5 de noviembre de 2015

Política

Política. Algunas incógnitas sobre la economía post elecciones…

el problema no tiene que ver con los dólares que se “pierden” sino con los que no ingresan. Y, a tal efecto, resultan clave el nivel de exportaciones netas, de la inversión extranjera directa y el financiamiento externo. Estas dos últimas variables se vinculan, en realidad, con aspectos institucionales. Así, el famoso “cepo cambiario” incide sobre la inversión, ya que limita tanto la operación como la capacidad patrimonial de las empresas. Por su parte, el financiamiento externo se encuentra afectado por las controversias en las que se encuentra envuelto el gobierno argentino. En tanto, el nivel de las exportaciones netas dependerá de la evolución del tipo de cambio y de la inflación. Si esta última variable crece más rápido que el tipo de cambio, es probable que un saldo positivo de la balanza comercial sea difícil de mantener, tal como lo revela nuestro presente. Adicionalmente, si el contexto internacional es favorable existirán buenas chances para acceder a dólares. No obstante, la reciente evolución económica de los principales socios comerciales de Argentina (como Brasil y China) enciende una alerta amarilla. Al igual que una eventual suba de la tasa de interés en Estados Unidos que, también, impactaría sobre nuestro financiamiento externo. Un elevado déficit fiscal – financiado con emisión monetaria – completa el cuadro, a pesar de que la presión tributaria alcanzó su máximo histórico. En fin, los temas son complejos pero, más aún, son los vínculos entre las variables. Cualquier decisión sobre una arrastra, simplemente, a otra. Entonces, ¿qué opciones deberíamos esperar del nuevo gobierno? En principio, sería deseable un plan de estabilización que, integral y simultáneamente, corrija la situación fiscal, monetaria y cambiaria. Así, el frente externo exige ajustar el tipo de cambio real y, para ello, se debe reducir la inflación, suprimiendo la “monetización” del déficit fiscal. Dada la actual presión tributaria, esto sólo se alcanzaría con una contracción significativa del gasto público. Las claves serían el tiempo de implementación, los mecanismos de compensación y el consenso político. Este último escenario parece poco probable, en función de los acuerdos que deberían alcanzarse. Alternativamente, un plan gradualista apoyado, fuertemente, en el financiamiento externo sería la opción preferida. Su éxito dependerá de la dimensión de este apoyo y del desempeño del contexto externo. Entiendo que, superada la etapa de estabilización, el gobierno debería concentrar seriamente su acción en un programa de largo plazo orientado al desarrollo del país.

Subscribite para recibir todas nuestras novedades

data fiscal  © 2026 | El Diario de Tandil | Sarmiento 291