19 de enero de 2016

Opinión

Opinión. Aportes satíricos locales para el billete sin prócer

“una lora” para el billete de 500 pesos, aunque otras voces apelaron a figuras tales como “los chimangos que se ven en el Campus Universitario”, o “el burro de Sierra del Tigre”; en esa sintonía no fueron pocos los que propusieron a las “las lechuzas del Campus”. Sin embargo, si el asunto fuera a votación se especula con que la opción “los murciélagos del Cine Súper en el billete de 100 pesos”, competería al Oscar contra los chimangos del Campus. Primero, porque los murciélagos del Súper (algunos memoriosos dicen que en realidad sobrevolaban el cine Americano), fueron quirópteros que de alguna manera, para intentar cierta simetría histórica, configuran una leve ligazón entre el Presidente y Tandil. No se constata que durante sus conocidas correrías veraniegas de adolescente, Mauricio Macri haya frecuentado el inolvidable cine de calle Alem ni avistado sus espantosos murciélagos. Seguramente no fue testigo –como sí lo supo recordar el actual director de Cultura, Ernesto Palacios- del estreno en el Súper de la película Pearl Harbor, cuando los azorados espectadores no sabían realmente si eso que se les venía encima desde la pantalla eran los aviones japoneses o los murciélagos tandileros. Lo que sí es seguro que une a Macri con el Cine Súper fue su aciago final: el tío del Presidente, el difunto industrial don Jorge Blanco Villegas fue quien ordenó terminar de demoler la cerrada sala de la calle Alem para fundar una novedad culturalmente sombría: sobre los restos mortales del cine emplazó una playa de estacionamiento. Según los exégetas del billete de $100 impreso con el ícono del murciélago del Súper, el mismo se asociaría en identidad tandileña y sentido fugaz: es un bicho casi local, tiene alas y, tal como el billete en cuestión, se va volando…

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