17 de agosto de 2014

Política

Política. Lunghi cayó 8 puntos y se rumorea la candidatura de Topo Rodríguez

Juan Pablo Frolik- toda la estructura del lunghismo está encaminada a propiciar la búsqueda de un cuarto mandato con Lunghi a la cabeza. El propio intendente, debiendo conjurar hace meses una incipiente interna en el seno de su gabinete, salió a decir que ya empezaba a velar las armas para ir un desafío tan inédito como las doce victorias electorales al hilo que lleva: conseguir su cuarto mandato consecutivo. Que, de lograrlo, buscará concretar la friolera de 16 años en el poder. Por otro lado, ya es evidente la guerra de desgaste entre el kirchnerismo y el sciolismo, que se supone van a camino a unas PASO emocionantes. Se estima que para debilitar al kirchnerismo en todos los distritos, el aparato del ex motonauta menemista impondrá la flor y nata de sus candidatos que pelearán codo a codo las internas abiertas y obligatorias con el caballo del caballo, esto es, hasta ahora, el propio Scioli. Tandil resulta, en la provincia, la madre de todas las batallas, porque Diego Bossio, conductor K local, está construyendo su incierta candidatura a gobernador, floreándose junto al probable candidato kirchnerista Florencio Randazzo. Y quizá deshojando la margarita del candidato con que tendrá que salir a jugar en Tandil: su hermano Pablo o el médico migrante Mario Bracciale. Pero ya hay trascendidos de que al menos serían tres las listas anotadas para competir desde el seno del kirchnerismo. Si todo deviene como hasta ahora, se sospecha que Bossio ordenará el espacio para enfrentar con la mayor masa crítica posible al candidato de Daniel Scioli en nuestra ciudad: en ese sentido todas las miradas apuntan al actual Ministro de Asuntos Agrarios de la provincia –quien ha tomado una súbita celebridad por aliarse junto al campo en contra del gobierno nacional: Alejando “Topo” Rodríguez. Con este detalle que arroja la misma encuesta de Survey: en el electorado tandilense Scioli está puntero con 27%, ya por encima de Sergio Massa (22%) y Macri (14%). Randazzo, que parece comenzar a instalarse, está en un 12%. Esa batalla tendrá al kirchnerismo local entretenido mientras Miguel Lunghi, a los 70 años, va por una suerte de hazaña electoral –personal- perfectamente posible: ganar la elección. Dos opiniones contrarias ya está sintiendo en sus oídos el jefe comunal: una, la de la abrumadora mayoría de su equipo de gobierno que lo alienta a dar ese paso, el cual cerrará definitivamente la gran posibilidad de hacer del lunghismo un acontecimiento excepcional con continuidad política más allá de Lunghi. Cuestión que sólo sería factible si en 2015 el intendente decidiera cerrar su carrera política eligiendo a su candidato (del tándem Civalleri, Nicolini, Frolik y hasta Magnasco) y de la mano lo llevara a una cerrada pero muy factible victoria en las urnas. La otra, la de esas pocas personas que lo estiman de verdad al intendente y que se atreven a decirle, sin obsecuencias, que hay una vida más allá del poder, que la alternancia democrática que su republicanismo radical exige se ejerza desde arriba, en la Nación, también debe practicarse abajo. Que los ocho puntos en la caída del amperímetro deben leerse como una señal de una postal que ya muy difícilmente ocurra: del teatro hay que irse con la sala llena. Y con el público aplaudiendo de pie. Lunghi finalmente se irá como él quiera de su exitosa y probablemente insuperable década de gobierno, pero debería estar atento a ciertas leyes nunca escritas de la política y del boxeo: la historia suele juzgar a sus protagonistas por la imagen que dejaron los últimos rounds de la pelea. Nunca por los primeros.  (Ampliaremos).

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