22 de junio de 2016

Opinión

Opinión. Hipocrático e interdisciplinario, un conflicto atraviesa la ciudad

por
Lic. Angel Orbea

De un lado  está un gobierno comunal muy  instalado, que básicamente es apoyado por lo que los especialistas llaman "burguesía de salario", y también con reconocimientos varios en distintos sectores de la sociedad tandilense. Por sus contundentes triunfos electorales,  frente a la CICOP el gobierno del Dr. Lunghi  no se vale de argumentos demagógicos, no necesita  alquimia electoral, ni mucho menos consensos. Es soberano y lo practica sin ambages pero con ceguera, por cuanto toma al conflicto como una "cuestión de gobernabilidad" apoyando  sus posturas con argumentos leguleyos, que como tales dependen de interpretación, circunstancia, y hasta como diría el filósofo  Kant: "las profundidades del gusto".

Es el mismo gobierno comunal que desde un principio apostó y construyó un polo de salud que es ejemplo en la Provincia de Buenos Aires, generando al mismo tiempo un crecimiento desmesurado de ofertas y prestaciones que hoy produce un desbalanceo en lo que hace  a funciones de trabajo, reconocimientos,  y salarios en el sector Salud. Y es el gobierno que encabeza con firmeza un médico pediatra.

Por el lado de la CICOP se encuentra un nutrido grupo de profesionales de todas las áreas del Sistema Integrado de Salud que sostiene con el cuerpo y diariamente las múltiples emergencias y demandas de salud de los tandilenses, y a veces de la región. En su gran mayoría son profesionales que provienen de la universidad pública, muchos de ellos con  destacadas trayectorias,  y todos y cada uno  con vocación, eficacia, y hasta orgullo han sopesado los  efectos de una gestión de salud que abrió salas, aumentó camas, instaló tecnologías, y propuso un modelo de carrera profesional hospitalaria que sigue pautas generales de avanzada.

En el marco del conflicto con el gobierno comunal,  aquella hipocrática sentencia "el buen  médico solo se confía a otro médico" ha hecho que  el Sistema Integrado de Salud de Tandil rápidamente se haya transformado en  un nuevo colectivo, que esta vez con firmeza  reivindica su condición laboral con el alcance y las incumbencias que devienen de las prácticas profesionales que da sentido efectivo a todo lo que es salud y enfermedad en Tandil. Y digo que se trata de un nuevo colectivo, porque a la manera hegeliana, se ha auto superado a su propia atomización,  respecto de un campo de la salud basado en la ultra especialización. Un colectivo tal vez episódico, pero que sabe que es el piso y el techo de aquel periplo de la criatura humana que va del nacimiento a la muerte. Un colectivo porque frente a la definición de salud que dice "el silencio es salud," hoy democráticamente  eleva su voz  y la hace sentir en la comunidad.

Es también un colectivo muy a la manera del genio de Hipócrates: sin compromisos  con dirigentes, religiones, amos,  y sin lideres ni operadores, y que espera de manera también hipocrática que la política "nos haga hombres libres",  ocupando y teniendo los reconocimientos,  que como tal,  corresponde en la ciudad.

Quien suscribe esta nota conoce muy desde adentro lo que es la institución Salud Pública,  y por lo tanto me solidarizo completamente con la causa de la CICOP,  y puedo asegurar que tanto aquí como en cualquier parte en Salud Publica  no se deja de trabajar prácticamente en emergencia, lo que siempre significa un riesgo directo para el efector de salud. Entonces es  bueno,  y sería muy deseable,  que el gobernante sepa resguardar y reparar al trabajador de la Salud, porque si no, una vez más, se estaría en el siniestro paradigma del gobernante contemporáneo que dice: "hacer vivir y dejar morir".

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