11 de agosto de 2014

Política

Política. Coco Vapore, ¿del profiláctico gigante a un juicio por delito de lesa humanidad?

Vapore, por todos llamado Coco, fue uno de los más conocidos policías de Tandil en los años de plomo. Hoy es comisario jubilado y estaría a horas de comenzar a afrontar un futuro realmente sombrío: se lo habría señalado como partícipe necesario en delito de torturas, sospechado de haber torturado con la picana eléctrica a decenas de detenidos desaparecidos. El nombre de Vapore, ahora, se emparenta con el de los hermanos Emilio y Julio Méndez, también sindicados en delitos de lesa humanidad que supieron caminar las calles de aquella ciudad de no más de 80 mil habitantes. Este jueves a las 10 de la mañana, Vapore debería prestar declaración en el Juzgado Federal de Azul, tal el trascendido que corrió en la víspera de acuerdo a una denuncia por delitos de lesa humanidad que lleva el número 30.615. Néstor “Coco” Vapore es ampliamente conocido en el ámbito tandilense, no sólo entre las llamadas fuerzas vivas de la comunidad. Se retiró con el grado de comisario y en esta causa que pende sobre su cabeza y tras la cual podría terminar en la cárcel es defendido legalmente por el padre del genocida Comisario General Alfredo Menéndez. Su hijo es el abogado Juan Alfredo Menéndez. Vapore actuó como policía en Tandil entre los años 76 y 78. Fue oficial inspector y jefe de calle de la Comisaría Primera. En esa condición le tocó hacer cumplir la ley frente a una travesura de estudiantina de dos personajes de la pequeña burguesía local, y su nombre ocupó la página de los diarios cuando tuvo la ocurrencia de llamar a una piñata repleta de agua –que los jóvenes arrojaron desde el quinto piso del edificio lindante a la Galería 9 de Julio contra el techo de un patrullero- como un “profiláctico cargado con 5 litros de agua”, objeto volador que los diarios de la época definieron como un globo congelado. La altura en que fue lanzado el proyectil más su peso específico provocó que el techo del patrullero terminara aplastado contra el piso y condenó a su lanzador a la detención por cuatro días en la comisaría. Este "atentado" contra la institución policial lanzó a Vapore a disfrutar de cierta celebridad local, pero al parecer su verdadera historia dista de aquella imagen de policía dicharachero con que se lo conoció entonces. Ahora que está jubilado de la fuerza habría sido citado a indagatoria como partícipe necesario en una causa por delitos de lesa humanidad, más precisamente por el aberrante delito de torturas con picana eléctrica. De confirmarse el trascendido, la declaración tendría lugar este jueves en Azul, según confiaron a este portal de noticias fuentes locales del ámbito judicial.

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