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29 de agosto de 2016
-¿Cómo resuelve las tensiones que le
genera trabajar junto al vicegobernador Daniel Salvador mientras ambos compiten
por la conducción del partido?
- Se entrena
toda la vida para eso, yo sigo teniendo una excelente relación personal con
cualquiera de los personajes involucrados. En Argentina estamos acostumbrados
al Boca - River, pero el sistema democrático en el mundo funciona con el
diálogo.
-Imagino que la gobernadora prefiere
que gane Salvador, que parece más cercano al PRO en este momento.
-No hablo con
la gobernadora sobre eso, sería una falta de respeto. Además, el PRO tiene sus
propias internas y son más fuertes que las nuestras, lo que pasa es que
nosotros somos la única organización política en Argentina que es capaz de
dirimir sus diferencias en elecciones internas por el voto de los afiliados o
en convenciones como la de Gualeguaychú que terminó en la alianza Cambiemos.
-Problema con las internas no tienen.
Por eso el chiste dice que se juntan tres radicales y ya arman una interna.
-Somos un
partido democrático. La interna en sí misma no es mala, lo que es malo es
el internismo.
-¿Me lo define?
-Interna es
que yo te exprese una visión del partido. Internismo es que hable mal de Daniel
Salvador o de Maxi Abad (sus contrincantes en la carrera hacia la presidencia
del partido en la Provincia de Buenos Aires). Yo los respeto y les tengo
afecto, pero discuto cuál es la misión que el radicalismo tiene que cumplir.
-Usted dijo que sería candidato si era
prenda de unidad, pero parece que al final habrá interna nomás.
-Salvador y Maxi
Abad formaban parte del mismo espacio, que se enfrentó al sector nuestro en la
anterior. Nosotros ganamos con el 55% y ellos, que tenían el 45%, luego se
dividieron. Por eso nosotros decimos que apuntamos a la unidad siempre que se
respete la decisión mayoritaria de los afiliados. Es decir, ellos perdieron y
encima se separaron, no es lógico que pretendan una lista de unidad en la que
vayan a la cabeza. Ellos están más cerca del gobierno y nosotros somos más
autónomos y pretendemos disputar el poder dentro de Cambiemos.
-Hablando de Cambiemos, terminaron muy
relegados en el gobierno. Parecen una alianza legislativa y no una coalición de
gobierno.
-No me
sorprende que tengamos escasa participación en el gobierno nacional y
provincial. Lo que sí digo es que los gestos son importantes y desde ese punto
de vista no hay atención al radicalismo como uno de los socios importantes para
que María Eugenia Vidal y Mauricio Macri hayan llegado al gobierno. Yo no pienso
el partido como una agencia de colocaciones pero pretendo un espacio de
participación permanente, no quiero ser un aliado al que se le notifican las
decisiones. Yo quiero discutir la previa, donde podré argumentar y quizá me
convencen de que lo que están haciendo está bien, pero creo que hay errores que
se podrían haber evitado si nos hubieran consultado.
-En la provincia, el único ministerio
que les dieron ahora se lo entregaron a un dirigente que estuvo con Massa y lo
relegaron a Elustondo.
-La gobernadora
tiene todo el derecho de armar su gabinete como mejor le parezca, aunque no
dejo de señalar que lo de Elustondo es un destrato hacia la UCR. Ahora, la
incorporación al espacio de dirigentes del Frente para la Victoria sin habernos
consultado me parece grave, porque altera la esencia de Cambiemos, que fue una
herramienta elegida por la gente para cambiar lo que había, entonces cuando
incorporás a los abanderados del Frente para la Victoria estás alterando la
esencia de Cambiemos.
-Lo dice tranquilo pero no creo que lo
haya tomado tan sereno
-No es un
gesto amable hacia el radicalismo y no es bueno para la sociedad política que
construimos. No se ha tenido el debido cuidado. Yo he sido notificado de estas
decisiones, no me han consultado, por eso tengo la libertad de opinar por los
medios, porque por los medios me enteré de las decisiones.
-En el interior, donde el PRO no está
desarrollado, le terminan reprochando a ustedes
por lo que hace Macri. Es como si ustedes estuvieran para atajar penales
y ellos para celebrar los goles.
-Es así, pero
la paradoja es más grande en aquellos distritos donde no somos gobierno porque
no tenemos herramientas locales para solucionar los planteos que le hacen al
gobierno de Provincia o Nación. En esos distritos, que incluyen los centros
urbanos más grandes, es donde nos piden que vayamos hacia un rol muy duro
dentro de Cambiemos.
-¿Le hacen planteos por la
participación que tiene la UCR en el gobierno?
-La mayor
responsabilidad recae en quienes tienen posibilidades de negociar cuál es el
rol que nos asignan. A ver, yo soy un actor de reparto y voy a ir a buscar un
rol protagónico en las próximas PASO, abogo para que el radicalismo tenga
listas propias en todas las categorías, sin romper Cambiemos, jugando adentro. La
única forma de demostrar que no somos el 3% que sacó Sanz en la interna con
Macri es compitiendo el año que viene. En las PASO vamos a salir de ese "no
lugar" que es el porcentaje que sacó Sanz. Pero siempre adentro porque el
radicalismo tomó una decisión en Gualeguaychú que es la de formar Cambiemos,
hay que aceptarlo. Ahora, si pretendemos que a este gobierno le vaya bien
tenemos que lograr mayor injerencia en las decisiones.
-¿Y en Tandil están en una encrucijada?
-Es muy
difícil después de Lunghi. Reemplazar a los ídolos, a un dirigente de las
características y los quilates de Miguel no es fácil. Creo que hay material
humano suficiente en el espacio político que sostiene al gobierno para generar
ese recambio.
-Algunos ya están en carrera.
-Es una
equivocación grande. No hay que apresurarlo y hay gente que vive demasiado
acelerada estos procesos. Algunos están lanzados a un recambio que se va a dar,
en la forma más rápida, dentro de tres años y medio; hacer jugar la carta
principal que tenés que es la gestión municipal, convertirlo a Miguel en un
pato rengo me parece un error estratégico.
-¿La suerte que corra la gestión es
determinante para quienes vengan atrás?
Para sostener
el espacio de gobierno hay que tener una gestión exitosa, si no es exitosa no
hay ninguna posibilidad de continuidad con ningún candidato, por eso hay que
apoyar fuertemente a quien hoy lleva adelante este proceso. Posteriormente hace
falta unidad, todos juntos tenemos alguna probabilidad de continuar hacia
adelante, separados, no vamos a llegar. Ya llegará el momento de definir
candidatos y se hará como se hizo toda la vida, a través del voto de la gente,
cuál es el problema. No importa quien lleve el palo, lo importante es la
bandera.
-¿Qué perfil le gustaría para quien
intente una hipotética sucesión?
-El que
interprete mejor al término medio del ciudadano tandilense va a ser intendente.
Conocer para dónde va la ciudad y qué quiere su gente, y esto está en constante
cambio. Hoy no es la misma ciudad de hace 40 años, pero tampoco la de cuando
empezó Lunghi, hay nueva gente, nuevos reclamos y nuevos actores. A eso se le
suele prestar poca atención pero es lo más importante. A partir de esa lectura
va a surgir el candidato, no a partir de quien tiene ganas.
-Parece difícil que se repita la interna
Lunghi-Equiza, donde todo el equipo del que perdió se sumó al ganador, incluso
en lugares de gran injerencia dentro del Gobierno.
-Se podría
repetir, es lo que hemos transmitido al radicalismo tandilense, a partir de
errores que hemos cometido, porque hemos hecho muchas pavadas en política, pero
aprendimos. Ahí vimos que teníamos un candidato, dejamos de discutir nimiedades
y nos preparamos todos para jugar en cancha grande. Siempre es difícil, no hay
que creerse el exitismo de que ganás siempre. Como me dijo Zanatelli cuando le
gané la Legislativa y me recitó a Kipling: `La
victoria y la derrota son dos grandes impostoras?. Y tenía razón. A veces
se gana y a veces se pierde.
-Acá lograron una racha muy larga
-En todos
lados me interrogan sobre el secreto del éxito de Tandil. Yo les digo que el
primero es no creérsela, porque antes de ganar pedimos durante 20 años. Ahora
nos tocó ganar, pero vendrán otras etapas y eso no significa que no hay que
seguir trabajando, por algo el radicalismo tiene 125 años y durante muchos le
tocó perder. Tiene que ver con una profunda convicción. El mismo tipo que salió
tercero en una elección a intendente -Miguel Lunghi en los ?90- después se
transformó en un ídolo prácticamente imbatible.
-Hay nuevos actores en la política
local. ¿Cómo lo ve a Mauricio D?Alessandro?
-Es un personaje
mediático con fuerte presencia en ese ámbito. Pero es muy difícil que puedas
ser intendente de una ciudad en la que no vivís. Esas cosas son un fenómeno de
los grandes centros urbanos, particularmente el Gran Buenos Aires. Pero en
Tandil es muy difícil, no sabés lo que pasa. Tenés apariciones mediáticas pero
te falta la vivencia de todos los días. Me da la impresión, conociendo Tandil
como lo conozco, que no está para eso. En los grandes centros urbanos donde
nadie conoce a nadie, puede ser. Acá, creo que va a tener mucha presencia
periodística y mediática, pero cuando llegue el momento del voto la simpatía
que le tiene la gente por lo que hace en los medios no se va a traducir en
votos. Una cosa es que te rías con alguien en la tele, y otra que lo votes para
que administre la ciudad. La gente no come vidrio.
-¿Y Néstor Auza?
-Es una
persona de gran capacidad y tuvo papeles muy protagónicos, pero su demérito
principal es que anda a los saltos en la política, siempre cambiando de
espacio. Eso atenta contra sus posibilidades de seguir en papeles de gran
protagonismo, y al final esa característica le terminó impidiendo culminar con
éxito lo que había emprendido, se lo ve desde hace tiempo en los medios como
pidiendo lugar, en distintos espacios. Te lo resumo, Auza aprendió a andar en
bicicleta de grande. La democracia de candidatos en vez de la democracia de
partidos terminó en esta borocotización de la política, esta especie de carrera
de salto con vallas donde están un día acá, mañana allá y pasado en otro lado.
Al final, la gente no sabe qué pensar. Ojo, una dosis de pragmatismo está bien,
pero todas las exageraciones son malas, no se puede vivir a los saltos. Auza
está más para ser un atleta olímpico que candidato. Sobre esos dirigentes la
gente termina pensando que son una calesita; de tanto dar vueltas terminan
pulidos, redondos, no tienen lado.
-Hoy el radicalismo parece no tener
candidato para la elección legislativa
- El candidato
es Lunghi. Siempre hay una tensión entre la continuidad y el cambio,
oficialismo y oposición. La realidad es que cuando hay un posicionamiento tan
fuerte del gobierno y del intendente, las elecciones ejecutivas y legislativas
también, son un plebiscito. Por supuesto que la figura que llevás tiene que
acompañar, no tirar para abajo digamos, pero el candidato es el gobierno de
Lunghi. Sí es necesario tener candidatos legislativos de mucho peso cuando sos
oposición porque no tenés gestión para mostrar entonces sí que es todo promesa
y tenés que vender algo intangible. Pero el gobierno pone a consideración lo
que viene haciendo y la gente dice si lo aprueba o quiere cambiar. Si sos
oficialismo y tu gestión es mala, por más que lleves de candidato a Mandrake el
mago te van a voltear. Si es buena, con llevar a alguien que no desentone y no
sea un chico que recién empieza, estás bien encaminado. La gente vota certezas,
no vota aventuras, salvo que sea muy malo lo que hay.
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