron unos días en unos galpones. Luego nos trasladaron en camioneta hasta Colonia Fram, donde estaba la colectividad japonesa", indicó.
Fueron miles los japoneses que viajaron hasta Sudamérica, muchos iban a Brasil, pero una disposición del gobierno carioca hizo que muchos fueran al Paraguay. Allí les dieron un monte para que comenzaran de nuevo. Yuki describe al campamento como rudimentario, ya que no había ningún tipo de instalaciones. Las familias orientales tenían que talar el monte, construir su casa y comenzar a trabajar la tierra para obtener comida y dinero.
Fueron épocas muy duras, los Kambara habían
venido con tres hijos y luego tuvieron dos más en el Paraguay. "Cuando nació el primero ni siquiera había
hospitales o lugares donde atenderse. Como el parto se adelantó unos días, mi
propio padre tuvo que hacer de partera. Se puso a buscar hilos de nylon que
sacó de las cobijas y de puro corajudo asistió a mi madre".
Los japoneses trajeron semillas de soja y ahí mismo comenzaron a trabajar la tierra. Este producto era casi desconocido en la zona, pero rápidamente se comenzó a extender por el Paraguay.
"Nuestras familias no sabían lo que se encontrarían en Paraguay, fue una época muy dura. Ayudaba que éramos todos japoneses y podíamos mantener nuestra cultura, pero igual muchos se volvieron a Japón y otros se vinieron para Argentina en busca de un futuro mejor", relató.
Yuki emprendió el viaje a la Argentina con solo 13 años. Una familia japonesa de Chivilcoy necesitaba un muchacho para trabajar en la huerta y hasta allí se fue nuestro amigo. La vida en este país era más atractiva que en el monte paraguayo, y a los pocos años lo siguió el resto de la familia.
Los Kambara se asociaron con la gente de Chivilcoy y comenzaron a trabajar la tierra, luego otro "paisano" les aconsejó el rubro de la tintorería y cambiaron de trabajo en busca de mayor progreso.
Estuvieron 5 años en Chivilcoy, hasta que un día salieron los hombres mayores a buscar otro destino. "Vinimos con mi padre y mi hermano mayor a esta zona, estuvimos en Mar del Plata y en Necochea, pero elegimos Tandil porque había trabajo todo el año", nos cuenta.
Promediando el año 63 Japón comenzó a resurgir, pero los Kambara decidieron permanecer en Argentina en busca de su destino. "Yo no me quejo de habernos quedado, este país es maravilloso y estamos muy conformes con lo que logramos", dice orgulloso.
Abrieron la tintorería en el año 1969 y fue todo un suceso. "Había muchísimo trabajo en Tandil para aquella poca. Trabajaba toda la familia y hasta tuvimos que tomar empleados, pero después lentamente fue decayendo. Primero por el ingreso de ropa más barata y después por los lavaderos que empezaron a abrir por todos lados".
Promediando la década del 70, su hermano mayor volvió a su tierra, donde fue contratado por un pariente muy acomodado económicamente. Yuki va hasta el fondo de la casa y trae unas revistas sobre el astillero Tsuneishi, su familiar es dueño del segundo fabricante de barcos de Japón y el sexto del mundo. Un verdadero magnate.
Estos contrastes aparecen a cada momento en la historia de los Kambara. Yuki contó que hace un tiempo, también recibió una invitación para trabajar en esta empresa, pero eligió quedarse en Tandil para cuidar a sus padres. En reemplazo fue el hermano menor, que hoy vive en Paraguay donde funciona una sede del astillero.
La tintorería Hiroshima parece detenida en
el tiempo. Hay adornos orientales, fotos de familiares y ropa colgada por todos
lados. La entrevista con Yuki fue en una pieza trasera, al lado de una
computadora con la cual se comunica a diario con sus familiares. "Cuando llegamos a Sudamerica tardábamos
tres meses en enviar una foto a Japón, hoy lo hacemos al instante. Allá
quedaron muchos familiares y seguimos en contacto. Mi madre viajó dos veces, y
en una la acompañé. Por supuesto que le hubiera encantado volver a vivir en su
tierra, pero acá estaban los hijos y los nietos que comenzaban a sumarse".
Su madre se llama Atsuko, tiene 91 años y guarda una lucidez oriental. Su padre, se llamaba Satoru y falleció en el año 2002. Sus otras dos hermanas están viviendo en Buenos Aires.
Yuki formó una familia en Tandil, pero luego de la crisis del 2001, su esposa e hijos se mudaron a Palma de Mallorca. Nuestro personaje siguió fiel a sus padres y quedó a cargo del negocio y de su cuidado.
Por esto hablamos del desapego, cada integrante de la familia hizo su camino, pero Yuki eligió quedarse y sostener a su madre. "Viajo a España todos los años a visitarlos, pero me tengo que quedar aquí con mi madre", nos dice sin titubear.
Ya son casi 60 años que llevan en Argentina, pero pudieron mantener su idioma y las costumbres. "En Paraguay nos enseñaban los dos idiomas y acá en casa se habla japonés. También mantenemos muchas de nuestras costumbres, es como estar más cerca de nuestra tierra", nos dijo.
En Tandil no hay una gran colectividad de japoneses, pero cada tanto se visitan con la gente de la florería de avenida Brasil o con los Yamamoto. Sus hermanas de Buenos Aires también vienen a menudo.
"Japón es nuestro país, pero Argentina es nuestra casa. Yo creo que este es el mejor país del mundo, tiene grandes extensiones y es muy rico. Si estamos mal es por culpa de los gobernantes, pero la gente es muy buena y el suelo es generoso", decreta.
Los Kambara se adaptaron a Tandil y se ganaron un nombre dentro de la sociedad. Su forma de pensar y las costumbres son distintas a las nuestras, pero supieron adaptarse y salir adelante. El amor de Yuki por su madre trasciende sus palabras. Es un respeto que rige su vida y lo obligó a separarse de sus hijos y nietos.
Desde ahora en adelante, cada vez que pasemos por Hiroshima y veamos a los japoneses trabajando entre la ropa, sabremos que atrás hay una historia enorme. Cambiante y distinta a la que nos ha tocado a la mayoría de nosotros.
FOTOS NICOLÁS PROCOPIO
30 de julio de 2026
29 de julio de 2026
29 de julio de 2026
29 de julio de 2026
29 de julio de 2026
29 de julio de 2026
29 de julio de 2026
28 de julio de 2026
28 de julio de 2026
28 de julio de 2026
28 de julio de 2026
28 de julio de 2026
28 de julio de 2026
¡Muchas gracias!

Único diario digital con cobertura integral en cada rincón de la provincia de Buenos Aires.
Edición Nº
2977 correspondiente al día
30/07/2026
Inscripto en la DNDA:
5224617 |
Propietario:
María Belen Bruni
Director:
Eduardo Hugo Bruni
Domicilio comercial:
Sarmiento 291 |
Tel:
(0249) 422 00 27
Podrás ver costos y tiempos de entrega precisos en todo lo que busques.