10 de febrero de 2014

Política

Política. Sentados para no olvidar

Lucas Serén (27), Luciano Vargas (31) y Juan Cruz Andrade (34), la convocatoria está vez tiene la modalidad de una “sentada pacífica”, tras la explosión del horno que produjo el horror en la familia metalúrgica, pero también un cada vez más elocuente sentimiento de impotencia por parte de los familiares de las víctimas que buscan se les diga la verdad fáctica de lo ocurrido aquel 9 de enero. ¿Qué percepción ronda entre buena parte de los trabajadores y las familias de Lucas, Luciano y Juan Cruz? Que, por lo menos, nadie está diciendo la verdad de lo ocurrido. Es decir que ha aparecido en la escena una suerte de Poncio Pilatos unánime. También, justo es decirlo, las críticas –por ahora en forma medida y de bajos decibeles- apuntan al gremio, sobre todo después del largo silencio mantenido por Carlos Romano y la insulsa conferencia de prensa –monólogo, en realidad- que realizó el gremialista cuando ya no lo quedó más remedio que decir algo. Su bajo perfil político y comunicacional en una tragedia como la vivida resulta para muchos inexplicable y para otros con una sola explicación: que Renault Argentina no cierre la fábrica. “Romano sabe que si Metalúrgica cierra a los cadáveres de los tres compañeros muertos habrá que sumarle el cadáver político de su propia figura. Que no cierre la fábrica es lo único que le importa”, reveló una fuente cercana y en disidencia con la UOM a ElDiariodeTandil. El descontento de los familiares tiene que ver con la “operación limpieza” ocurrida en Metalúrgica luego de la tragedia; es decir de la mano de pintura que se dio a la fábrica para volver a producir veinte días después de la explosión, pero dejando en idénticas situaciones de precariedad laboral a los operarios. La sentada pacífica ocurre ya con Metalúrgica de nuevo fundiendo y tras una marcha de silencio donde aproximadamente 2000 personas concluyeron su protesta, recordación y duelo ante la tragedia en las puertas de iglesia del Santísimo Sacramento, en una manifestación colmada de dolor. Tras este episodio y la vuelta a la producción, los familiares renueven la consigna de “Prohibido Olvidar” pidiendo la solidaridad de los operarios metalúrgicos que han vuelto al trabajo. Hoy a las 16 horas en la otrora emblemática metalúrgica tandilense producirán el segundo hecho político: la sentada pacífica en reclamo de Verdad y Justicia en medio de ciertas visibles operaciones y testimonios en off que, entre subterfugios librados por los intereses contrapuestos, aluden a la teoría de que la responsabilidad de la tragedia habría ocurrido por el factor inexperiencia de los tres jóvenes operarios fallecidos.

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