27 de mayo de 2016

Política

Política. “Nos están choreando con la Tasa de Seguridad"

Vemos en la tele como le gusta recordar historias de Tandil, cuéntenos por favor, ¿cómo fue su infancia? Tengo recuerdos muy lindos, por eso lo menciono cada vez que puedo. Vivíamos acá cerca del diario. Cuando nací creo que estábamos en Paz 526. En la esquina era lo de mis abuelos, que vivían sobre Pinto. Era una casa de tres pisos muy linda, no tenía ascensor y había que subir escaleras como loco. En esa época mi viejo tenía un Kaiser Carabela, uno de los primeros que hubo en Tandil. Después, cuando nació mi hermano, nos fuimos a Sarmiento 574, al edificio Capurro, donde pasé toda mi infancia. ¿Por aquellos años conoció a los Macri? Claro, desde chicos. Íbamos juntos al jardín. Me acuerdo que estábamos los tres Mauricios: Macri, D’Alessandro y Schocklender (hace un chiste que no nos animamos a reproducir y se ríe) Con mi hermano teníamos 12 o 14 años cuando la vieja nos regaló 2 motos Zanella. Andábamos por todos lados. En el verano, cuando venían Mauricio y Gianfranco Macri, ellos sacaban una Siambretta y hacíamos un desastre. Recorríamos los pueblos cercanos, íbamos a Cerro Leones. También íbamos mucho al golf o a la pileta del Club Los 50 en el verano, ¡que buenos momentos pasamos!. Todavía pasaba el arroyo por el medio, jugábamos en la “llave” del aro de básquet, siempre en patas, no se podía jugar en zapatillas. Eran muy buenos los campeonatos de natación en la pileta, para nosotros era inmensa en aquellos años. Íbamos con Javier y Alejandro Ortiz, Pablo Azcue, el gordo Urruty. Venían los hermanos Calcaterra. En el golf estaba el negro Depietri, él bebe Martínez, poroto Villar que era más grande, Ramiro Cobo, Gandolfi. ¿Pudo sostener esa amistad con el Presidente de la Nación? Éramos muy amigos, él venía a mi casa y yo iba a la de ellos. Incluso recuerdo haber viajado a Buenos Aires con su familia. Pero después comenzó a pasar los veranos en Punta del Este y se perdió el contacto. Con el golf nos veíamos en algún torneo, sobre todo en el Torneo de Buenos Aires porque su madre vivía ahí en el country. Ahora en el último tiempo compartíamos el turno del gimnasio. De todo ese grupete generacional que frecuentaba en Tandil, ¿Quién lo sorprendió por su crecimiento personal? Si tengo que nombrar a uno, es Rogelio Rotonda. De joven era disc jockey y lo quería ayudar porque iba a pasar música a todas las fiestas donde andaba yo. También tengo que mencionar a Javier Ortiz, que es el Presidente del Banco Ciudad. Él siempre se destacó. Pero ojo, salió una linda camada de nuestra generación. Estaba el actor Guillermo Marcos, que hoy me carga porque yo soy abogado y aparezco más en la tele que él. Y al revés, ¿alguien que pintaba para mucho y se quedó? Uhh que compromiso. A mí me sorprendió que “él bebe” Martínez no llegue a ser uno de los mejores jugadores de golf del país. Era un genio para nosotros. Ojo, no llegó quizás porque no se lo propuso. Esas eran mis expectativas, no las de él. Es un tipo feliz y muy agradable, que creo que anda por Santa Fe. Yo lo veía como una estrella. Después creo que la otra gran decepción soy yo (se ríe). No se haga el humilde… Los hijos decepcionamos a los padres permanentemente. Tengo una buena historia con mi viejo cuando empecé a hacer La Corte, el programa bizarro que tenía en la tele, donde llevábamos a juicio a un perro por violarse a una gallina, por ejemplo. Él ya estaba en sus últimos días y no veía mucha televisión. Pero alguien le contó o le mostró lo que estaba haciendo. Entonces me llamó y me dice: “Hijo, ¿hay necesidad?”. Esa frase me retumba todavía (risas). A mi vieja, en cambio, le gustaba. Se creía los casos como yo. Por ahí, ahora, se enoja cuando me ve bailando o disfrazado en Bendita. En verdad su gran miedo es que yo me quede pobre. ‘A vos se te van a ir todos los clientes, quien te va a tomar en serio con las pavadas que haces’, me dice. Esto va en sintonía con una de mis frases de cabecera. Yo digo que no hay que contratar abogados que salen en la tele, porque están todo el día boludeando. Cada vez que lo digo se me enojan Burlando y Rosenfeld, pero lamentablemente es así. ¿Mantiene relación con los abogados locales? Recién vengo de estar con Guille Desiate, estudié con Alejandro Ortiz, otro gran amigo. Tengo muy buena relación con Sebastián Romay, quien está conmigo en esta cruzada contra el curro de Lunghi de la Tasa de Seguridad (Tasa Complementaria de Protección Ciudadana). Que en verdad no se llama así, el Intendente le puso un nombre raro y largo para que no nos demos cuenta que nos está choreando. No se adelante, que todavía no llegamos al presente. Leí por ahí que compartió pensión con Guillermo Vilas en Buenos Aires. Debe haber mil historias. No es para tanto. Cuando me fui a estudiar a Capital Federal me alojaron en la Abadía de San Benito, en el barrio de Belgrano. Era un lugar común para los que nos íbamos a estudiar desde el interior. Creo que estuvo también Gullón, Cifuentes, antes había estado Guillermo Corres. Bueno, la historia con Vilas es que compartimos pensión, pero no mucho. Porque él ya estaba compitiendo fuerte en el circuito de tenis y venía poco a la Argentina. Estaba su nombre en la puerta del cuarto y alguna vez nos cruzamos, pero era muy esporádico.  Luego se recibe de abogado, comienza a trabajar y se vuelve famoso. ¡Tuvo un camino meteórico! ¿Cuál cree que es la base de su éxito? Creo que lo principal es que soy autentico. A mí me costó mucho llegar adonde estoy hoy. La tele me trajo muchos kilombos. Pero la verdad es que yo hacía lo que sentía que tenía que hacer. Trato de mostrarme como soy. Lo que ven en la tele o en los videos de youtube es mi esencia. Por eso le canto con mi vieja, soy fan de Sergio Denis y no lo puedo evitar. Ahora si volvamos a este Tandil del presente. Lo veo más comprometido con la ciudad. Imponiendo temas en la agenda, viniendo mucho. ¿Anda con ganas de pegar la vuelta? No por el momento. Pasa que dejé de ser Diputado Provincial y ahora me tengo que poner a trabajar (se ríe nuevamente). Más allá de estar afiliado al radicalismo desde joven, empecé tarde en la política. Hoy me apasiona, y sobre todo, trabajar para Tandil. Sergio Massa me habló de candidaturas y lugares muy importantes, pero yo quería trabajar por mi ciudad y por la sección. Es lo que siento hoy. Yo lo veía como el próximo candidato a Intendente del Frente Renovador… No, creo que hay que dejarle el lugar a gente más joven o que vivan en la ciudad hace tiempo. Hoy me seduciría más ser concejal, no sé. Como intendente veo a alguien como Patricio Fernández (Matelec – Cámara Empresaria). Yo estoy para acompañar, para trabajar y gestionar en Buenos Aires o La Plata, por decirle algo. No tengo mejor tarea para hacer que ayudar a Tandil. ¿Qué visión tiene de la ciudad? Tenemos una ciudad hermosa, espectacular. Pero creo que tenemos una deuda pendiente con la modernidad. Lunghi fue un buen administrador, pero ya está. Son tres mandatos, más el actual. Serán 16 años de lo mismo. Hay que pensar en una renovación y tratar las cuestiones que fueron quedando de lado. Hoy tenemos una Universidad espectacular, que es un orgullo para todos, pero por otro lado seguimos tirando la basura como en el año 1950. Parece mentira que no se haya adelantado en nada. No hay interés del gobierno de fomentar estas políticas. Nos queremos posicionar como una ciudad saludable y no hay bici sendas, por ejemplo. Compraron las bicicletas y las tienen tiradas, abandonadas, porque no saben cómo hacerlo. Yo veo que tenemos todas las condiciones para ser una ciudad moderna. Aggiornada al mundo. Es un compromiso. Ahora te hago la contraria, ¿Qué no te gusta o te avergüenza de Tandil? Imagino charlas con amigos en Buenos Aires y no te gusta que salga determinado tema. Voy a reconocer que me avergüenza un poquito esta Piedra Movediza de cartón. Me caliento cuando me cargan con eso. Hoy me da vergüenza que se hable en todos lados de Griselda Altamirano acampando en la puerta de la municipalidad. Soy muy crítico de toda esa situación. Me opuse a la toma de terrenos en aquel momento y rechazo este tipo de protestas. Pero también hay que ver que Tandil necesita otro impulso en su periferia. No me gusta la ‘conurbanización’ de nuestros barrios. Si dentro de cuatro años el Frente Renovador gana la intendencia de Tandil, ¿cuál sería la primera medida que aconsejaría? Muy sencillo, lo primero que haría sería hablar con Raúl Escudero. El “Negro” es un tipo que conoce a la gente, que pisa la calle. Él fue el primero que habló de este mamarracho de la Tasa de Seguridad, me lo dijo incluso cuando todos pensaban que venía la Super Policía a resolver todos nuestros problemas de inseguridad. Hoy le damos la razón a Escudero, le sacan guita a la gente y encima no bajan los índices de delito. Una cosa de locos.  

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