22 de octubre de 2015

Política

Política. Lunghi vaticinó su triunfo con un refrán: “Viejo es el viento pero cada día sopla más fuerte…”

“los votos no son míos… son de ustedes, los militantes que lo trabajan, que lo buscan, son de los vecinos que confían en nosotros”. Ocurrió durante uno de los tramos de su discurso, luego de que el presidente del comité radical Matías Civale lo presentara a partir de un concepto de John F. Kennedy: “El conformismo es el carcelero de la libertad y el enemigo del crecimiento”, es decir como un inconformista eterno, un batallador contra la mediocridad. Durante las palabras que improvisó frente al auditorio, Lunghi también se dio tiempo para vaticinar lo que habrá de pasar durante las elecciones en el orden nacional: “El domingo hay ballotaje y por primera vez la provincia de Buenos Aires, creo, tendrá una gobernadora”, expresó. A la hora de las propuestas, además de insistir con que “pondremos todos los recursos que haya que poner para recuperar la tranquilidad en la lucha contra la inseguridad y que nuestra ciudad no cambie su fisonomía”, fue categórico en un anuncio que pareció sorprender a los presentes: “Lo que digo lo cumplo: vamos a crear el hospital oncológico infantil para que las familias que tienen un niño con esa terrible enfermedad dejen de peregrinar a La Plata o Buenos Aires”, remarcó. También se hizo tiempo para citar un refrán que solía decir el legendario boxeador Roberto Mano de Piedra Durán, a la hora de burlarse del tiempo y de sus rivales. Lunghi eligió el refrán como réplica a los contendientes políticos que lo han descalificado por su edad: “Tienen aquí a un intendente al que lo tratan de viejo… aunque ciertamente viejo es el viento pero cada día sopla más fuerte”, dijo y despertó la ovación más sonora de la noche. Como contrapartida, un rayo de hielo pareció caer y congelar el ambiente produciendo un silencio de tumba y algunos tibios aplausos cuando el intendente municipal  se detuvo exaltando el trabajo filantrópico de una militante (“la señora de Manito”) que había pasado muchas horas de su vida doblando boletas desde las ocho de la mañana hasta el anochecer. Elogiando esta actitud disparó: “No se trabaja por amor al bolsillo, no se trabaja por amor al sueldo. Estos son los radicales que cuentan… y los que no hagan eso de mi parte tengan la seguridad que se van a empezar a ir…”. El giro pareció una advertencia dirigida a ciertos funcionarios con fecha de vencimiento: el próximo 10 de diciembre. En otros tramos del discurso, Lunghi se proyectó hacia el Tandil del bicentenario, asegurando que el 4 de abril de 2023 habrá un intendente radical izando la bandera en el Parque Independencia al lado del monumento al fundador de la ciudad. Más cerca en el tiempo, dijo que “se encuentra en este comité el hombre al que en el 2019 voy a tener el enorme gusto de ponerle la banda simbólica de intendente municipal”. Para luego afirmar: “Agradezco la oportunidad que me han dado para presidir un cuarto mandato y les aseguro que será mejor que los tres primeros”. Distendido y bregando contra los flamantes y modernos micrófonos que le aportó el sonidista Stany –pero que debutaron con ostensibles fallas en el funcionamiento-, Lunghi por momentos tuvo algunas ocurrencias típicas de un espectáculo de stand up. Alternó el buen humor con la evocación de figuras icónicas de la historia de la ciudad: Fugl, Nigro, Selvetti, Zarini, Cabral, a la vez que recordó a su padre y a su amigo de toda la vida, Eduardo Aldasoro y su emblemática bicicleta. También le dedicó un párrafo a la oposición. “Para aquellos que usan el slogan de los ‘barrios olvidados’ les digo que vamos a poner médicos de guardia en San Francisco y San Cayetano las 24 horas. Vamos a seguir trabajando en desarrollo social con guarderías, campos de deportes, becas estudiantiles y vamos a trabajar muchísimo con el desarrollo industrial. Hoy tenemos 52 fábricas… cuando ingresamos al gobierno había 29. Y ya tenemos otras ocho fábricas excelentes con convenios firmados para radicarse en breve tiempo en nuestra ciudad con la que se abrirán nuevas fuentes de trabajo y que le darán trabajo digno a la gente, no planes sociales que los hacen cautivos del voto…”. Lunghi cerró sus palabras agradeciendo “todo lo que me han dado… gracias por todo lo que me han enseñado y gracias por llamarme Miguel, por haberme borrado el apellido, porque es una forma de afecto y de cariño de la gente que siempre llevo conmigo”.

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