6 de septiembre de 2016

Opinión

Opinión. Y una noche volvió el rock (ahora tenemos que cuidarlo)

por
Brando Bruni

El sábado pasado, después de 45 días de clausura, reabrió sus puertas Bunker Multiespacio, sin dudas el templo rockero tandilense de esta época.

El mes y medio de cierre, recordamos, se llenó de polémica. Se decía que la sanción era injusta, por la misma razón (permanencia de menores de edad en el lugar) otros boliches habían recibido penas mucho más cortas. Además, Bunker venía de cierre en cierre, por supuestos ruidos molestos, a pesar de ser el reducto mejor equipado en cuanto a insonorización.

Así, se juntaron firmas y se llegó a armar un concurrido festival musical en la Plaza Independencia. Una convocatoria que sorprendió a muchos, sobre todo a aquellos ajenos a la movida del rock serrano.

Pasada la tormenta, el sábado volvió el rock. Allí estuvieron tocando dos buenas bandas locales, Salvatores y La Bigornia. La concurrencia fue más que buena, superando a muchas de las fechas con bandas locales. Un buen guiño para la continuidad de este tipo de recitales lugareños, sabiendo que Bunker enfrenta por estos días problemas económicos y el propio Walter "Caverna" Buccella, titular del lugar, habló de un posible cierre el mes que viene, teniendo en cuenta la inminente necesidad de renovar el contrato de alquiler.

Ahora bien, tratando de volver a la realidad, quienes frecuentamos los recitales de grupos tandilenses, sabemos que lo del sábado fue un oasis. Es un hermoso motivo para festejar que Bunker reabra y hay que aplaudir el gran acompañamiento, pero eso no pasa seguido.

Muchos de los recitales previos a la clausura se vieron casi vacíos, quizás con 20 o 30 personas que apenas se notaban en la sala. Las razones por las que no asistir a los shows de parte de quienes defienden la movida, son relativas, teniendo en cuenta que las entradas no suelen ser precisamente caras y con Bunker abierto, viernes o sábado siempre hay oferta. Incluso, sin ánimo de ofender a nadie, muchos son músicos los que no van a ver a sus propios colegas (muchos lo hacen y es genial que así sea).

Bunker Multiespacio, como cualquier otro bar, pub, boliche o lo que sea, se banca a base de dinero, no es ninguna novedad. Y si la gente no va a los espectáculos, paga una entrada o se toma una birra, ese dinero no existe. Bunker es un proyecto privado, y ojalá haya un apoyo económico estatal para poder subvencionar al rock, pero mientras eso no exista, los tickets y la barra son el único sustento.

Incluso, después de esto, se puede discutir el tema del necesario pago a los músicos, por lo cual muchos están peleando y con las mejores intenciones. Pero sin lugares, directamente no hay recitales. Y sin apoyo, sin presencia, no hay lugares. Razonamiento pavote, pero estrictamente real.

Lo mismo pasa con otros reductos que adoptan al rock, llámese La Pacha o Macanudo o el que fuera.

En definitiva, hoy nos toca a todos cuidar al rock. Ir a los recitales, sobre todo los de bandas locales que son los más necesitados de público. Por otro lado, son los más frecuentes. Tandil tiene un semillero de bandas impresionante, se nota por ejemplo en los Roca Rock (¿se hace este año?) con unas 50 bandas tocando o solo viendo la agenda de cada fin de semana.

Dicho de otro modo y aunque suene horrible: pongámonos las pilas y una vez cada tanto vayamos a ver grupos de acá (de afuera también, obvio) si queremos que lo que más nos gusta no muera. Sin gente abajo del escenario, no tiene sentido que toquen los de arriba. 

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