18 de enero de 2016

Política

Política. Evocan a Juan Carlos Pugliese, a 22 años de su partida

El adiós a un grande Era una mañana de calor en Buenos Aires y de repente un frío me invadió por una noticia que a muchos nos lleno de dolor. Las radios comunicaban el fallecimiento en su ciudad natal, Tandil, de Juan Carlos Pugliese y hacían mención de su largo e importante curriculum. Conocía que su estado de salud no era bueno pero la noticia me paralizo y no podía entender que se había ido de al dado nuestro. Deje todo lo que estaba haciendo y viaje a darle el último adiós y estar junto a Sole, su esposa y a Juan Carlitos y Victorino, sus hijos. En el viaje miles de recuerdos se hicieron presentes en mi memoria, pero seguía sin entender y de aceptar lo sucedido. Al llegar, me encontré con una ciudad triste, uno de sus habitantes que mucho había hecho por ella y que con su trayectoria hacia más importante a esa ciudad de la provincia de Buenos Aires, había partido. El lugar donde se los despedía estaba invadido por una profunda tristeza, el ir y venir de amigos, vecinos y dirigentes dejaba una estela de dolor y todos agregaban alguna anécdota o historia que engrandecía su figura. Así fueron pasando las horas hasta el momento más duro que fue la despedida final. Distintos discurso se sucedían a los que escuchaba sin escuchar porque todavía no entendía el porque. El aplauso de despedida fue el momento de más dolor que sentí.  Emprendí el regreso a Buenos Aires. En el viaje de vuelta nuevamente mi memoria se lleno de innumerables recuerdos. Su fina ironía, su gran capacidad política para resolver situaciones difíciles, el coraje para ocupar distintos lugares como funcionario, pero lo más importante que me afloraba era su calidad como persona, como argentino. La capacidad para definir en pocas palabras lo que a muchos les llevaba hacer un discurso. Recuerdo mi última charla con él, fue en la tarde del 1 de enero de ese año cuando lo llame para saludarlo, sentí nuevamente su cariño y cordialidad y ante una pregunta, dado que estaba en discusión la reforma de la constitución, de si estaba de acuerdo con la misma, su respuesta breve y definitoria fue “ESTOY DE ACUERDO COMO CON LA PAZ EN MEDIO ORIENTE”. Esas respuestas no daban lugar a ninguna duda sobre su pensamiento y de quien era JUAN CARLOS PUGLIESE, junto a ese recuerdo me vino a mi memoria otro que registró la historia y le dio su apodo. En una sesión de Diputados (no recuerdo el tema) se rumoreaba que él no compartía la posición del bloque y del gobierno radical, la votación era nominal, y el presidente no votaba, salvo empate, Pugliese de ex profeso de hizo nombrar y dijo “NO ME CORRESPONDE VOTAR PERO DE HACERLO LO HARÍA POR LA AFIRMATIVA” lo que destruyo cualquier duda de lo que era su pertenencia y posición. Está situación llevo a una airada protesta por parte de la oposición encabezada por Diego Ibañez, presidente del bloque del PJ, quién manifiesta que “COMO EL VIEJO MAESTRO” se comportaba de esa manera, a lo que Pugliese le pidió disculpas tanto a él como a toda la cámara, pero su posición había quedado totalmente aclarada. Los comentarios posteriores, sin lugar a duda, agrandaron su figura y de ahí su apodo de “MAESTRO”. No alcanzarían los espacios para enumerar actitudes, accionar y anécdotas de quién representaba con claridad los ideales de la UCR y con capacidad para desempeñarse en cada una de las funciones que le encomendaron. Al recordarlo siempre digo...”se lo extraña, se lo necesita, maestro”, hoy nuevamente lo digo, un país desquiciado por el vandalismo político de quienes hasta hace poco gobernaron y ante un nuevo gobierno, del que de alguna manera forma parte el radicalismo, con apoyos y quejas internas, su accionar y sus palabras esclarecedoras seguramente harían que el radicalismo encuentre nuevamente la senda que lo llevo a ser un partido mayoritario y orgullosamente defender sus principios. Hoy como siempre le agradezco su amistad, su reconocimiento, lamento no haber tenido la capacidad política para continuar desarrollando su predica, solo se que no defraude a su confianza, de sus directivas, de lo que por supuesto me siento orgulloso y es algo que no dejo de manifestar, haber sido su amigo, su colaborador fue un gran honor. HASTA SIEMPRE AMIGO, HASTA SIEMPRE MAESTRO…. Rubén Coggiola

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