18 de marzo de 2014

Sociedad

Sociedad. Entre la desidia y la indiferencia, cerró sus puertas ALUBA

“se trata de una asociación que lucha contra la bulimia, anorexia y otros trastornos de la alimentación”. La sede de la ONG en nuestra ciudad tiene una rica historia, “hemos atendido a muchísima gente, más de 500 personas con sus procesos de recuperación y el alta correspondiente.  Recibíamos derivaciones de nuestro hospital y también de toda la zona, como Laprida, Azul, Benito Juárez, Tres Arroyos”. Hace un mes la institución debió cerrar su sede en nuestra ciudad por las deplorables condiciones edilicias que tenía el local ubicado en calle 9 de Julio, luego de pedir ayuda a la sede central en Buenos Aires y al gobierno local sin recibir ninguna respuesta satisfactoria, el camino hacia el ocaso era inevitable. José manifestó, “veníamos complicados desde hace mucho tiempo y el deterioro fue cada vez mayor. Nosotros ya corríamos un riesgo en un edificio tan viejo y deteriorado, por lo tanto se decidió por cerrar el centro”. “Una vez cerrado se procedió a derivar a los pacientes a la sede de Mar del Plata, pero debido a los gastos y la carga que supone viajar 180 km para ver a los especialistas, muchos de ellos decidieron no hacerlo y abandonar el tratamiento”. Esta situación, motivo a la entrevistada junto a un grupo de personas a crear Crecer, “rebautizamos al grupo y comenzamos un nuevo camino”. Pese a este nuevo presente, todavía se muestran dolidos por la nula respuesta que tuvieron del ejecutivo municipal, “en un momento nos ofrecieron que el hospital podría absorber a algunos pacientes, pero bajo la condición de que sean solo de nuestra ciudad (hay pacientes de la zona que quedaban sin atención), nunca recibimos ninguna ayuda para solucionar el local y mucho menos algún ofrecimiento para sumarnos al trabajo que se desarrolla en el Hospital”. El enojo es mayor cuando comentan que en ALUBA recibían a muchos pacientes derivados del hospital, “en esos casos había muchas personas de bajos recursos y pedíamos al municipio que solvente el tratamiento de estos pacientes y tampoco se hacían cargo”. La licenciada hizo mucho énfasis en el trabajo que realizaba ALUBA, “hay una cantidad muy importante de personas, de niños, con trastornos alimenticios y es necesario tener un lugar en nuestra ciudad para contenerlos y darles las herramientas necesarias”. Grupo Crecer, una alternativa local Cerrada la sede de ALUBA, surgió el Grupo Crecer, “allí habrá reuniones dos veces por semana, de dos horas cada una, primero se realiza una entrevista para diagnosticar y después el paciente  ingresa a un grupo donde encuentra a gente con sus mismos problemas y eso ya les cambia la perspectiva”. Sobre el final dejó un mensaje a aquellas personas que sufren trastornos alimenticios o tienen alguna persona cercana con estos problemas, “es importante que sepan que se puede curar, que el espacio va a seguir y hay una vida maravillosa por descubrir”. La licenciada Viviana José dejó su teléfono para aquellas personas que deseen acercarse a esta nueva institución, (0249) 154506489

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