16 de noviembre de 2014

Policiales

Policiales. Relatos Salvajes 2: Atacó a palazos a un intruso pero después lo molieron a golpes

Diego Marido, de 32 años, estaba durmiendo junto a su mujer y sintió ruidos en el patio de su casa, en calle 9 de Julio 99. Salió de la habitación así como estaba y encontró a un intruso en el interior del patio, con todo el aspecto de ser un presunto ladrón. Marido lo increpó y  comenzó a golpearlo con un palo mientras el intruso en su defensa lanzaba un argumento de cierta inconsistencia fáctica: “¡No me pegués! ¡Me equivoqué de casa!”, le gritó. Ciertamente, errarle de domicilio a esa hora de la madrugada sólo podría entenderse en una mente afectada por los vahos del alcohol. Pero cuanto más le suplicaba el intruso, más golpes recibía de Marido, hasta que el conjetural delincuente pudo zafar y ganar la calle. Marido, enfurecido, se puso una camisa y salió tras el hombre, al que volvió a alcanzar en Constitución y Paz. Para seguirlo fajando. Cualquier cosa podría haber imaginado Marido en ese instante de furia, menos la aparición de un Ford Focus color gris con cuatro tipos en su interior, cómplices presuntos del hombre que “se había equivocado de casa”. Los cuatro sujetos, sin mediar palabra, bajaron del auto y le propinaron a Marido una truculenta golpiza. Maltrecho y bamboleante por los golpes, el hombre volvió a su casa, pero  debió ser trasladado Hospital Municipal con traumatismo de cráneo y hematoma cerebral, donde quedó alojado en observación. Los cuatro hombres del Focus, junto con el intruso al que Marido había molido a golpes, se fugaron en dirección desconocida. Así, en menos de veinticuatro horas, se consumó la versión local número 2 de “Relatos salvajes”. La policía, en tanto, dice seguir buscando a los agresores del Focus...

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