24 de agosto de 2014

Cultura

Cultura. El maravilloso mundo de Alfredo Casero

“Mi Hemisferio Derecho” o cualquier otro espectáculo de los que ha sabido poner en escena. Lo dijo en la nota que le hicimos antes de su presentación del viernes: “El show soy yo, a mi se me antoja hacerlo y lo cambio como yo quiero”. Y es tal cual, el show es él. Si uno conoce la obra de Casero, su costado humorístico, podrá más o menos entender esta descripción, aunque si no estuvo nunca presente en una de sus funciones, se le va a complicar igualmente. Básicamente, yendo a la sinopsis más escueta del mundo, es un monólogo con algunas canciones. Pero decir eso es no decir nada. Cuando uno cuenta un monólogo (por favor, en este caso no confundamos con stand up), la manera fácil de explicarlo es detallando los tópicos que se tocan en el texto. En el caso de Casero, eso no tendría ningún sentido, los temas hoy son unos, mañana son otros, o son lo mismos, ¿Qué importa?, el show es él. El tipo se para al lado del tecladista Humberto Spallina y empieza a disparar, cual ametralladora verbal, ideas y conceptos. Te explica, por ejemplo, que le empezó a prestar atención al hemisferio derecho de su cerebro para volar o de sus experiencias en Bali. Da más o menos lo mismo, lo importante es como lo dice. La habilidad de Alfredo para hilar temas que parecen no tener nada que ver entre si, es inconmensurable, casi mágica. Un show de Casero, cualquiera, es un viaje por un millón de temas y otro millón de risas. Claro, que la “vieja del fondo” probablemente se quede afuera, y muchos pasajes sean “solo aptos para vaporesianos”, aquellos que nos educamos con Cha Cha Cha y los particulares valores que nos legó el Doctor Vaporeso. Está claro que su humor no es para todo el mundo y que a muchos nunca les va a sacar una sonrisa, pero otros tantos van a ser una carcajada constante escuchándolo. El viernes, Alfredo Casero no decepcionó para nada. Nos metió en su confusión, en un torbellino de palabras que parecía no tener ni ton ni son, al tun tun, pero cuando le prestabas atención te estaba diciendo lo que piensa. Algo tan simple, pero de manera compleja y, sobre todo, haciendo reír y mucho. Incluso él se ríe, como sorprendiéndose de algo que salió de su propia boca, probablemente por primera vez aunque el show ya lleve varias funciones. En medio de todo eso, cantó y en tres idiomas. Completo. Un show que mereció ser apreciado por más gente, llenando la sala como otras veces lo hizo, pero eso tampoco importa, ellos se lo pierden. FOTOS (CLIC PARA AGRANDAR):

Subscribite para recibir todas nuestras novedades

data fiscal  © 2026 | El Diario de Tandil | Sarmiento 291