4 de diciembre de 2015

Política

Política. Cambiamos

collage que tanto les costó a los fiscales recomponer al momento del escrutinio, era una etapa nueva en la política argentina. Que el pueblo había elegido personas y no partidos; ideas y proyectos pero no lineamientos. Pasadas las elecciones de octubre, vivimos durante casi un mes una etapa completamente desconocida: el ballotage. Cierto es que 12 años atrás, allá por el 2003, estuvimos parados en el mismo punto, donde dos candidatos peronistas se disputaban la primer contienda hacia la presidencia. Cierto es también, que no hubo chances de estrenar la institucionalidad, ya que el candidato con más votos desistió de la contienda permitiendo que asuma como Presidente el candidato menos votado de los dos. En esta ocasión, no se tomó la decisión drástica de bajarse del ballotage, por lo que llegamos al 22 de noviembre, unos 6 días atrás. Esto lo festejo ya que no le resta importancia al candidato que culmina siendo elegido, pudiendo definirse que fue por voto popular y no por decisión de tal o cual persona. La Argentina hace una semana tuvo que elegir entre el cambio o la continuidad. ¿Cambio de qué, o continuidad de qué? Si ambos candidatos hablaron de proteger lo que estaba bien hecho y de trabajar sobre lo mal o no hecho. Y ese fue el punto que, según mi entender, fue clave en la elección que hizo el pueblo. Dicho de otra manera, el error principal fue no creer en el pueblo. Todos queríamos conocer las propuestas, los gabinetes, qué y cómo pensaban hacer tales o cuales cosas. Muchos estuvimos esperando y mirando el debate para conocer cuál iba a ser el nuevo rumbo de la Argentina, porque, nos guste o no, la Argentina debe tomar un nuevo rumbo. Y no hubo muchas chances de eso, lo que desilusionó un poco al electorado. Sólo en las web oficiales uno podía ver qué pensaba hacer uno u otro candidato con, por ejemplo, la Ciencia y Tecnología (palabras en boca de muchos las últimas 2 semanas de campaña). Entonces, recapitulemos, si ambos candidatos hablaron de proteger lo que estaba bien hecho y de trabajar sobre lo mal o no hecho, ¿qué pasó?. Parte de lo que pasó estuvo relacionado a esta campaña que fue larga, tediosa y cansadora. Además, los candidatos debían entregarle el mensaje a la gente de a quién votar y por qué votarlo. Para ello (transmisión de mensajes), debe existir un mensajero (los candidatos), un receptor (el pueblo) y un canal (tv, radio, redes sociales, etc.). Eso estuvo cubierto muy bien por ambos, pero la diferencia principal fue el mensaje transmitido (el miedo), y la forma en que se transmitió (la agresión). El nivel de agresividad vivido durante esta campaña política fue muy grande; las opiniones vertidas por uno inmediatamente eran atacadas por el otro con insultos o agravios. Eso lo sintió la gente, eso hizo mella en muchos que dijeron basta. BASTA. Eso tenemos que modificarlo. Y las urnas hablaron, y eso debe ser tenido en cuenta por todos los actores políticos. Deben tener en cuenta que el pueblo existe, y que el pueblo decide. Y es por esto que digo que CAMBIAMOS. Ahora viene la etapa más compleja de todas, reconstruir la unión entre los Argentinos. Hace 12 años no estábamos así, no existía una brecha tan marcada en nuestra sociedad. Ahora  debemos recuperar la unidad como Nación y como República. Ahora viene la etapa más compleja de todas, la de demostrar con hechos todas las palabras vertidas durante la campaña. Ahora viene la etapa más compleja de todas, gobernar.

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