16 de julio de 2015

Papel

Papel. La respuesta de un vecino duramente escrachado por estacionar en garaje ajeno

Pero lo que nunca había pasado hasta ahora era que el infractor pidiera públicamente la palabra. Eso hizo Claudio Miguel Barletta, propietario de un “viejo Senda”, para contar su historia a la que tituló: “Al estimado frentista de una calle de Tandil”, prescindiendo de otros datos que hubieran sido de valiosa utilidad documental para conocer a los dos personajes de esta crónica. Barleta comienza su esquela expresando que “Me siento con el deber de dirigirme a usted a los efectos de hacerle conocer mi preocupación por un hecho ocurrido frente a su domicilio el día domingo 6 de julio pasado. Luego relata: “Ese día, a las 18, estacioné erróneamente mi auto frente al domicilio citado, y digo erróneamente ya que no me percaté del cartel de “No estacionar” (deteriorado), medio tapado por un árbol en la vereda y colocado en la reja frente a lo que parecía un acceso peatonal al mencionado domicilio. (A este cartel lo descubrí al día siguiente ya con la luz del día). Como tampoco había rampa de acceso a garaje en el cordón de la vereda, mucho menos pintado de amarillo, sumado a la oscuridad… entré como caballo, estacioné tratando de no obstruir la rampa que sí había delante mío, y muy santito me fui a la misa de la capilla de Guadalupe. “Pero al volver al auto… “Me pareció ocurrente la pintada con aerosol amarillo del parabrisas con la leyenda “NO E”, se veía casi como un Van Gogh, pero al llegar a casa me percaté que también estaban pintados los faros delanteros, por lo que pensé “qué pillín el justiciero que hizo esto, veo que además de Vincent Van Gogh, también estaba Paul Gauguin pintando”. Enseguida me di cuenta de la novedad final: el faro trasero estaba roto… ¡Chan! “Inmediatamente descarté la idea de Vincent y su oreja mocha; Gauguin; el impresionismo, y la… para pasar a darme cuenta de que el jurado, juez y verdugo que me había juzgado, condenado y ejecutado, era un personaje ni siquiera digno del arte rupestre de las Cuevas de la Manos de nuestra querida provincia de Santa Cruz, ni la de Bhimbetka en la India: estaba frente a la obra de una especie de Quasimodo de alma, eso sí, carente de la bondad y nobleza de corazón del célebre personaje de Víctor Hugo. “Mirando al viejo Senda cómo había quedado, me descubrí sonriendo a través del vidrio que me reflejaba la imagen como podía a través de la “obra de arte”, y pensé con mi mente de artista y veterinario: “A perro flaco no le faltan pulgas”. “En fin, la vida continúa, y los ciudadanos de Tandil podemos descansar tranquilos sabiendo que nos cuidan justicieros anónimos, dispuestos a dar su vida valientemente con sed de venganza, ante los infractores. Los inspectores de tránsito ahora tendrán que ser reubicados por la Municipalidad en tareas administrativas, menos riesgosas por cierto. “No se equivoque estimado lector, el que suscribe es un “pecador” que cometió una infracción, y que como muchos de mis convecinos hemos pagado multas de tránsito, pero el artista que retocó y rompió un accesorio de mi auto, es algo más elevado que yo, con su furia renegada, metiendo en la bolsa vengativa problemas personales serios. Una cosa es una infracción y otra cosa es un delito. Mi preocupación es la violencia: se sabe cómo y cuándo empieza, pero no se sabe cómo y cuándo termina. Dejemos que la gente de esta hermosa ciudad, Tandil, siga siendo linda como es, de pueblo, como cuando yo era chico. Y dejemos los problemas de las grandes metrópolis, circunscriptos a éstas. Claudio Miguel Barletta DNI 14.842.794 Foto ilustrativa

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