11 de junio de 2014

Policiales

Policiales. El inefable caso del “Chorro Grido”

“con este chorro, el comisario Quintela tiene el culo lleno de preguntas...”, confió una fuente cercana al jefe de la Departamental. Lo cierto es que las cámaras de video y los propios testimonios de los empleados de Grido, han convertido la sospecha en certeza: el ladrón del primer robo a la cadena es la misma persona que cometió el último. Un personaje que se mueve con mayor autonomía en las sombras de la noche, que disimula su rostro alternando un cuello polar con una bufanda, y combina sigilo y velocidad al compás del dicho futbolero de Pentreli: Toco y me voy. Llega, roba y raja. Dejando en offside, nuevamente, a los cuatro móviles policiales que tras el alerta de la heladería salieron a buscarlo. Su caso comienza a ser mencionado, por el misterio grotesco que envuelve, al del recordado "Loco de la Botella", que desquició a todo un barrio desparramando los restos de botellas que arrojaba desde una casa fantasmal y por razones tan ineluctables, que serán recordadas en un próximo artículo. El “Chorro Grido” ya forma parte de la pesadilla cotidiana de los empleados que atienden la cadena de heladerías. Se cree que cuando la empresa decidió asentarse en Tandil y crecer con cada local que fue abriendo en la vasta geografía de la ciudad, pudo imaginarlo todo: su competencia directa con populoso Iglú, el moderado derecho de piso comercial que suelen pagar las cadenas foráneas, cierta ajenidad en el mercado local superable con el efecto marketing si la ecuación producto-precio responden, menos la aparición indeseada de un fantasma de carne y hueso que los tiene de punto. El “Chorro Grido” es hoy, además, otra de las visiones nocturnas que están desquiciando la inteligencia superior del comisario Quintela. Dicho esto con la moderada ironía que la gestión del jefe de la Departamental inspira.

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