8 de septiembre de 2014

Sociedad

Sociedad. Metalúrgica: 12 horas de peritaje en el horno y 8 meses de indiferencia

. “Tragedia alude a lo que no se puede prevenir, a algo que sucedió porque tenía que suceder, a lo que no tiene culpable. Sin embargo, la pérdida de Luciano, Lucas y Juan Cruz se trató de algo diferente, como una vez citamos a García Márquez esto se trató de la crónica de una muerte anunciada. Muerte de la desidia, de la falta de presupuesto pero principalmente del desinterés por la vida humana. Dentro de un sistema que enriquece a unos pocos, esto se podría haber evitado”, sentenció Soledad Bastarrica. El testimonio expresó con crudeza el momento de dolor que asiste a los familiares tras lo que llamaron la segunda muerte de las víctimas: “Ese alejamiento, esa indiferencia, esa falta de compromiso, ese miedo a hablar se transformó en una segunda muerte; ese manoseo del dolor que provoca que las heridas del alma vuelvan a sangrar porque se tocan con las manos sucias, se infectan y no cicatrizan nunca”, recalcando además las “acusaciones de quienes creíamos lamentarían la ausencia de sus compañeros, nos acompañarían y responderían por ellos, sin embargo nos dieron la espalda, acusándonos de jugar con sus puestos de trabajo. Sólo unos pocos se pusieron al lado nuestro y lo agradecemos de corazón”, agregó Soledad. Abandonadas por la UOM, por los compañeros de trabajo de sus maridos, por el sector político –con las excepciones de los ediles Claudio Ersinger y Pablo Díaz Cisneros, quienes ocuparon un respetuoso segundo plano en el acto- y la apatía social irreparable, las tres viudas de los trabajadores metalúrgicos se han convertido en una dolorosa referencia de la conservadora idiosincrasia mental de la sociedad lugareña que alguna vez resumió como pocos en una cita dura y clara el militante pacifista Martin Luther King: “Los más terrible no son las acciones de los canallas sin el pasmoso silencio de tanta gente buena”. Con el marco del único sobreviviente de la tragedia que cambió su primer testimonio para volcarlo en favor de la empresa, las desafortunadas declaraciones del secretario general de la UOM, Carlos Romano, quien horas antes del homenaje a las tres víctimas señaló su satisfacción ante el aumento de la producción en Metalúrgica Tandil, y la sospecha de que la causa está empantanada como preludio a un escenario de impunidad o, lo que sería peor, de convertir a las víctimas en victimarios, se supo que el 31 de agosto se peritó el fatídico horno número 6. La tarea estuvo a cargo del perito oficial Hugo Piazza, del Departamento Judicial de Azul. El nuevo gerente de Metalúrgica Tandil, representantes de Renault Argentina y los abogados de los familiares de las víctimas, María Rubiales y el doctor Bastarrica, presenciaron el peritaje que duró doce horas. En siete días se esperan los primeros resultados. Por ahora la verdad de lo que ocurrió sigue estando en el horno.

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