10 de junio de 2014

Papel

Papel. Desmienten la venta de Al-Ver-Verás

Mundo Yepaiel hace más de cincuenta años había firmado su rendición, por decirlo así. “Nos quieren ver vencidos pero acá seguimos”, dijo con humor a este portal de noticias Lichy Yepaiel, dueña y continuadora de ese mundo propio que resiste como uno de los últimos bastiones de la tandilidad social hecha bajo los usos y costumbres de aquel pueblo grande que alumbró el siglo veinte. La noticia de la venta de Al-Ver-Verás, encima, tenía un colofón que para el rígido tradicionalismo autóctono por poco representaba el trauma de la derrota: el rumor decía que la parrilla había sido comprada nada menos que por el empresario que fundó Lo de Martín, exitoso tenedor libre nacido bajo el albur de la posmodernidad y exacta contracara cultural y gastronómica de Al-Ver-Verás. Ambos sitios han sabido convivir en las épocas actuales captando clientelas diversas; uno, de fama irrefutable por el surtido menú que expone ante el paladar insaciable de sus parroquianos a precios más que razonables; y el otro por la característica que lo hizo célebre desde hace medio siglo: el hecho de comer bien en un clima de familia que mucho se parece al de cualquier cocina-comedor de un hogar tandilero de pura cepa. Lo cierto es que fue la propia Lichy Yepaiel -hija del fundador y al comando de la nave insignia que todavía luce al mítico parrillero Antonio Cuello en funciones-, quien desmintió la especie confirmando que Al-Ver-Verás no se ha vendido ni se ha rendido. Sigue siendo la histórica parrilla de la calle Alem sumada a la oferta de las decenas de comercios gastronómicos que hoy exhibe nuestra ciudad. Foto frente: gentileza comercialtandil

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