11 de mayo de 2016

Sociedad

Sociedad. “Si la gente no está apretada parece que el boliche es un fracaso"

¡Te vemos en todos lados Bonanna!, contanos un poco de tu vida y de tus orígenes por favor Tengo 51 años y soy nacido y criado en Tandil. Toda la vida viví en el barrio Atepam y guardo los mismos amigos de siempre. Mi vida no tiene muchos misterios. ¿Cuándo empezaste con el taekwondo? Siempre me gustó pelear, era algo que tengo desde chico. Por eso mis viejos me llevaron a karate. Tenía menos de 10 años y no duré mucho. Después volví a los 12 y no paré más. Hay una confusión en este sentido y me gustaría aclararla. Muchos piensan que las artes marciales son para formar asesinos, o alguna película así, pero es al contrario. Está demostrado que el karate, el taekwondo, o cualquier arte marcial, ayudan a bajar y controlar los decibeles de agresividad. En Tandil, antes, todos empezábamos por el karate, era lo único que había. Con el tiempo me enganché con el full contact, el boxeo y finalmente con el taekwondo donde estoy hoy. Hacía boxeo con el Chila Alderete, con el Caníbal Maldonado. Y las piernas las entrenaba con Tito Guzmán que estaba en el club independiente. Me gustaba entrenar y no me quería perder una. En artes marciales tenés infinidad de títulos, ¿también te animaste con el boxeo? No, solo para entrenar. Me quedó la espina de subirme a un ring de verdad y probarme. Me encantan los deportes de contacto, medirme y con el boxeo no se dio. Ni siquiera una pelea. Solo entrenamientos y guantes con los compañeros del gimnasio. ¿Por esta relación con las artes marciales llegas a trabajar de seguridad? Claro, antes los dueños de los boliches buscaban a los tipos que sabían pelear o tenían fama de duros. Algo errado para mí, por eso hubo algunos problemas en el pasado. Ponían a un pit bull a cuidar la gente y después no podían contener al tipo que estaba para cuidar el lugar. Yo empiezo de esta manera, me convocan para unos bailes que se hacían en la universidad y me enganché enseguida. ¿Vos ya estabas en el ambiente de noche, te gustaba salir? Si, de siempre. Me encanta salir. Sino trabajo me vas a ver igual en cualquier lugar. Estoy relacionado y conozco mucha gente. Pero más allá de eso, me tomé el trabajo muy en serio. Trato de ser profesional en  lo que emprendo. Enseguida hablo con gente de más experiencia, me intereso por mi trabajo. Esto es como en las artes marciales, nunca podes saber todo y hay que seguir formándose. Haciendo cursos, investigando. Imagino que no debe ser fácil tratar con la gente en la noche Por eso hay que estar preparado y tener las cosas claras. No es fácil interactuar con alguien que está alcoholizado o con ganas de hacer lío. Nuestro trabajo no es sacar gente del boliche, al contrario. Hay que prevenir, tener presencia en toda la noche, desde la misma entrada incluso.  A eso hacía referencia al principio, te supiste ganar el respeto de la gente Claro, pero no se gana con violencia. Yo me hago amigo, entablo una confianza que me ayuda a evitar incidentes. Además uso mucho la psicología. Te diría que usamos más la psicología que la fuerza. Y la verdad que no debo estar tan errado, porque cada vez tenemos más trabajo y nos convocan de todos lados. Las cosas fueron cambiando, antes el seguridad era un tipo con cara de malo que imponía hasta un poco de miedo, pero ahora es distinto. El personal de control tiene que ser uno más en el boliche, tener trato con la gente. Por eso le doy importancia a la puerta. Ahí ves por primera vez al tipo en la noche y ya lo medís. Si está muy mal no entra, si ves que está un poco nervioso le hablas, lo tranquilizas, le das confianza. Son cosas que uno ha ido aprendiendo en todos estos años. Con la prevención evitas que después haya un lío en el boliche. Haces la seguridad de Santamarina también, ¿Qué más? Hacemos de todo, seguridad personal a artistas, políticos, espectáculos deportivos, eventos. Siempre con el mismo compromiso, me costó mucho armar un equipo de trabajo y hoy estamos muy bien. Hoy ni siquiera tengo que estar yo, mi gente ya sabe cómo pienso y como se trabaja. Desde aquella primera experiencia en los bailes universitarios pasaste por mil boliches, ¿Cuáles recordas? Creo que el que más me gustó fue María Morena, pero estuve en todos lados. En la Diosa, en El Ángel, Sol, La Taba que creo fue el más pesado de todos. Ahí había mucho rocanrol y no precisamente por la música que pasaban. Imagino que Sol tampoco es un lugar fácil… Al lado de La Taba, cuando estaba en Mitre, Sol era un jardín de infantes. ¿Cada vez hay más alcohol en la noche? No sé si es tan así. Alcohol, drogas y peleas hubo siempre. Yo creo que el problema es que la gente llega cada vez más borracha al boliche. Vienen así de la casa. Cuando lo notamos tratamos de pararlo antes, pero a veces no te das cuenta. ¿Y la droga? Igual que el alcohol. Un poco se estigmatiza a la noche, pero hoy la droga está muy extendida en la sociedad. Cuando empezamos en este trabajo te llamaban los dueños del boliche y te decían: - Acá no quiero nada de droga eh. Entonces ibas y hablabas con los que sabías que andaban en algo raro. Pero ahora ¿Cómo haces? Es algo muy corriente, la droga está muy instalada. Hay una liberación que no comparto. ¿Hablas de la despenalización de la marihuana? Claro, yo estoy totalmente en contra de la legalización. Ni siquiera he encontrado a nadie que me pueda explicar que tiene de positivo esto. La marihuana es la puerta de entrada para otras drogas, no te hace bien. En vez de legalizar el porro tendrían que obligar a que todos hagan algún deporte… Los tiempos cambian y también cambian los consumos… Yo capaz que estoy chapado a la antigua y me cuesta entender algunas cosas. No me gusta ver a las mujeres borrachas con el cigarro en la boca. Hoy es muy común esta imagen y me choca. Un tema el cigarrillo, ¿se cumple la ordenanza que prohíbe fumar dentro de los establecimientos? Nos costó muchísimo pero la gente ya se acostumbró. La transición fue durísima, porque muchos sentían que le cortabas las piernas. El whisky siempre iba acompañado con un cigarrillo y romper esto fue difícil. Muchos protestaron y se enojaron, pero se fueron acostumbrando. No les quedó otra. El tema de las peleas es un mal interminable No te creas, yo veo que está más tranquila la situación. Si es cierto que se perdieron algunos códigos, a algunos no les importa pegarte una patada en el piso o agarrarte entre cinco. Pero todo tiene que ver con todo. Es gente que está sacada, que no está en sus cabales. Como te decía antes, alcohol, drogas y peleas hubo siempre. ¿Cómo está la noche? ¿Trabajan mucho los boliches? Hace unos años que está rara la noche. Tandil está más grande, tiene más gente, pero funcionan uno o dos boliches que se ponen de moda. El resto la pelea. Si la gente no se agolpa o está toda apretada parece que el boliche es un fracaso. No se cómo explicar esto. Después se corre la bola que tal o cual boliche no funciona y no va nadie. Así van pasando las modas. Yo me acuerdo que antes había mucho más para elegir, más lugares. Tenés experiencia en boliches populares y en otros más “top”, ¿Cuál es la diferencia desde tu tarea? Es cuestión de adaptarse, yo he sabido moverme en todos los ambientes. Hay que saber y conocer el lugar donde uno trabaja. Hablar el mismo “idioma” de la gente, conocerlos y sacarles la ficha. Te diría que a veces es más bravo trabajar con los de mayor poder adquisitivo, porque se piensan que son los dueños del lugar. Después tenés que ir aprendiendo, en los lugares más exclusivos es difícil que tiren una piña, entonces les podes hablar de cerca. En los ambientes más populares tenés que guardar la distancia porque te revolean una mano al toque. Tendrás mil historias en la noche… Puff, de todo. Momentos lindos y algunas veces que no sabes cómo reaccionar. Una vez nos pasó que Leo Mattioli suspendió dos shows seguidos en Tandil donde nosotros estábamos contratados. Sabés lo difícil que es encarar a toda esa multitud y decirle que no viene el artista. ¡Te quieren matar! Resulta que este Leo Mattioli chupaba como un condenado, se mamaba de tal manera que no llegaba a cumplir con todos sus compromisos. Pero la cara la teníamos que poner nosotros. Con Papo nos pasó al parecido, lo tuvimos que bajar entre dos de la combi de lo mamado que estaba, pero después dio un recital de tres horas que fue impresionante. En la noche hay que estar preparado para todo. No es un trabajo sencillo. Como profesor de los aspirantes a la Policía Local, ¿Cómo vez a la nueva fuerza? Yo los veo muy bien. De a poco están ayudando a cambiarle la cara a la policía. Caminan, están con la gente, son personas cercanas, con rostros reconocidos. Seguro que empezaron con una formación básica pero se van a seguir formando y van a ir tomando experiencia. Yo veo a los policías con mucho entusiasmo, con ganas. Ves que quieren aprender, que tienen ganas. Hay que ser optimistas con esta policía. Hay que reconocer la decisión del municipio de jugarse por esta fuerza. No solo aporta fondos, sino que apostó fuerte por la seguridad. Va  a costar lavarle la cara a la policía… Se pone mucho el ojo en la policía, pero no sé si ahí nace el problema de la inseguridad. Hay que mirar la justicia también. Vemos en los diarios que agarran a un tipo robando y a los 10 días aparece de nuevo en el diario. ¿Por qué lo soltaron tan rápido? La policía seguro tiene algunas cosas que mejorar, pero hay que mirar el contexto en general. Estás muy bueno con todos, te noto light No te creas, pasa que soy muy agradecido con aquellos que se comportan bien. Marcos Nicolini me recomendó para formar a la Policía Local, Matías Civale me parece un político de raza, con Pablo Bossio trabajamos hace 5 años en Santamarina y siempre nos cumplió. Hay que reconocer a la gente que trabaja bien. ¿Te gustaría jugar en política? A pesar de que vengo de una familia radical, yo me considero “sciolista”. Ojalá pudiera dar una mano en deporte o en temas de seguridad. Son muchos años de experiencia y creo que podría aportar cosas nuevas.

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