13 de octubre de 2015

Deportes

Deportes. Juan “Pico” Mónaco: una mirada diferente del mundo del tenis

¿En qué momento de recuperación estás? Estoy teniendo un post operatorio bastante bueno. Vengo muy rápido con la recuperación, ya van seis semanas de la operación y tuve ciertos avances, hasta mejor de lo esperado. Hace poco publiqué un video haciendo movimientos de raqueta, que es sumamente importante. Tengo que recuperar un poco de fuerza, porque con la férula perdí algo de músculo. Pero eso se va ganando de a poco, a medida que vaya realizando ejercicios de fuerza y potencia. Ya tengo la mano bastante deshinchada, tengo dos arpones biodegradables que la muñeca de a poco va aceptando, y lógicamente llevan su tiempo biológico de recuperación Te hiciste un tratamiento especial en la muñeca, ¿de qué se trata? Es un tratamiento que se llama Regenokine. Es sumamente productivo, muy bueno, pasa que yo tenía una sinovitis y un edema óseo en un lugar totalmente distinto de donde yo me lesioné, que fue la vaina del ligamento. Fue una lesión nueva. De todos modos, las imágenes de éste tratamiento fueron muy buenas, es decir que cuando me recupere de esta lesión voy a estar espectacular. Del tenista muchas veces vemos sus logros, o lo que hace en la cancha. En el detrás de escena, ¿Cuánto se sufre? Yo, en los últimos dos años, fueron muy pocos los partidos que salí de la cancha y sentí que mi mano estuvo bien. Era un problema diario, no tenía la cabeza en paz, y hasta muchas veces pensé en el retiro. Era muy duro lidiar con este dolor. Para entrenar una hora y media, necesitaba otra hora previa para calentar la mano y prácticamente dos horas de rehabilitación por día. Para competir, directamente me tenía que infiltrar. Uno se lo banca, pero se va haciendo una bola cada vez más grande, difícil de sostener, y si no acompañan los resultados, peor todavía. Traté de llevarlo de la mejor manera, y de ganar para pasarla mejor (risas). Pero la compañía de mi equipo, familia y cercanos me nutrían para poder dar un poco más. ¿No pensaste en frenar antes? Sí, pero no había una certeza real de que si yo paraba, la mano se me iba a curar. Es una lesión crónica, que por más que pares y la trates, te puede volver a doler. Por eso, preferí lidiar con el dolor, tratar de disfrutar lo máximo posible, mantener la mente fresca y jugar. Internamente, solo mi equipo de trabajo lo sabía. Para mi fue muy importante mantener cierto nivel con una lesión así. ¿Qué cuestiones evaluás a la hora de un parate? Compromisos, sponsors… No hay nada que te avale. Cuando uno se lesiona, sea el tiempo que sea, dejás de facturar, es simple. No jugás, no cobrás. Pero, a tu equipo de trabajo lo tenés que seguir manteniendo, no es como en un deporte colectivo o de contratos anuales que vos te lesionás y seguís cobrando. Ahora que estoy parado, pierdo plata, o mejor dicho, dejo de ganar. ¿Eso interfirió en tu decisión, o siempre pensaste en tu salud? Siempre pensé en mi salud, en mi felicidad, en lo que yo quería. Me iba a dormir sabiendo de mis problemas, pero me levantaba con ganas de entrenar y de sacar esto adelante. Yo jugué hasta donde pude y traté de disfrutar porque sabía que en algún momento algo iba a pasar. Por suerte, estaba preparado, mi cabeza también, al igual que mi equipo de trabajo, así que no fue tan traumático. Te agarró en un momento muy bueno… Sí, porque este año venía en levantada, logrando lo que nos habíamos propuesto con nuestro equipo de trabajo: estar dentro de los 30 mejores, pelear cosas importantes y tratar de terminar top 20 el año. Venía muy bien, pero surgió este contratiempo. Sin embargo, cuando vuelva voy a saber que estaba jugando bien, caso contrario hubiese sido si, por ejemplo, 150 del mundo. Probablemente hubiese tomado otra decisión, a lo mejor dejar de jugar. Te operaste el 14 de agosto, ¿Cómo es la proyección de acá en adelante? Todo es de acuerdo a como va evolucionando la mano. El médico en su momento me dijo que a partir del tercer y cuarto mes podía empezar a jugar un poco de tenis, pero mi meta es en seis meses ya estar compitiendo. Creo que va a ser posible porque vengo avanzando muy rápido, incluso más de lo que pensaban los quinesiólogos. El ejercicio de la raqueta se hace a los dos meses, y yo lo hice a las cinco semanas. Por suerte soy un afortunado genéticamente, en general, me he recuperado de lesiones muy rápido. Creo que mi base, en cuidarme con las comidas y demás ayuda un poco. ¿O sea que en cinco meses te vamos a ver de nuevo en las canchas? Yo creo que sí. Para la gira de Australia (es a principio de año) tendría que estar bien, y si no es ahí, en febrero estoy compitiendo. Es más, si no pasa nada raro en diciembre ya tendría que estar haciendo la pretemporada normal, sin ningún tipo de problemas. ¿Hoy disfrutas de no hacer “nada”? No, al contrario, una vez que me sacaron la férula ya estaba ansioso por hacer algo. Todos los días corro, ando en bicicleta, hago gimnasio. Mi cuerpo me pide, solito se despierta a la mañana y quiere hacer actividad, soy hiperactivo. Igual, esto lo hago por mi cuenta, no lo hago con un preparador físico al lado porque capaz hay días que no quiero hacer nada, o irme a Tandil, visitar a mis sobrinas. No llevo una rutina tan estricta como estuviese al 100%. Las lesiones tienen una parte “buena”, que es justamente hacer cosas que en actividad no podés. ¿Lo ves como un plus? Más allá de que no está bueno lesionarse… Sí, totalmente. Yo por ejemplo no hubiese podido pasar un fin de semana en Brasil, y tengo todos los medios para hacerlo. No podría ver a mis sobrinas, que nacieron hace ocho meses y estuve muy poco con ellas. Si hoy no estuviese lesionado, estaría en China y volvería la primera semana de noviembre. Para ser un mejor atleta dejo muchas cosas de lado, y en estos casos las puedo disfrutar, como ver a mi familia y amigos. Ahora podés disfrutar de todas esas cosas, pero en unos meses tenés que volver a la rutina. ¿Cómo manejas eso? Yo disfruto mucho lo que hago, entonces es difícil frenar. Tengo pasión, el tenis me gusta, es lo que me dio todo, desde vivir bien económicamente a tener amistades por todo el mundo. Hasta me formó, desde que tomé la decisión de irme de casa con 15 años. ¿Por qué Tandil genera tanta cantidad de tenistas? Por una escuela. Hubo una proyección con espejos. Pérez Roldán creó un sistema de trabajo, tuvo su fruto, Guillermo y Franco Davín. Zabaleta siguió ese ejemplo, yo lo seguí a él, esos son los espejos. El proyecto es Pérez Roldan, a él lo formaron el Negro Gómez, Infantino, Mario Bravo, Luis Delgado. Entonces, la mente brillante estuvo, el proyecto siguió, estuvieron los espejos. Es creer en un trabajo que se logró, sino es muy difícil. Si yo veo que todos llegaron, me vengo a entrenar a Tandil. Y por eso mucha gente lo hace, saben que hay un proyecto real, y es muy distinto a cualquier academia del país. ¿El tenis es el deporte bandera de Tandil? Es el deporte por el cual Tandil es conocido, pero no creo que sea bandera. Todos mis amigos juegan al fútbol, corren en moto, hacen gimnasio. El deporte aventura podría serlo, pero no el tenis. ¿Te preguntan mucho por la ciudad fuera del país? Sí, me preguntan mucho qué pasa en Tandil, qué hay, en cualquier parte del mundo es la primera pregunta que me hacen. No pueden creer que vivan cien mil personas y hayan salido tantos tenistas. Por ejemplo, en un momento éramos cinco jugando Roland Garros, y las federaciones del mundo invertían millones y tenían cuatro. ¿Hoy se aprovechan a las mentes brillantes que comenzaron el proyecto tenístico en  Tandil? Creo que sí. Tendrían que aprovecharlos más, tienen los resultados a la vista y además ellos se siguieron capacitando. Sé que vienen chicos de Argentina y todo el mundo a capacitarse acá, hasta jugadores profesionales. En fin, sos un defensor del método tandilense… Sí, lo defiendo porque hubo resultados. Es muy difícil sustentar algo que no tenga frutos, y acá hay por demás, así que no me cuesta mucho defender el proyecto. En un momento te pusiste tiempo para el retiro, después dijiste que no pensabas en eso. ¿Qué idea tenés ahora? No pienso en eso ahora, porque sacando a los primeros tres o cuatro del mundo, está todo muy equilibrado. No necesito ser una mega estrella para vivir excelentemente bien, sé de mis capacidades y mis limitaciones, entonces disfruto jugar. Y cuando uno disfruta, es cuando mejor juega. No le tengo miedo a nada, todo lo que venga será para bien, y si no viene, no jugaré más. No tengo una fecha, es muy difícil ponerla. Eso te lo pone un mal momento, un pésimo año, una lesión dura… y no me pasó. Aprendí a disfrutar el tenis, hoy si gano disfruto pero sin sobresaltos, y si pierdo me enojo lo justo y necesario. Eso marca un poco de tu maduración… Por supuesto. Esta respuesta no te la podía dar hace cinco años, porque perdía un partido y quería romper todo el vestuario. Todo lleva un proceso. ¿Para crecer en el tenis tenés que arrancar bien de chico? Necesitas una buena formación. Gente capacitada la lado tuyo, buena humanamente, que haya tenido experiencia. La etapa formativa es clave, yo por ejemplo tuve a Luis Lobo, y me sirvió de mucho. Sos una persona simple, que el tenis metió en un mundo totalmente diferente ¿Sos consciente de eso? Totalmente. Por eso trato de venir a Tandil y no hablar de tenis, me junto con mis amigos. Intento meterme en la vida de los que están conmigo, en la cabeza del que tengo al lado. Cómo vive, qué hace, cuál es su rutina, me intriga mucho. Pregunto y me voy del mundo. Proyecto cosas, disperso la cabeza. ¿Te sentís una persona querida? Sí, me lo demuestra la gente. Muy pocas veces me dijeron algo malo, hasta te podría nombrar los casos. Nunca tuve problemas con nadie en mi carrera, pero entiendo que es una sociedad muy castigada. Hoy en día necesita referentes todo el tiempo y hay un estereotipo marcado de lo que es una estrella y parece estar inmaculado. Si dicen o hacen algo se sorprenden u ofenden, y es una persona normal como cualquiera. Pero sí, en resumen, me siento querido. Mientras que los que estén a mi lado se sientan bien, suficiente. Es muy difícil quedar bien con todo el mundo. ¿A quienes le agradeces? A muchos. En cuanto al tenis, al Negro Gómez, el profe Menchón, Mario, Nacho, Zabaleta, Lobo, Machi González.

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