24 de abril de 2014

Cultura

Cultura. Jesús y Jesús

“Jesús, El Nazareno” en el Anfiteatro. Como siempre, muchísima gente, local y turista, se acercó al Martín Fierro a disfrutar de la imponente puesta en escena. Diego Baretta y Santiago Rabitti, son dos de los actores que interpretan nada menos que a Jesús (falta Walter Lanestosa, pues son tres quienes comparten el papel). Ambos estuvieron en “Tarde o Temprano” contando sus experiencias pasada una nueva edición. Diego está en la obra hace 17 años y Santiago nada menos que 36. Santiago contó que “mi papa hacia de centurión y me llevó cuando tenia seis. Empecé de niño, después de lazarillo, de antorchero, apóstol y hace seis años que estoy de Jesús”, mientras que por su parte, Diego, recordó que “arranqué en el 97 como pueblo, después de diablo un par de años con José María Guimet como director, de Herodes, de apóstol como nueve años. Luego empecé a reemplazar en los ensayos a quienes hacían de Jesús, y cuando Leonardo Saponaro deja el espectáculo, German Bayerque, el director en ese momento, me incluye en el papel”. Sobre la organización, Santiago comentó que “es complicado manejar la gente. Porque no todos te cumplen con los ensayos, cuando querés lograr alguna escena siempre falta alguien, hay que ir reemplazando. Hay un sinfín de complicaciones, pero por suerte sale todo bien. Cada uno ocupa un lugar privilegiado y tenemos que dar gracias a que vengan y nos ayuden. Eso hace que todo salga perfecto”, a lo que Diego remató diciendo que “llega la semana santa y la magia sucede”. “Es una tradición. Mucha gente nos pregunta a nosotros que sentimos a nivel religioso y uno ya no lo cuenta desde ese lugar. Obviamente tiene religiosidad interna para cada uno, pero lo que se ve de abajo no es lo pasa arriba. Tenemos un movimiento normal de un espectáculo, un detrás de escena que hay que ir llevando cosas, un montón de detalles. Somos más de 150 personas actuando que lo hacemos ad honorem, sin contar los técnicos”, dijo Baretta sobre como vive semejante rol, mientras que Santiago explicó que “lo vivo de diferentes maneras. Estoy también en la dirección y hay muchas cosas para organizar. Cuando estoy en el escenario actuando, estoy más relajado, pero sigo pendiente para que todo salga bien. Esas cosas me distraen a sentir algo fuerte. Las primeras veces que hice de Jesús, ahí si lo viví más intenso. Es algo muy fuerte, me emociono mucho cuando Diego hace la parte de la ascensión, se me caen algunas lágrimas”. Diego también habló de algunas sensaciones que se le cruzan durante la actuación: “una cosa es la que vivimos nosotros y otra la que vive el público. Quienes vienen en Semana Santa, son muy creyente, y uno tiene que tener el respeto por lo que comparte con ellos. Es como una misa. En una de las escenas, el Sermón de la Montaña, son las palabras más maravillosas que se han escrito, no se puede descontar que son las enseñanzas del Señor. En la ascensión, cuando subo a 15 metros de altura (como 30 metros contando desde el las gradas), siento una vibra muy particular y me emociono”.   Como uno de los puntos altos a nivel emoción para Diego es la ascensión, para Santiago es el Vía Crucis: “Tengo unos machucones en los brazos, porque los latigazos van de verdad. Es un látigo de trapo, pero las puntitas pegan lindo, se sienten. Es un sentimiento muy fuerte, porque lo pienso como debe haberlo vivido Jesús. Pero al mismo tiempo estoy pensando que no se me tiene que caer la peluca, ni la corona”. Y completando los momentos álgidos para cada uno, hay que recordar que a Walter Lanestosa, el otro Jesús, le toca nada menos que la crucifixión. Cerrando, Diego Baretta contó una anécdota que demuestra el valor que tiene esta obra para mucha gente: “El año pasado, después de la última función, cayeron dos padres con una nena de cuatro años que había sido operada del corazón. Pablo, nuestro director, nos pidió que nos hagamos cargo de la situación porque la nena quería ver a Jesús, porque en la operación decía que lo había visto a él. Hay nos tembló todo a los tres. Como hice teatro infantil, fui yo. Tuve una conversación con la nena, la abracé, y cuando me levanté vi que los padres estaban llorando a moco tendido. Cuando volví al vestuario, estaba neutro, no es fácil encontrarse con esas, pero uno está haciendo algo que a la gente le hace bien”. Ahora, los dos, se van preparando para lo que será la edición 2015, sabiendo que, como dicen, ya son del “plantel permanente”. ESCUCHÁ LA NOTA COMPLETA: https://www.youtube.com/watch?v=4V-cLLvI3No

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