6 de enero de 2016

Papel

Papel. Macri y su tractor amarillo

Agua fresca, pastito verdoso, zapatitos acomodados. Y, obvio, cartita para los Reyes Magos. Así esperó Antonia a Melchor, Gaspar y Baltasar en la medianoche del 6 de enero. Pero la pequeña no pudo resistir el sueño y se durmió minutos antes de que los camellos llegaran a Los Abrojos, el refugio de Mauricio Macri y Juliana Awada en Los Polvorines, provincia de Buenos Aires. Todavía no se sabe si se le cumplió el deseo a la pequeña Antonia, pero el presidente también aprovechó las redes sociales para celebrar, emoticones mediante, la llegada de los Reyes Magos. Tandil, años 70’. La familia Macri viajaba todos los veranos 350 km desde Buenos Aires hasta el centro de la provincia bonaerense para pasar las fiestas en la casa de dos pisos en la céntrica Avenida Colón. Allí esperaba la “abu” Argentina Cinque de Blanco Villegas a todos sus nietos. Allí, por caso, un joven Mauricio fumó un cigarrillo por única vez. Y en la Plaza José Santamarina habría dado el primer beso. Como todos los 6 de enero -recordó el propio presidente en una entrevista-, la abuela Argentina se encargaba de tener todo listo para la llegada de los Reyes Magos. Los nietos sólo debían colocar sus zapatos. Pero, una vez, la abuela sorprendió a todos: cuando los nietos despertaron, se encontraron con un tractor. Los jóvenes no sabían a quién le correspondía el original regalo. Argentina, pícara, les respondió: “No hay forma de llevarlo a Buenos Aires, pero todos pueden usarlo cuando vuelvan a visitarme”.

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