16 de enero de 2015

Política

Política. Juntitos, inaugurando la primera calle de pavimento

Raúl Troncoso –virtual alcalde espiritual del pueblo- para bendecir la obra. No faltaron tampoco los vecinos que reclaman el agua para La Elena, ni el tándem de funcionarios nacionales y locales que acompañaron tanto a Diego Bossio como a Miguel Lunghi, en lo que se supone será una de las tantas ocasiones que este año político por excelencia los encontrará juntos bajo el cielo serrano. Una imagen que resulta efecto espejo de la que cotidianamente reflejan Lunghi con Daniel Scioli. Tal como viene la mano, si el romance se extiende a Bossio, la política lugareña se convertirá en un remanso de aburrimiento. En tanto, Bossio contó por su parte que en breve se anunciará el sorteo de las viviendas del barrio, aclarando que Anses viene pagando puntualmente a las empresas proveedoras para que la obra crezca día a día: no hay nada que le importe más a Bossio en estas horas que ese lugar en el mundo, ubicado en el sinuoso confín de Villa Italia, se convierta en el flamante techo para decenas de familias tandilenses. Este viernes la inauguración del pavimento de Pujol encontró a Lunghi y Bossio sumidos cada cual en su juego: el jefe comunal armando el escenario para lo que será el lanzamiento de su candidatura, con vistas a disputar un cuarto mandato en las urnas. Bossio está hace meses dedicado a la laboriosa construcción de su candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires. Empezó con números que le daban una franja mayúscula de desconocimiento en la población, pero de a poco los porcentuales comenzaron a sonreírle. En la historia local, fue el recordado tandilense Luis María Macaya quien llegó más lejos camino a la gobernación de la provincia: alcanzó la vicegobernación compartiendo la fórmula junto a Antonio Cafiero. A la hora de las palabras, Miguel Lunghi aludió a “esta obra extraordinaria”, concepto con que definió al ProCreAr de los cuarteles, mega complejo de viviendas donde “tres mil personas podrán vivir con dignidad y en su propia casa”, señaló el intendente. Lo dicho: al romance eterno de Lunghi y Scioli parece que ahora habrá que anexarle un tercer invitado, suerte de político e impensado ménage à trois: Diego Bossio, quien desde hace poco tiempo entendió vía el consultor Oscar Nigro la paradoja que le deparó el destino: cuanto mejor se lleve con el pediatra radical que lo atendió desde niño, mejor le irá como adulto. Las pruebas ya están a la vista.

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