18 de junio de 2016

Sociedad

Sociedad. "El relleno sanitario es un sistema costoso, pero hoy es necesario"

Cuéntenos por favor, a grandes rasgos, de que se trata este trabajo que realizan en el Punto Limpio.

Junto a un gran equipo de trabajo estamos llevando adelante este proyecto de investigación denominado "Análisis de las oportunidades de desarrollo del Cooperativismo y de la Economía Social y Solidaria en el marco de la Gestión de Residuos Sólidos Urbanos (GRSU)" de la ciudad de Tandil.

El objetivo general de la iniciativa es analizar la gestión formal e informal de los residuos, generando información que sirva de soporte para la toma de decisiones responsables desde un punto de vista social, ambiental y económico.

¿Cómo sería eso puntualmente?

Estamos haciendo una caracterización de los residuos sólidos urbanos en nuestra ciudad. Es decir estamos estudiando la composición y la generación de residuos por vivienda.

Se trata de un abordaje interdisciplinario, en donde tomamos una muestra de la ciudad y tenemos en cuenta la incumbencia de todos los actores relacionados. No se trata de ver solamente lo que levantan los recolectores municipales, sino que hay un universo muy amplio en donde intervienen recuperadores informales (cartoneros), hay cooperativas, el Taller Protegido, otras Ongs.

¿De dónde obtienen las muestras?

Previamente a empezar con el trabajo de campo se hizo un estudio muy amplio de planificación. Allí se determinó obtener muestras de 99 manzanas desplegadas en casi todo el plano urbano.

Hay una casa por manzana, que se postuló voluntariamente, y consta de cuatro etapas en el año. Porque no es lo mismo en las distintas estaciones del año.

El estudio está orientado particularmente hacia los hogares, dejando de lado comercios e industrias. Es un recorte que le hicimos al trabajo. Le pedimos por favor a los voluntarios que no separen nada en su casa. Que nos dejen todos los residuos sólidos que se generan en el día.

Hay que saber que los residuos que sacamos en la bolsita a la calle no es todo el universo de desechos que producimos. Hay muchas cosas que van por otro camino. Hablamos del pet, de los cartones o los diarios que entregamos a alguna institución.

Hoy, ¿en qué etapa están del proceso?

Pasamos la etapa de planificación, luego hicimos una serie de encuestas de hogares y ahora estamos en la primera parte de muestreo y clasificación que termina el domingo.

Suena muy interesante la iniciativa, pero ¿para qué sirve puntualmente clasificar y conocer que residuos generamos?

No solo que es importante saber los residuos que generamos, sino también conocer como va cambiando en el tiempo.  Tener en claro esta información es fundamental para pensar una planificación del tratamiento de los residuos.

Como te explicábamos recién, este trabajo no se podría hacer en base a lo que llevan los camiones recolectores. Debemos conocer la totalidad de los desechos.

La idea surge cuando se empezó a hablar de un proyecto para separar los residuos en destino. Ahí surgió esta inquietud. Porque primero debemos conocer que residuos generamos, de que tipo. Conocer cada zona puntualmente. Porque no es lo mismo el centro que la periferia. Los sectores de altos recursos y los más desprotegidos.

No se trata de decir hay que hacer esto en la ciudad. Se puede también pensar en trabajar por zonas. Por áreas delimitadas.

Además de esto podemos estudiar otros parámetros. El contenido de humedad pensando en la incineración posterior, por ejemplo. Ver los metales pesados. Hay muchas cosas a tener en cuenta.

¿Cómo es esto de la diferencia entre los estratos de altos y bajos ingresos?

No hay una verdad universal, pero generalmente a mayores ingresos se generan más residuos. El alto poder adquisitivo habilita un mayor consumo, productos con más packashing, digamos que están por encima de las necesidades básicas y eso genera más volumen.

Ojo, hay que pensar el tema desde varias ópticas. Algunas ciudades o países de bajos recursos generan menos residuos por el trabajo de los recuperadores informales y la economía que gira en torno al reciclaje.

Desde hace tiempo se escuchan muchas quejas sobre el sistema de recolección y el posterior trabajo en el depósito de los residuos. ¿Cómo ven a Tandil en este tema?

En principio podríamos marcar que Tandil tiene un relleno sanitario que no es tan común como se cree. A pesar de que algunos puedan marcarlo como algo negativo, también es cierto que es mucho mejor tener esto antes que un basural a cielo abierto. Desde esa óptica Tandil está tres escalones arriba que muchos municipios de la provincia de Buenos Aires.

Que sorpresa que me digan esto, porque escuché varias críticas sobre esta situación.

Es relativo, si lo comparas con un basural a cielo abierto es muy bueno el relleno, también te podes comprar con otras ciudades que estarán mejor que nosotros. Pero no sirve comprarnos con Rauch que tiene 8 mil habitantes, no es lo mismo.

El relleno sanitario es un método costoso y necesario, ya que hay residuos que no son reciclables.  Yo no te podría decir que es lo mejor que podemos hacer, pero es algo. Después hay que ver cómo nos ocupamos de separar las cosas para que no crezca ese lugar.

Los centros de Punto Limpio tienen que ver con esto?

Claro. Se trata de alguna manera de clasificar en origen. Porque los plásticos o vidrios que llevas al Punto Limpio son residuos que separaste en tu casa. O sea que ya hiciste un trabajo extra previamente.

Puntos Limpios eran un gasto, pero quizás sea mínimo si comparamos lo que sale levantar toda la basura de la ciudad y el traslado hasta el relleno.

Que la gente traiga sus residuos al Punto Limpio es un gran comienzo, es algo que recién empieza.

¿Hace falta una campaña de educación o de concientización?

Puede ser que sea necesario, pero también es cuestión de tiempo. No es fácil cambiar algunas costumbres que están tan arraigadas y es necesario transitar ese camino.

Pienso que hay que mostrar bien el circuito de los residuos. Tenemos que saber que pasa con los residuos reciclados. Hay mucha gente que depende de esa economía. Se generan puestos de trabajo y es el sostén de muchas familias.

También se podría pensar en un sistema de premios. Se me ocurre que el que traiga tanto cartón, vidrio o pet reciba descuentos en alguna tasa o le carguen saldo en la SUMO, por ejemplo. Se pueden pensar muchas estrategias.

Hay que destacar el trabajo del reciclado. Es mejor para el medio ambiente, se ahorra dinero y genera empleo. Solamente con saber lo que cuesta una tonelada de residuos es un incentivo para valorar la clasificación y el recupero.

¿Es mejor la separación en origen que en destino?

No hay que plantear a una sola estrategia como la más indicada. Puede haber varias estrategias complementarias. A veces no alcanza solamente con la clasificación en la casa. Hay muchos productos que no dejan en claro su composición, hay errores. Si clasificamos mal en casa después contamina el resto.

Nosotros pensamos en un sistema por sectores y etapas. Pero todavía falta conocer  que residuos generamos. Para eso está este trabajo. No hay una varita mágica ni una solución puntual.

Este trabajo cuando esté finalizado va a generar mucha información, luego será el turno de tomar decisiones. Nosotros pensamos en un sistema participativo que incluya la opinión y la inclusión de los distintos actores intervinientes.

Veo que hacen énfasis en este concepto, ¿sienten que hay como una mirada despectiva hacia el cartonero o el que junta vidrios?

Claro, hay gente que se la coloca al borde la marginalidad pero que merecen ser tenidos en cuenta. El futuro pasa por ahí. Hay que ver toda la información, no solo lo que salga de este informe académico. Hay que ponerlo en discusión con lo que pasa en la calle, con la gente que interviene en la recuperación de los residuos reciclables, con la Ongs que tanto trabajan en esto. Recién después de sentarnos todos en una mesa podemos tomar las mejores decisiones.

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