21 de junio de 2016

Opinión

Opinión. Observando la Universidad (Parte II)

por
Carlos Lorenzo

Como decía en la nota anterior, trataré en esta de ir a datos que han presentado, con mayor o menor evidencia otros referentes universitarios que se han mostrado activos en los medios de la ciudad, y a otros datos de elaboración propia fruto de la combinación de esos datos, que por experiencia y conocimiento hago de los mismos.  El modelo debe surgir, para este análisis, que las mejoras no se logran analizando parcialidades sino integrando la problemática en el sistema.

Respecto al personal no docente hay que tener en cuenta, como dijo Roberto Tassara, las funciones de la universidad y su desarrollo por medio de los recursos que se les asigne. Las preguntas que hay que hacerse acá son si el crecimiento hace al mejor cumplimiento de esas necesidades, y si se cumple la normativa de selección del ingreso de personal. Por otra parte hay que tener en cuenta que la mitad de la universidad con sus facultades está en otros sectores, y la decisión y responsabilidad del decano de facultades tiene la mayor gravitación, junto al sindicato, en las preguntas que nos hacemos.

Las respuestas no se pueden evaluar con simples datos referidos a números. Cuando se realiza otro análisis más profundo la relación con el modelo es fundamental. Es decir que se necesitan objetivos, finalidades en las funciones determinadas estatutariamente, medidas de creación de valor social de las mismas y efectividad de transferencia al menos.  Analizar seriamente esto implica otro nivel e integrado de análisis y diagnóstico respecto a alumnos y graduados.

Otros de los cuestionamientos del desenvolvimiento, en relación a lo dicho por el rector, como respuesta a dudas planteadas sobre sobre información manejada por el Dr. Juan Carlos Pugliese, puedo analizar lo siguiente:

Con respecto al total de alumnos, sin duda la UNCPBA no estaría amesetada sino decreciendo si tomamos un periodo de seis años. Y esto se constituye en un muy difícil problema, y no se sabe de planes estratégicos para que esto se modifique y se trate de volver a un crecimiento superior al 3% como se tuvieron durante muchos años. Sin duda la población de la escuela media crece, y por lo tanto al menos se debería crecer en la misma medida en base a la oferta de carreras, como así también a través de una política de igualdad de oportunidades de estudio para los jóvenes de la región y los beneficios de estar en ciudades con la calidad de vida, que son las que se encuentran asentadas la universidad. Tenemos facultades que crecen, como Salud y Derecho por diferentes razones, otras se amesetan como Exactas, Veterinaria, Arte e Ingeniería, y otras decrecen como Agronomía, Económicas, Humanas y Sociales.

Respecto a Graduados, tenemos facultades donde se supera el de por si bajo número de 30%. Son Salud, Arte, Exactas y Veterinarias según mis datos, esta última rondando el 40%. Otras superan el 25%, como Derecho, Humanas e Ingeniería, esta última rondando la cifra de este piso. Y otras están aún por debajo, como Agronomía y Sociales. El promedio de facultades aquí no tiene sentido y es realmente bajo, los recursos se dilapidan respecto al costo del graduado, debido a los gastos fijos de estructuras de gastos, y sobre todo de docentes y administrativos. Aunque sucede en general en toda la Universidad Pública del País, esto no debería relativizar el problema en nuestra universidad.

Respecto a la cantidad de docentes, en un contexto de reducción general de alumnos y de baja tasa de graduados, tenemos un crecimiento justificado en Salud, muy fuerte en Arte, subiendo en Económicas, Exactas, Humanas, Sociales y se mantiene el Agronomía, Veterinarias e Ingeniería. Hemos tenido en los últimos años una disminución de alumnos en un 3% por año, un crecimiento docente del 2% por año y un crecimiento no docente del 6% del año, junto a una tasa de graduación baja a la altura del promedio de las universidades públicas.

Estos números, cuando se relacionan muestran claramente la situación de deterioro de gestión académica y económica en el grado en la búsqueda de la productividad posible en una institución universitaria. En referencia a la calidad de los graduados hablaremos en lo referido al modelo de universidad.

El rectorado tiene alrededor de un 30% de los gastos en personal del presupuesto sin los fondos propios. Equivale al gasto en personal, en la UNCPBA, de la atención de 8000 alumnos como una analogía, o sea como si sumáramos los alumnos de Humanas, Económicas, Veterinaria e Ingeniería. No solo los alumnos, sino también tomando los cargos exclusivos y semi, una buena parte del gasto en investigación y extensión de, por ejemplo analógico, de esas facultades. De todas maneras, surge también que el  gasto de personal de las facultades es muy alto en referencia a la cantidad de alumnos y graduados. De los bienes de consumo el rectorado se lleva el 72%, y el 74% de los servicios no personales.

Las facultades con mayores dedicaciones de sus docentes, fundamentalmente por la función de investigación, que se constituye un aspecto muy importante a evaluar en relación a su creación de valor mediante la transferencia a la región, son Veterinaria en primer lugar, y luego por orden Humanas, Agronomía, Arte (donde la función investigación no sería relevante pero si las mayores dedicaciones), Exactas, Económicas, Ingeniería y Sociales deducido por números de dedicaciones integradas y no por producción y menos por valor agregado.

Un tema de vital importancia, que no se habló en las intervenciones mediáticas de referentes universitarios locales, es la articulación con el secundario, y también la cuestión de amenaza al límite de la oportunidad estratégica del Polo informático, comentado por el rector diciendo que la universidad no produce la cantidad de RR.HH. que necesita el polo. Se refería a la carrera de Ingenieros en sistemas y por extensión a estudiantes, que funciona en la facultad de Exactas. Acá hay que tener en cuenta la formación necesaria para un determinado nivel de calidad técnica de trabajo y los graduados. Nos debemos respecto a esto hacer las autoevaluaciones, las evaluaciones externas hechas por la CONEAU, y rediseñar un sistema de indicadores de conocimiento periódico.

Hay todo un trabajo que hacer para articular la formación de informáticos y expectativas de demanda, en relación a políticas de incremento de cantidad y con la mayor calidad de graduados. Es perentorio difundir que se está haciendo sobre eso, porque es de interés de todos en la propia universidad y en la sociedad que la financia, para el progreso de la misma sociedad en la región donde esta asentada e influencia la actividad y dinámica universitaria.

Los recursos presupuestarios y su buena asignación también están interrelacionados obviamente con el modelo. En el Modelo está el foco, ya no solo con la gestión que es muy importante, sino en la finalidad de nuestra universidad. Sobre esto lo que se puede decir es que el actual modelo ha llevado a mas extensión e investigación (de lo cuál se necesitan mejores indicadores de su calidad, políticas y estructura), más actividades de postgrado, que es pago y por lo tanto tiene sesgos de gestión a analizar en lo referido a su calidad y transferencia en el desarrollo social. Pero ha ocasionado en los estudios de grado, menos estudiantes, baja de cantidad de graduados y mayor desgranamiento o deserción, mayor cantidad de docentes a pesar de las bajas anteriores en el grado.

El modelo que gestiona a nivel universidad el Rector Roberto Tassara en este momento, con mayoritaria anuencia del Consejo Superior, que se baja en mayor o menor medida a las facultades, él la definió, reducidamente dado el medio y los televidentes mayoritarios,  diciendo por la tv local que el modelo no es de  "alta exigencia", "no es selectivo", que trata de reducir la deserción estudiantil y el tiempo de carrera con la finalidad de tener más graduados por cohorte con la exigencia de la calidad establecida. Sin que estén conocidos marcadores tangibles con los cuales comparar, y tampoco intangibles del proceso y grado de exigencia.

Estarían estos marcadores sólo indicados por el conocimiento de la deserción y graduación por cohorte, y su mejora se encontraría eliminando exigencias que se consideran superfluas, como por ejemplo son ciertas correlatividades y planes de estudio mal diseñados en el sentido que limitan una graduación más rápida y populosa. Mantener y acrecentar un marcador de relación cuantitativa docente/alumno más pequeña por promoción, que entonces  facilita bajar el índice de deserción según se prueba, y materias que desde hace muchos años son cuatrimestrales como una estándar de layout de producción, sin análisis de maduración de contenidos. Hay que agregar las tutorías y también no tanta exigencia en los trabajos finales de carrera, como también facilitando el trabajo de los estudiantes en todas las carreras mediante franjas horarias. En síntesis, no tener requisitos "desmedidos" pero si resguardando una calidad "suficiente" según  las palabras del rector.

Tampoco se conoce cuál es la política de postgrados, lo que depende más bien de cada facultad u suele ser distintas entre ellas. La cantidad de científicos categorizados habría que analizarlos comparados por categorías, desagregando los que son de Conicet y CIC, además de conocer la "cantera" de becarios por disciplina de acuerdo a la demanda de los mismos.

No conocemos la política de becas y diferentes ayudas para la igualdad de oportunidades en relación a su efectividad en relación con las necesidades, como tampoco el estímulo para la calidad de los estudios. Esto último está muy limitado por el hecho de no valorarse la alta exigencia, lo que hace que los estudiantes no se estimulen especialmente hacia eso, posiblemente algunas disciplinas no lo tengan exigido tampoco por la sociedad, y específicamente por los demandantes de esa experticia, que se han ido dirigiendo por este mismo camino de no exigencia. También el comportamiento docente va mayoritariamente, entonces, en el mismo sentido bajando presuntamente motivación a la actualización y mejoras de los procesos de enseñanza/aprendizaje.

Si bien la política de comedor es correcta, fuera del análisis de su gestión que no conocemos, la de residencia es muy limitada y no se puede decir que sea más conveniente con otras alternativas innovadoras que no impliquen gastos fijos de mantenimiento.

El gasto asignado de un presupuesto para extensión, presupuesto además que se ve incrementado por los llamados fondos propios que tienen la características de tener menos control de realización y asignación, en lo que hace a una extensión que se puede realizar en otro ámbito de las instituciones sociales, como por ejemplo adultos mayores y la barrial debería analizarse, sin que se pierdan los programas en la sociedad, en relación a quienes son más efectivos para ello encontrando nuevas formas organizacionales entre instituciones sociales, y como se utiliza mejor un presupuesto asignado por la nación, y también con fondos propios producidos por servicios que cobra la universidad. Seguramente debería existir una política conocida, realizada por la secretaría de políticas universitarias, que promueva la misma en relación a lo que cada gobierno nacional requiere del sistema universitario y que sea mantenido en el tiempo. Es decir que habría que estudiar el perfil de la extensión por funciones y programas y fondos asignados.

La vinculación y la transferencia debe aceitarse, y allí se necesitan respuestas innovadoras de la universidad en toda la región en relación a claras e integradas demandas a desarrollar de la misma, basado en la formación de los demandantes en el área del conocimiento y la relación con los problemas de los diferentes temas y sectores, los que a mi entender se deben encontrar integrados institucionalmente a la Universidad en conjunto con la Municipalidad en una labor de evaluación y aprendizaje común. "El polo es la ciudad" me dijo un funcionario de la universidad, y parafraseando "la universidad es la región". A esto se ha referido en sus declaraciones el ex rector Dr. Néstor Auza.

De todo esto es posible deducir que hay que rediseñar el modelo de nuestra Universidad para mantener y mejorar lo que hay que seguir realizando, modificar lo que no está funcionando bien y desafectar o rediseñar institucionalmente lo que crea limitaciones y amenazas para las reales funciones de la Universidad Argentina, y en nuestro caso además en relación con la región de influencia, con el sentido cualitativo que creemos el mayor valor con los recursos que tenemos para la región.

 

Cr. Carlos A. Lorenzo (mag)

Decano Organizador Facultad de Ciencias Económicas

Profesor Titular exclusivo

Investigador II

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