5 de enero de 2016

Sociedad

Sociedad. Dolor y conciencia

“Muchachos: pensé en escribir esto o no, pero después de leer algunas cosas me decidí a escribir. Soy fierrero, me gustan los autos viejos y la lucha contra el óxido, tengo un Ambassador 67 y un Torino 67, que estoy a punto de pintar. Quiero mucho a mis autos, pero les aseguro que quiero mucho más a mi familia”, comenzó diciendo. Luego pasó a la página más triste de su vida, cuando le arrebataron a Josefina de su lado. “El 21 de abril de 2013 un pibe muy fierrero, en un Vectra a 190 km/h mató a mi hija Josefina, que también tenía 17 años. Iba alcoholizado. Mi vida cambió después de ese día y ahora me dedico a ir por los colegios secundarios de nuestro bendito país intentando concientizar a los pibes sobre el riesgo del alcohol al volante, y también sobre los excesos de velocidad y el incumplimiento de las normas de tránsito y sus consecuencias”. “No lamento la pérdida de ningún fierro, si tuviera una Ferrari tampoco lo lamentaría, porque son fierros, pero la vida humana de nuestros seres amados no se recupera. Muchos lamentaron la pérdida de la Torino, pero les aseguro que mucho más se lamenta la pérdida de un hijo. ¿Querés pistear? andá a una pista, en las calles están los hijos de los demás”, explicó.  

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