3 de diciembre de 2015

Sociedad

Sociedad. La Entrevista Picante con Ramiro Cobo

-La gravedad de lo que le ocurrió a su hijo debe haber sido un antes y un después para su vida ¿no? -Sí, sin duda. Hasta el 29 de agosto era una cosa y hoy otra. Yo creo que a veces nos quejamos de nada y no le damos importancia a lo simple. Ahora tomo las cosas de otra manera. Fue muy duro lo que pasó. -¿Cuál fue concretamente la lesión que le produjo el balazo a su hijo? -La bala le pasó por el abdomen, pulmón e hígado. Fue muy grave y estuvo en manos de Dios durante diez días. Los dos primeros días no me daba cuenta lo que pasaba. No caía, estaba bloqueado. Después me lloré todo, no lo podía ver en terapia intensiva todo entubado. Lo que sí me ayudó fue toda la gente que se acercó. Ustedes, la prensa, eso fue un sostén para llevar adelante una situación difícil. Y el click me hace cuando al segundo día que estaba en terapia él, que no se podía mover pero estaba despierto, pidió y papel y me preguntó si iba a vivir. Fue muy duro. No quería que me vea quebrado. Le dije que sí, que pusiera fuerza y me fui. No quería que me viera así. Después empecé a tomar las cosas de otra manera. -¿Cambió la relación con su hijo? -Sí, yo tengo mucho más sentimiento por lo que es la familia. Por ahí ahora lo expreso, antes no lo hacía. -¿Le quedó alguna secuela? -Por ahora no. Empezó con el psicólogo por consejo. A los médicos los sorprendió la pronta recuperación. Puede hacer deportes, menos deporte de contacto. Que se haya cuidado mucho y sea un chico sano fue un factor clave de la recuperación. Pero en la familia a quien le costó más salir del tema fue a mi señora. No salió del trance hasta que no le dieron el alta a Rafael. -¿Conoció al policía que lo atacó? -No, está detenido por tentativa de homicidio agravado por su condición de policía. La condena es de 15 a 20 años de prisión no excarcelable. Mi hijo me dijo estando en terapia que quería justicia. Hablé con el abogado Mauricio D’Alessandro y se inició una demanda civil, además de la penal. Pero yo no lo quiero meter a Rafael en nada porque no quiero que lo vean, temo una represalia o algo así. Lo dejamos en La Plata tranquilo y aislado de todo. -¿Usted quiso conocer al agresor? -En un principio sí y después no. A quien sí me gustaría conocer es al policía que lo salvó, un efectivo de la bonaerense de apellido García. Lo salvó él. Cuando Rafael cae herido, llegó este policía de la bonaerense, se acercó y decidió llevarlo arriba de una puerta que usaron como camilla. Le dijo al amigo de Rafael que tenía muy pocos minutos para salvarlo porque si no se iba en sangre. Se arriesgó a llevarlo en el patrullero… porque parece ser que la policía no lo podía tocar, pero estaba seguro de que la ambulancia no iba a llegar a tiempo o no iba a venir. Él nunca se presentó y a mí sí me gustaría conocerlo. -Vamos a un tema más leve. Tenemos a un flamante presidente que nació en Tandil y juega al golf, que es su especialidad, Ramiro. ¿Juega bien al golf Macri? -Nosotros fuimos amigos con Mauricio de chicos. Compartíamos los veranos juntos. Juega bien, normal, pero nunca se dedicó a competir ni nada de eso. -Hay una historia típica de estas cosas raras que pasan en Tandil. Usted sabe que Nicola Parasuco construyó su complejo de golf después de que el Tandil Golf Club le prohibió la entrada. -Conozco muy de cerca esa historia. Yo trabajé un año con Nicola, le hice la inauguración en la parte prensa. Es más, a Nicola lo llevé a Buenos Aires cuando vino Tiger Woods. Esa vez fuimos a comer con Cabrera y con Romero. Nicola tocó el cielo con las manos ese día. Yo le había dicho que desde ese momento él era el presidente de Valle Escondido y que su vida iba a cambiar de ahí en más. Cuando ellos le preguntaron a qué se dedicaba, él iba decir o yo pensé que iba a referirse a la quiniela, pero yo lo frené y lo presenté como un empresario. Hablamos mucho, él me contó su historia de chico  y yo me saco el sombrero por lo que ha hecho, que es una obra majestuosa para Tandil. Ese lugar era un campo con pastos de dos metros que ni las vacas podían estar y hoy es un complejo maravilloso para poder disfrutar… -Estábamos en la anécdota incómoda, Ramiro… -Sí, es cierto. Tuvo su problema con el Golf…  Yo no comparto con la gente del club porque siempre luché para que sea abierto a todo el mundo, que se puedan hacer socios, que lo puedan recorrer. Soy un luchador en eso desde hace 45 años. -¿Entonces? -El Tandil Golf Club se equivocó mucho, muchísimo con lo que le hizo a Nicola Parasuco. -Ajá. -Porque aquel que esté libre de pecados que tire la primera piedra, ¿no? Entonces el club se perdió un tipo que podía haberle dado mucho a la Institución. Pero bueno, así se escribe la historia. -Además le salió la competencia, porque El Valle digamos que tiene un nivel… -Monstruoso, fenomenal, un lujo. Y lamentablemente trabaja con muchos turistas, que está bien porque dejan plata. Pero sería bueno que ese otro 50% de Tandil que no va, fuera… -Ah, dice eso porque la mitad de los golfistas van al Tandil Golf Club… -Exacto. Y a mí me gustaría que el día de mañana vayan todos. -¿Usted cree que esa resistencia a no ir tiene que ver con los prejuicios, con lo social, con lo que el apellido Parasuco representa? -Creo que sí. Conozco a gente que no va por ese motivo. Y también hay una cuestión económica. -¿Es más caro? -No, pero en El Valle de Tandil se usan carritos que son costosos. Pero se usan carritos porque la cancha tiene mucho movimiento y te cansás mucho. -Se supone –y esto también puede ser un prejuicio- que quien juega al golf no tiene problemas económicos… -Sí, pero entre comillas. Hay algo por lo que estoy luchando y usted es el primero que lo sabe.  Estoy trabajando para que el golf cambie, para que sea abierto. En las próximas elecciones que vengan, donde no voy a participar, procuraré que el golf se abra y que las comisiones directivas interpreten ese cambio. Falta un trabajo serio, gestionar con empresas, buscar auspiciantes. Estaré ad honorem ayudando a quien asuma. -¿El golf sigue siendo un deporte de elite? -Yo creo que no, pero mucha gente lo cree. El golf tiene que invitar a la gente a acercarse, que lo social se mueva y que las empresas pongan plata para el club. Yo organicé fiestas gratis para 250 personas. Hay que trabajar para que la cuota sea más baja. Antes había listas de esperas para hacer un evento, hoy hay fechas libres. -Todo el que juega al golf dice que es un deporte adictivo. -Es real. -¿Cuál es la razón? -Que cuando vos le empezás a pegar a la pelotita tenés una sensación indescriptible. Y cuando empezás a jugar hiciste ocho golpes y después querés hacer más… o sea está el tema de querer ganarle a la cancha, pero la cancha siempre te vence a vos. Aparte al golf hoy se lo toma para limpiar la cabeza, respirar aire puro, caminar. Todo eso junto es bueno. El golf ha crecido mucho, sobre todo en los chicos y eso hay que cuidarlo. Cuando comencé en los 70 no querían chicos y era muy elitista. Hoy los clubes quieren crecer. Hubo un cambio cultural y la dirigencia tiene que capturar a los socios que se fueron yendo por distintos motivos. -¿Es caro jugar al golf? -No. Un juego de palos de golf te dura toda la vida. Un juego usado nuevo vale 5000 pesos y ya tenés palos para siempre. Lo que sí recrimino que una cuota social en Tandil no puede ser de $1000. Es mucho. Con 600 está bien. -Se hizo muy pública la foto de Macri jugando al golf con Parasuco. -Fue polémico. Me dolió que se mezcle el deporte con la política. Mauricio vino acá a jugar, a disfrutar un fin de semana. Macri es amigo de Nicola de hace bastante tiempo y quizá haya comprado algún lote del barrio, de allí seguramente quedó una amistad.

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