12 de febrero de 2016

Política

Política. Walter Saavedra y el "Tandil maquillado"

  • Cuénteme de sus inicios en Mar del Plata
  • Vengo de una familia muy humilde. Mi viejo era pintor y cocinero. Mi vieja trabajaba en una fábrica de pescados. Nunca nos faltó nada pero siempre llegábamos muy ajustados. No pude estudiar, salvo la primaria, así que hice la típica, cuando dejas de estudiar tenés que salir a trabajar. Empecé haciendo de todo, aunque ningún trabajo me gustaba y también, por supuesto, jugaba al fútbol. Después me rompí la rodilla, no quedé bien y no pude seguir jugando. Imagináte la frustración que podía tener. Después, con el tiempo encontré esta profesión que fue lo más parecido que hallé al futbolista que ya no era.
    • En aquellos años compartió plantel con “Llamarada” Eresuma, una vieja gloria de nuestro futbol. ¿Qué recuerdos atesora?
    Hoy es un buen amigo, me acuerdo que cuando entrenaba con la reserva o tercera de San Lorenzo siempre buscaban a alguno para seguir entrenando tiros libres. La dupla era Loyola y Eresuma, el negro y el colorado, se quedaban hora y pico pelotéandome, yo era arquero. Me mataban a goles, yo era más chico, flaco. Eresuma ya era un goleador consagrado, extraordinario. Tenía un olfato increíble, la pelota lo buscaba a él. Fue uno de los grandes goleadores que he visto.
    • Usted habla del fútbol como una metáfora de la vida. ¿Quiénes serían los menottistas y bilardistas de nuestra sociedad?
    Yo estoy parado del lado de Menotti. Yo era Menottista sin conocerlo, era un pensamiento demasiado romántico, hasta ingenuo si se quiere. No solo sobre el fútbol, sino sobre la vida, sobre el arte, la cultura. Conocí muchos Bilardistas, serían los tramposos, ventajeros, que te los encontrás a la vuelta de la esquina. Por eso siempre sostuve que el fútbol es una escuela de vida, porque vos en el potrero te encontrás con el ignorante, el talentoso, el bruto, el solidario, el egoísta, que son tipos que después te topas en la vida.
    • Además de un reconocido relator, se supo ganar fama como escritor, cuéntenos por favor cómo aparecen los libros en su vida
    Aparecen cuando yo empiezo a frecuentar esta profesión y a encerrarme en las cabinas del Estadio San Martín de Mar del Plata, ya desaparecido. Ahí, relataba los partidos de la liga local con un grabador, pero me los quedaba yo, los escuchaba y anotaba lo que no me gustaba. Sin embargo, me di cuenta que con las pocas palabras que había aprendido en la primaria no iba a poder ser la gran cosa en la profesión. Ahí me di cuenta que si leía podía extraer palabras que no eran mías para implementar en la profesión. Con el tiempo empecé a advertir que decía muchas palabras que eran de los escritores que yo había leído. Eso me enriqueció el lenguaje.
    • ¿Cómo asocia el futbol con la poesía y la escritura?
    No hay un solo día en que no lea un rato ni escriba. El cuerpo me lo pide, no es que yo me lo imponga. No miro televisión, ni siquiera fútbol. Soy un tipo de radio y de lectura nocturna. Me gusta ese parentesco que se genera entre los intelectuales y el fútbol
    • La vida de relator lo supo llevar por muchas provincias y países, un poco como dice nuestro querido Facundo Cabral, “no soy de aquí, ni soy de allá”. ¿Cómo maneja esta situación de mudanzas y vivir un tiempo en cada pueblo.
    Hace 30 años que me fui de Mar del Plata, es una ciudad a la que siempre estoy volviendo pero no tengo ningún pudor en armar las valijas e ir a trabajar a cualquier lado. Soy una especie de peón golondrina, donde hay cosecha voy. Me gusta mucho el arte de relatar fútbol, entonces me da lo mismo hacerlo en un partido con 300 personas que un River – Boca con 50 mil. Tuve la suerte de tener un gran suceso en Santa Fé, pero también estuve en Córdoba, en Tucumán y por supuesto mucho tiempo en la Capital Federal.
    • Cuéntenos por favor la anécdota cuando pasó de relatar la final del mundo a un partido entre Velense y Grupo Universitario.
    Cuando yo llegué de Francia, Cherquis Bialo me dio unos quince días de vacaciones. Mi suegro me comentó que (Sergio) Pinchentti no estaba en el país, justo se jugaba la final y la radio no tenía relator. Me daba vueltas, pero yo le dije enseguida: ¿A qué hora empezamos la transmisión? Me vine a Tandil porque además quería, y salió todo muy lindo, la recuerdo con mucho cariño esa experiencia. A todo le saco lo positivo, me gusta el hecho de narrar, es un arte, yo leo en voz alta lo que los jugadores escriben con los pies.
    • Pasemos al campo de la política, ¿cómo vivió el triunfo de Macri en las elecciones?, a sabiendas de que usted adhiere al modelo nacional y popular.
    Con mucha tristeza. Después del sacudón, debemos empezar a repensar que será de nosotros los peronistas de aquí en adelante.
    • ¿Cómo explicas la derrota?
    Evidentemente hemos cometido nuestros pecados, y eso le ha generado a la gente una necesidad de cambio, aunque muchos no saben explicar qué tipo de cambio pretendían. Pero sintieron la necesidad de provocar un sacudón intelectual. Sucedió esto, no estoy para nada de acuerdo pero lo respeto porque lo eligió la mayoría. Nosotros debemos reagruparnos.
    • ¿Algunos patearon en contra…?
    Sí, claro. Hubo gente que trabajó y pensó mal, que se bajó del carro en plena subida. Esas cosas afectaron. Scioli no tuvo un acompañamiento masivo como se esperaba, él se sintió solo en el punto culminante de la campaña. Esa suma de cosas hicieron que suceda lo que todos sabemos.
    • Y ¿cómo está viviendo la actualidad?
    Es preocupante, pero no me sorprende. Uno sabía qué tipo de mentalidad tenía este gobierno, lo que no pensé es que esto iba a suceder todo junto. Pensé que iban a pasar unos meses y no todo de pronto. Muchos votantes de Macri están doloridos porque confiaron y creyeron. No sé cuanto más la gente va a bancar esta situación. Igualmente, deseo honestamente que este hombre termine su mandato a rajatabla porque ya hemos tenido pruebas muy dolorosas de gobiernos que no han podido terminar.
    • ¿Qué opinión tiene de lo sucedido con Víctor Hugo Morales?
    Es una especie de mascarón de proa de la censura y la persecución, más allá de las cuestiones económicas que pueden existir en el medio, está muy claro lo que sucedió. Lo viví preocupado porque hay muchos compañeros que no tienen la espalda de Víctor Hugo para bancar la situación. A mí me ha pasado y me pongo en la situación de ellos, la verdad que me duele mucho.
    • ¿Siente que hay una especie de persecución?
    Sí, eso está claro. Más allá de la negociación con la empresa, coincide con el cambio de timón político y era una voz importante del kirchnerismo que este gobierno necesitaba callar. Así como él, hay muchos más pero que tienen mucho menos cartel.
    • En su momento lo escuche hablar fervientemente a favor de la ley de medios, ¿qué opinión tiene luego de los últimos acontecimientos?
    Me parece que faltó tiempo, porque ese tipo de proyecto no tienen una resolución súbitamente. Fijate que la ley que venía rigiendo las comunicaciones era del tiempo de la dictadura, entonces reacomodar todo eso lleva su tiempo. En el medio debe haber existido algún tipo de inacción de apuntarle a lo macro y lo más  pequeño dejarlo de lado. Me parece una ley fantástica que debería ser aplicada contundentemente. Pero lamentablemente no creo que pase con este gobierno.
    • ¿Le hace ruido el concepto de “periodismo militante”?
    Es un tema, vamos a encontrar casi a la par voces a favor y en contra. En lo personal, no me disgusta decir que soy peronista, pero he tenido el pudor de marcar lo que me parece que se ha hecho mal, no me fanaticé. No vivimos en el país que nos contaba Clarín, ni tampoco en el paraíso terrenal, entonces la gente con el tiempo empezó a sentirse hostigada de los dos lados. Hay que ser crítico, no tiene nada de malo. Hay errores y hay que asumirlos.
    • Hablemos de Tandil. Pasó de un amor de verano a quedarse más estable.
    Yo vengo a Tandil desde hace más de 30 años, de hecho tengo relación con la ciudad desde antes de ser un espermatozoide. Mi padre vivió acá, jugó al fútbol en Defensa, aprendió a ser cocinero con Fadón en el Hotel Roma, mi hijo se bautizó acá. Pero ahora no solo estoy fincado si no que también estoy llevando adelante un proyecto laboral y de vida. Me siento muy feliz y muy cómodo. Tengo tiempo para estar con amigos, comer un asado y conocer cosas íntimas que en otros pasos fugaces no podía.
    • ¿Cómo ve la ciudad?
    Me encanta la ciudad, pero me parece que en los últimos años se la ha maquillado mucho, y a veces se la cae. Cuando eso sucede, se ve la ciudad que no se quiere mostrar. Está muy linda la zona céntrica y demás, pero cuando uno sale un poco hacia la periferia advierte la carencia que tiene la gente y la necesidad de obras. Sé que no es exclusivo de Tandil, pero la verdad es que está muy maquillada.
    • Este nuevo proyecto en Radio de la Sierra lo pone de lleno en el futbol local, ¿por qué la gente no va a la cancha?
    Es una pregunta que estoy haciendo. Algunos me dicen que porque Santamarina no tiene jugadores tandilenses: ahora hay más y tampoco van. Otros dicen que porque lo televisan y viven a la vuelta del estadio. Nos hemos acostumbrado a la comodidad, a esa sobredosis de fútbol televisado que evidentemente nos ha afectado. La verdad, me molesta porque me encantaría ver al estadio explotado. Hoy cualquiera viene y hace la pata ancha, no puede ser. Y no hablo de violencia ni nada por el estilo. Ojalá cambie, veo a la gente adormecida.
    • Teniendo en cuenta el caso de Santamarina, ¿cómo ve la relación entre política y futbol?
    Siempre ha existido un maridaje entre el fútbol y la política. En nuestro país hay casos desde Julio Argentino Roca. Son necesarios los mecenas en tanto y en cuanto no aparezcan aquellas personas que puedan aportar con su esfuerzo económico para el armado y la estructura de un plantel, que es lo que sucede en Tandil. Es muy difícil encontrar empresas que apoyen al equipo. Es todo un tema, cuando la escena política cambia, pasa lo mismo en lo deportivo. Ahora, con un equipo más humilde habrá que enfrentar lo que se viene, seguramente va a andar bien pero hay otros que se han armado bien y son más poderosos en todo sentido.
    • Desde lo futbolístico está todo muy parejo…
    Es lo maravilloso del fútbol, lo impredecible. Siempre hay un espacio para la sorpresa, pero el que más tiene lógicamente es quien más posibilidades tiene. De todos modos, yo le tengo fe a Santamarina, en el primer partido vi dos o tres cosas muy interesantes y me parece que con un par de retoques el equipo puede dar que hablar nuevamente.
    • Para terminar, mencióneme por favor a jugadores o equipos de Tandil que recuerde
    Mi mayor memoria se remonta a los años 80, cuando yo venía seguido con los equipos de Mar del Plata. Recuerdo el Santamarina del 85, los Petrucci, Solimanto, toda esa camada de jugadores que transmitía y como marplatense tenía un cierto temor porque sabía que la parada era bravísima. Tarabini con Racing de Gardey, cuantos recuerdos.

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