10 de mayo de 2016

Sociedad

Sociedad. Nuestros titanes: Silvia Nossei

5200 kilómetros de solidaridad Así es como nacen distintas iniciativas por parte de personas que quieren hacer algo por los demás, como el caso del tandilense Martín Rodríguez, quien el año pasado tuvo el sueño de correr desde Ushuaia hasta La Quiaca para ayudar a muchos. “Lo de Martín es básicamente una locura”, dice convencida Silvia, “que la engendramos en enero de 2015. Martín me vino a ver a casa para contarme que quería hacer el desafío de correr desde Ushuaia hasta La Quiaca, quería hacerlo para Red Solidaria Tandil y por cada kilómetro recorrido quería donar un litro de leche, que luego lo transformamos en un alimento no perecedero”. Todo comenzó en octubre del año pasado y desde el más profundo sur de nuestro país, Martín dio el primer paso de su gran anhelo y empezó a correr para llevar el mensaje solidario a todo el país, y porque no, al mundo. “Él corre y nosotros desde Red Solidaria organizamos los eventos para juntar alimentos”, explica Silvia, “por ejemplo el año pasado, desde antes que Martín empezara a correr, se hicieron varios eventos musicales, culturales y teatrales a beneficio de la Red y del Desafío de Martín donde se juntaron alimentos. Y por cada provincia que él atraviesa nosotros entregamos los alimentos a una institución de Tandil, ya le entregamos a cuatro: a “El Comedor Los Nietos”, a “La Casita de la Unión”, a “Rincón Solidario”, y a “Reinventar Tandil”, luego le toca a “Granja Los Pibes” por la quinta provincia,  y luego le daremos en total a 12 instituciones de acá a julio cuando él termine”. En total, Martín va a correr cerca de 5200 kilómetros, pasando por 12 provincias, y permitiendo dejar un gran mensaje de superación y entrega por el otro. Corre alrededor de 25 kilómetros por día, y a medida que va sumando metros va creciendo su popularidad, hasta el momento ya lleva más de 3900 kilómetros recorridos y siete meses moviendo las piernas. De empatías y simpatías “La solidaridad es una forma de vida, es la empatía, es ponerse en los zapatos del otro”, explica Silvia, “es saber qué puede sentir el otro ante determinadas carencias que por ahí uno nunca tuvo. Y también tiene algo de utópico, que es querer un mundo un poco mejor, que es un poco la zanahoria que va delante del burro, que vos sabés que no vas a lograr alcanzarla pero que el caminar hace que muchas cosas se vayan cambiando. Uno nunca se puede contestar la pregunta de por qué en este país hay todavía nenes con hambre, y esa para mí es la zanahoria que está puesta delante y que hace que yo vaya atrás, eso genera que conozca gente bárbara, que tiene unas ganas bárbaras”. Así es como uno de los grandes proyectos que hoy en día está llevando a cabo la Red en Tandil es el programa de Padrinazgos, donde un grupo de voluntades entra en contacto con una familia y la ayuda a enfrentar adversidades, a recuperar su estima y cumplir sus sueños. “También estamos haciendo un proyecto de Padrinazgo, ya tenemos familias apadrinadas por suerte, pero no apadrinadas en darles dinero, sino en crear vínculos, en ir a acompañarlos, en ir al médico con ellos, en ver cómo están los nenes en la escuela, es un proyecto hermoso”, dice emocionada Silvia, “en ese ir para adelante al decir cómo puede ser que en este país nos pasen estas cosas,  vas encontrando un montón de gente que también tiene ganas, que tiene ganas de sumarse a lo que es la ayuda directa, porque la Red no es sólo un bono, una rifa y listo. La Red es “vos tenés ganas de ayudar, ayudá”. Desde la Red te mostramos la realidad de algunas familias, y si querés acompañarlos, acompañalos vos, vos le ponés el cuerpo, vas a saber que esa familia tiene cuatro nenes, que uno de ellos tiene una enfermedad, sabés que el Papá hace changas, sabés que está buscando trabajo. Lo ayudás en la búsqueda laboral, entonces la Red tiene que ver con eso, con la ayuda directa, donde el voluntario se involucra realmente, no hay intermediarios, ni reuniones eternas, ni comisiones que burocraticen la ayuda, esto es estar acá, todos los días. Es ponerse en los zapatos del que necesita realmente”. De esa forma, muchas personas entran en contacto real con otros, con sus vidas y sus necesidades, entonces tal vez la primera ayuda comienza con un poco de comida y ropa, pero después pasa a otro nivel cuando esas dos personas que antes no se conocían comparten una visita al médico o una ayuda a la otra a buscar trabajo, o se organiza entre todos un taller de costura para que las mujeres de un barrio tengan una salida laboral. “Es saber que además los nenes estuvieron mejor controlados desde la parte médica, y además nos aseguramos que van a la escuela, cuando nosotros pudimos hacer eso con una familia, y que luego se pudo replicar con otra, y que seguramente se va a poder replicar con otras más, es cuando estamos logrando ese tratar de revertir algo, seguro que no vamos a poder cambiar el mundo pero vamos a mejorarlo un poquito”. [gallery ids="126179,126180,126181,126182,126183"] AUSPICIAN ESTA SECCIÓN: [gallery ids="126184"]

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