27 de abril de 2015

Sociedad

Sociedad. Libros, bibliotecas y espacios para descubrir

El boom y lo clásico La venta tradicional se mantuvo estable, tanto Alicia Laco de Librería Alfa como desde El Atril, hablan de un nivel de ventas que se mantuvo en los últimos años. Indican un marcado interés de la gente por los textos de autoayuda, fenómeno que viene creciendo en el último tiempo.  También remarcan como tendencia “las novelas históricas. Bonelli es una de las más pedidas y también Viviana Rivero, Gloria Casañas, Gabriela Margal y Gabriela Exilart”. Laco habla puntualmente de las mujeres como principales interesadas. Otro caso que realza las ventas son los libros que pasan a la pantalla grande, como ‘Tuya’ de Claudia Piñeyro o los fenómenos de ‘Las mil y una noches’ y ’50 sombras de Grey’. Los clásicos siempre están presentes, en El Atril mencionan a García Márquez o Galeano, pero también a Bukowsky, Dostoievski o James Austen. Dentro del caso de ‘Tandil lee libros usados’, Gonzalo Grela, su promotor, remarca una preferencia del público por la literatura latinoamericana al mismo nivel que la llamada universal. En la librería como en casa El Atril fue de los primeros en proponer un acercamiento distinto al libro, en donde podes sentarte en una mesa, degustar un café en un ambiente confortable y comenzar el recorrido por el texto antes de tomar la decisión de comprarlo. Este espacio cuenta con la presencia de una tradicional librería comercial y el agregado de ‘Epígrafe’ que da nombre al café en su interior. Casa Tomada presenta variantes similares, pero como su nombre lo indica, es una casa. A medida que uno la recorre va descubriendo espacios distintos en donde la literatura impregna los ambientes. La relación del lector con el lugar se da en otro marco, con una vorágine distinta. Lucas Vesciunas, uno de los socios fundadores, habla de “una aventura que conjuga a los libros, la pausa del café, la dulzura de la pastelería artesanal y el clima de esos espacios que proponen encontrarse para salir de la intimidad del hogar”. En este lugar ganan espacios los nuevos autores, “que forman parte del catálogo de editoriales independientes que no encuentran su lugar en Tandil. Además, la Casa dispone de libros usados y revistas literarias para ser leídas en el lugar”. Gonzalo Grela es un asiduo visitante de la Casa, sostiene que el lugar “tiene la presencia de lo literario como ningún otro bar de la ciudad. Hay una impronta de ser librero, que no es lo mismo que tener una librería. En Casa Tomada no se tomaron a la ligera el concepto”, advierte. Laco celebra la apertura de estos sitios, menciona que “son lugares muy validos e interesantes, y pese a que el público en algunos puntos puede repetirse (con respecto al que visita las librerías tradicionales), en general es distinto”. Desde El Atril están muy conformes con el presente, “al cliente le sorprende muchísimo que lo dejes leer el libro sin la obligación de comprarlo. Se animan a llevarse tres, cuatro o hasta diez. Luego se deciden y terminan llevándose uno quizás, pero agradecen la posibilidad de venir a sentarse a leer sin compromiso”. “Un buen lector tiene amigos lectores y siempre terminan hablando de libros” La frase pertenece a Gonzalo Grela, quien lleva adelante el proyecto ‘Tandil lee libros usados’. Su título de profesor de literatura coronó su pasión por la lectura. El proyecto de la compra y venta de libros usados lo tuvo primero del otro lado del mostrador. Ávido de conseguir textos a mejor precio que en las cadenas habituales encontró esta idea en la costa atlántica. Desde hace algunos meses administra el sitio en Facebook, allí comparte imágenes de los libros que va consiguiendo en remates, ventas de garaje y espacios alternativos. Ya son más de mil los ‘me gusta’ que chequean sus actualizaciones. El sistema marca que el primero que comenta la publicación con una frase del estilo “lo quiero”, automáticamente se hace acreedor del texto, previo pago de su valor, el cual ronda entre los 30 y los 60 pesos. Tiene un grupo de amigo que lo ayudan en la tarea de recolectar libros “en los lugares más insólitos”, se pueden conseguir en ferias, ventas de garaje, mudanzas y hasta en los tachos de basura. Ajeno a la teoría incomprobable sobre que ‘antes se leía más’, aporta dos datos a tener en cuenta, “según la estadística ahora se editan más libros que antes y hay menos analfabetismo. Quizás haya gente que piense de esa manera, pero reniego de esta teoría. Es como los que piensan que todo tiempo pasado fue mejor”. El ejemplo de este proyecto lo lleva a indicar que “cada vez más gente se agrega a la lista de pedidos” y por sobre todo remarca el perfil de los interesados, “veo muchos lectores profesionales, que estudian o le dedican mucho tiempo a la lectura”, esta intensidad o necesidad por la lectura lo diferencia de los “lectores ocasionales o de verano. Hay mucha gente en Tandil que tiene la lectura muy incorporada”. Recogidos los comentarios de libreros en distintos espacios, se descubre la fascinación de muchos tandilenses por la lectura. La llama se mantiene viva y la ciudad cuenta con alternativas para todos los gustos.

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