23 de julio de 2015

Cultura

Cultura. Julia Esquibel: con la valija llena de cuentos

NOTA PUBLICADA EN EL SEMANARIO EL DIARIO DE TANDIL DEL SÁBADO 18 DE JULIO DE 2015   Érase una vez, una chica se decidió a cumplir su sueño. Tomó coraje y con sus cuentos encaró para México. Así,  además de por tierras aztecas pasó por Guatemala, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. “Siempre quise viajar. De chica me imaginé viajando y teniendo un motorhome… todavía no está el motorhome, pero viajo igual. Por suerte hago teatro y se puede hacer en cualquier lado que se hable el mismo idioma. Pensé en armar un espectáculo de narración y salir. Compré el pasaje sin el show terminado, pero había que volar igual”, cuenta la cuenta cuentos, siempre con una sonrisa. Pero, ¿qué es la narración?, palabra que conocemos pero nos cuesta relacionar con el teatro: “Hay mucha gente piensa que es sentarse a leer porque hay mucha movida así con niños. En lo que me enganché fue en contar cuentos, y por suerte en el viaje me encontré con una maestra que me compartió una técnica que me sirvió mucho. Yo había leído mucho, pero es como si vas a hacer muebles y sentís que queda medio chafa”, dice y deschava que anduvo viajando. Cuidándose un poco, más que nada por su familia, no se animó a plantear el viaje como gira. “Me fui a México con mi título de profesora de teatro a buscar trabajo. Dije que iba a Guadalajara, con la hermana una de amiga. Duré una semana. No encontraba el rumbo, me fui para el DF, tenía una amiga ahí”, comenta. Su voluntad y esfuerzo fueron recompensados por la varita mágica del destino y todo se fue dando: “Cuando llegué al DF pensé en quedarme unos días. Hago un curso y conozco a una mina que tenía una empresa, me ofreció trabajo dándoles teatro a sus empleados. Me contrató por un mes y me pagó 10 lucas, estaba recontra bien. Víctor Laplace también fue una gran cuestión. Estuve con él en el rodaje de “Fábricas”, se enteró de mi viaje y me dijo que tenía una sobrina en México. Ella me contactó con otra cuenta cuentos, y me metí de lleno en la movida”. Las fichas internacionales se iban acomodando, Julia conoció a una chilena que estaba en Chiapas, se fue para allá y armó con ella los primeros cuentos: “Fue lo mejor que me pudo pasar, estaba todo el día leyendo y ensayando. Después, ella siguió su trabajo y me quedé sola. Me enteré que en agosto había un curso de narración en Guatemala y me fui, como si tal cosa”. Entre guatemaltecos fue donde más estuvo, quedándose cuatro meses.   NIÑOS Y OTRAS CULTURAS   “En general, los argentinos somos valorados. Por ahí los mexicanos nos tienen un poco de envidia futbolera, pero la verdad, hasta en El Salvador conocen a bandas como El Kuelgue, imaginate que los Cadillacs y Soda son lo más. Conocen mucho de nuestra cultura, así que cuando sos argentino te abren la puerta, después pegás onda o no”, contó sobre como fueron la recibieron. Y si algo cambia entre las culturas, es el humor: “Acomodarte te lleva un tiempo. Nosotros manejamos mucha picardía todo el tiempo, mucho doble sentido en todo. En Centroamérica son mucho más infantiles” Y el cambio de códigos también tuvo que darse en la vuelta, volver a poner el tono en “argentino”: “Me habían quedado algunas palabras, como “platicando”. Al haber tenido tantas funciones las incorporás para que se entienda. Si yo digo que una mina de lejos parece una heladera, no me entendían, y cuando volví seguía diciendo “Refri”…” La gira que fue improvisando, la llevó a trabajar mucho con chicos en las escuelas, donde confiesa que fue donde realmente conoció las diferentes culturas. “Los niños, aunque sean del interior de un país como Guatemala, consumen un montón de tele. Son otros tiempos, no se bancan un espectáculo de 40 minutos de narración. Ahí la interacción es todo el tiempo, cuentos más cortos, canciones. Cuando les decía que era de Argentina, para ellos era de re lejos. Los guatemaltecos salen muy poco, y los que salen, van a Estados Unidos, todos tienen un pariente allá mandando guita, es el segundo ingreso del país”, comentó y a modo de anécdota agregó que los pibes en todos lados “ven a Violetta, y me preguntaban si yo la conocía”   VOLVER Y SEGUIR VIAJANDO   “Volví con la idea de que se arme la movida acá. Di seminarios en Tandil, Villa Gesell, Mar del Plata, Rauch. Parece que no, pero afuera la narración argentina es muy conocida, pero en Tandil no hay nada”, resume sobre lo que estuvo haciendo desde que volvió al pago. Sabe que aun falta para que esta rama del arte se afiance por acá, los que fueron a su obra “se sorprendieron, no tenían ni idea de lo que iban a ver. Pero fue una sorpresa grata, la gente quiere pasarla bien en el teatro. Y además, los cuentos te los llevás y te queda la historia en tu corazón, eso es increíble”. Ya armó un proyecto que se llama “Cuento con vos”, donde hace espectáculos para chicos y adultos: “A mi me pasó que cuando empecé escuchar cuentos, descubrí un lugar super confortable. No importa si es un cuento erótico o policial, viajás a otro momento de tu vida”. Mientras tanto, se va a presentar en vacaciones de invierno en el ciclo infantil “La Bufanda” y en la Feria del Libro. Igualmente,  deja las valijas medio armadas, porque pronto volará a Colombia, al 29° Festival Buga Historias, en Colombia. “Un montón de cuenteros han pasado por ahí. En Colombia hay una escuela que se llama Viva Palabra, y ahora me enteré que acá también hay. Mandamos videos y la semana pasada nos llegó la invitación. También nos enteramos de otro festival en Venezuela y por recomendación de una costarricense nos invitaron, así que estamos viendo que hacemos”. Para concretar el viaje y también a modo de reunión con amigos, el 25 en La Ñata Roja armarán una varieté con músicos, percusión y, obviamente, narradores.   FOTOS (CLIC EN LAS IMÁGENES PARA AGRANDAR): Julia es recibida de la Facultad de Teatro, pero descubrió que lo suyo es esto de andar contando cuentos: “Algo que me pasó en Buenos Aires me cambió la vida. Iba en un colectivo y vi un cartel muy gigante que decía “La Casa del Control Remoto”. Ese tipo, es especialista en controles remotos, tiene todo para eso. Entonces, el teatro es muy grande, hay muchas cosas, hay que especializarse, elegir algo y meterle a eso. Hoy por hoy, para mi es la narración”.  Aunque su experiencia también le dice lo importante que fue haberse dedicado al humor: “Cuando empecé a contar cuentos me dije “ahora voy a hablar de verdad y trabajar con contenido”. Me da mucha risa pensar eso, no me salió, soy yo. Parezco Bucay, pero fue como amigarme conmigo, saber que hay un montón de gente que quiere hacer reír y no le sale, y yo que podía, renegaba de eso”

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