4 de julio de 2014

Deportes

Deportes. Cómo trabaja Delpo para volver a estar entre los mejores

Juan Martín del Potro escucha a Springsteen y se moviliza. Ciento dos días ya pasaron desde aquel lunes 24 de marzo con temperaturas bajo cero en Rochester, EE.UU., cuando el tenista ingresó en un quirófano para que le repararan los ligamentos dañados de la muñeca izquierda. Otra vez una severa operación, como aquella de 2010, que lo marginó del circuito durante casi una temporada. Springsteen habla de renacer y por ese camino parece marchar el tandilense en un mediodía soleado de invierno, cuando se divierte peloteando con los actores Ricardo Darín y Carlos Santamaría, después de haberse entrenado junto con su entrenador, Franco Davin, durante una hora, en Palermo. Está entusiasmado el campeón del US Open 2009. La angustia que vivió en 2010, tras la cirugía en la muñeca derecha, le está sirviendo de escudo, de experiencia. Claro que nadie le quita la ansiedad que le generan sus ganas de regresar al circuito, sobre todo cuando ve por TV algún partido (no los mira completos, pero se mantiene informado de los resultados de Wimbledon, por ejemplo). Suele estar acompañado, Delpo, arropado por su familia y amigos, y por su grupo de trabajo que conforman Davin, el preparador físico Martiniano Orazi y que, por estos días, tiene una integrante femenina: la licenciada Adriana Forti, responsable de los ejercicios de kinesióloga. Forti tiene mucha experiencia en el mundillo del tenis: empezó trabajando con María Emilia Salerni y luego viajó durante años con Paola Suárez y la española Virginia Ruano. También atendió a la italiana Francesca Schiavone y a la rusa Svetlana Kuznetsova. La mesura escolta a Del Potro y a su equipo, se nota en cada palabra. Cada paso lo dan con precaución, pero con firmeza. Los tiempos médicos están siendo los que el cirujano Richard Berger aventuró. No hay apuros. El tenista está en contacto permanente con el doctor, por correo electrónico o Skype, y en los próximos días tiene planeado viajar a Minnesota para someterse a una nueva revisión. El ex número 4 sigue utilizando la férula, pero sólo en actividades puntuales, como para que la protección sea máxima. En las tareas cotidianas del día, prácticamente, ya no le duele. "En agosto o septiembre", había dicho Del Potro que planeaba regresar, pero no arriesgan una fecha. Sí se examina el panorama y se cree que la gira asiática, a fines de septiembre, podría marcar su retorno. ¿Por qué? Porque el Abierto de los Estados Unidos, por distintas razones (la humedad y el calor neoyorquino, más los partidos al mejor de cinco sets), tiene una exigencia grande. Inmediatamente antes del US Open, el calendario no ofrece un certamen lo suficientemente fuerte (Winston Salem) que pueda servirle de experimento. De allí que se cree que el Malaysian Open, en Kuala Lumpur, desde el 22 de septiembre, certamen con el que el argentino había acordado su presencia incluso antes de la cirugía, podría ser la primera estación de la Torre de Tandil. Todavía le falta un largo camino al tandilense para sentirse pleno y óptimo para competir. Los ensayos de tenis en un court comenzaron hace, aproximadamente, un mes, pero recién esta semana el ritmo y la potencia de los tiros aumentaron. Del Potro está realizando dos sesiones de tenis por semana, de entre 45 minutos y una hora cada una (más prácticas de ese estilo, por ahora, serían perjudiciales). Delpo no está ahorrando energía para pegar el drive, pero todavía no golpeó el revés a dos manos; sólo lo hizo con slice o, incluso, con una mano. "Franco no me lo quiere enseñar", bromeaba ayer el jugador, que de chico se acostumbró a pegarlo con dos manos. Uno de los ejercicios que hacen el tenista y Davin en la cancha consiste en que el coach cambia sus direcciones y Del Potro le debe apuntar a ese sector, como para variar los movimientos en cada ejecución. Hasta el momento, desde que regresó de la operación, Del Potro no peloteó con otros tenistas; solamente con su entrenador. Y, mientras tanto, aprovecha para probar algunos de los prototipos de raquetas que tiene (cabe recordar que el modelo de Wilson que utiliza no se fabrica más en el mercado y debe renovar sus armas, ya que no le quedan demasiadas en buen estado luego de tantos años de uso). Es todo un desafío también el que tiene Orazi por delante. Ocurre que al principio, el ganador de 18 títulos ATP ni siquiera podía trotar demasiado, ya que el impacto le afectaba la zona operada, le hacía doler, le generaba puntadas. Además, hasta la transpiración podía llegar a molestar la cicatrización. Por ello comenzó haciendo bicicleta, Juan Martín. La intensidad fue creciendo, llegaron las tareas aeróbicas, los ejercicios con herramientas de gomas o pesas livianas y la natación. Orazi, que jugó al rugby en la preintermedia de Banco Nación y trabajó en el Cenard junto con Alberto Osete (ex PF de Gabriela Sabatini), es el hombre que debe aceitar y mantener en pie la maquinaria de Del Potro. Pero para que el funcionamiento vuelva a ser fructuoso, Orazi debe lograr que el jugador trabaje armoniosamente el cuerpo. Sucede que si no hay simetría en los entrenamientos, el físico de Del Potro se puede descompensar y quedar expuesto a lesiones, sobre todo después de haberse debilitado por la inactividad. El cuidado de la columna es otro de los puntos que se tienen muy en cuenta; forzar un solo brazo (en el caso de Del Potro, el derecho) o una mala postura pueden afectar la cadena muscular posterior. De allí que el equilibrio es fundamental. La base del número 8 del mundo está en la ciudad de Buenos Aires. El 15 de junio viajó a Tandil para festejar el Día del Padre, pero regresó a la Capital Federal para continuar con la rehabilitación. Por esa razón, hasta aquí, no viajó al Mundial de Brasil, pese a estar encandilado por Lionel Messi. "Lo banco a morir", dice abiertamente. Para mirar los partidos de la selección argentina se juntó en su departamento con sus amigos de Tandil que viven o estudian en la Capital Federal (el martes pasado, el frío y la niebla ayudaron para que la práctica se cortara antes de lo habitual, y Del Potro llegara a ver el choque frente a Suiza, poco después del mediodía). En estos días, además, se dio algunos gustos gastronómicos, como comer asado con los ex futbolistas Martín Palermo y Rolando Schiavi. En sus entrenamientos en el Tenis Club Argentino recibió varias visitas, como la de otro ex boquense, Chicho Serna, y aprovechó su -inusual- estadía en el país para participar de acciones distintas y reconfortantes como la que hizo a través de la entidad Make a Wish Argentina con Santiago, un chico con riesgos de vida por una enfermedad, que añoraba conocerlo. Así transcurren los días de Del Potro, la mejor raqueta argentina, el hombre que, como canta Springsteen y salvando las distancias, intenta ponerse de pie luego de haber visto la oscuridad (en su caso, deportiva y por segunda vez en su carrera). Está ansioso, pero entusiasmado, Juan Martín. Se nota en cada uno de los latigazos que empezó a pegar de derecha y que tanto añora el tenis argentino. Fuente: lanacion.com

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