17 de noviembre de 2013

Cultura

Cultura. Cristian Majolo: “Grabé con Campanella y no tenía donde dormir”

 “Estoy muy contento. Cuando estoy en un canal o conozco alguna figura, trato de aprender mucho de ellos. Esa persona que está delante mío, por algo está ahí. Uno trata de acompañar, de no quedar chico, y de aprender mucho para poder seguir creciendo. Por momentos, siento que estoy soñando: me acuerdo de estar con mi vieja mirando la tele y ahora estoy del otro lado. Igualmente, me tomo todo como lo mismo, dentro de la vorágine de laburo, me toque ir a grabar con Suar (estuvo en "Solamente Vos”) o a hacer un corto con chicos estudiantes de la facultad, lo hago de la misma manera, con la misma profesionalidad”, nos fue detallando sobre su laburo en Capital, codeándose con los grandes. “Después, no puedo creer haber estado, por ejemplo, en el baño con Campanella, hablando de los salamines de Tandil mientras grabábamos el videoclip de Calle 13. Esas cosas te vuelan la cabeza”. Sobre el trato y su experiencia, siguió contando: “Lo mismo pasa con la experiencia actoral. Darse cuenta que uno a los famosos los idealiza, pero en el momento son compañeros de trabajo, la diferencia es que este tipo es mucho más famoso y vive mejor que yo, pero ambos nos merecemos el mismo respeto, porque él en algún momento estuvo en mi lugar”. Repasando anécdotas, recordó que cuando “estaba trabajando en “Solamente Vos”, haciendo un bolo, me sacan para proponerme un papel más importante, de todo el año, por supuesto acepté. Después por distintas cuestiones, volaron a algunos actores que éramos desconocidos, y metieron a figuras en nuestros lugares. Son derechos de piso que uno tiene que paga”, he aquí lo que decíamos de la famosa picadora de carne. Sobre la actualidad, contó que esta poniendo en escena en Corrientes y Callao nada menos, “El Flete”, obra escrita por otro tandilense, Marcos Casanova. Esa es otra de las buenas cualidades de Cristian, no se olvida de donde viene. No solo lleva material de teatro de gente de su tierra para probarlo en escenarios muy importantes, ya grabó el piloto de un programa de TV como conductor, para Missing Children, y llamó a otro amigo de acá para ponerle la música, Esteban Román. Repasando mitos que a veces creemos quienes estamos de este lado de la pantalla, Majolo nos cuenta que “la televisión le da dinero a los importantes. Yo gano lo mínimo que se puede ganar. Quizás alguien te ve en la tele y dice “este la pegó”, no la pegaste nada, fuiste a hacer un laburo, el que gana bien es el famoso.” Llegando a uno de los puntos mas jugosos de la conversación, hablando de cuestiones que tienen que ver con la supervivencia (en el ambiente y la supervivencia en si) confesó que “lo que tengo son huevos y mucha hambre. Primero hay que tener formación, eso es principal, para tener las herramientas para poderse sostener, eso sirve para hacer la diferencia. Hay que tener pasión y constancia, estar en actividad todos los días. El hambre tiene que ser profesional y de morfi, así la pasión pasa a ser movilizada por una necesidad.” “Estuve en Buenos Aires cuatro meses sin tener casa, me quedaba donde podía. Estuve durmiendo en casas de gente que conocía en los casting, después 15 días en lo de una compañera de elenco solo sobre una cobija, incluso hice noche en la terminal. Pasé tres días comiendo nada más un pancho. Y hay una tía a la que le tengo que hacer un monumento. Llamaba a mi vieja, le decía que estaba todo bien, que estaba en lo de unos amigos comiendo una pizza, pero en realidad estaba en la calle viendo donde pasaba esa noche. Ahora pienso que si me pasó todo eso, me puede pasar cualquier cosa, ya no me sorprendo de nada y eso me fortalece. Puedo estar comiendo sándwiches de salame todo el mes, pero haciendo lo que me gusta”, continuó, ya emocionándose, y agregó: “Acá laburé de todo, llegué a allá con la meta de laburar de lo mío. Para laburar de otra cosa me vuelvo a Tandil. Hice todos los “no” que no había que hacer. Por ejemplo, me fui a aplaudir a Fox por 180 mangos, pero no me quedaba con eso: salía, me compraba algo para comer, volvía y me ponía a hablar con todos para venderme. Luego aprendí que los productores no necesitan gente que tenga problemas. Y así seguí aprendiendo. Si vas y no estás dispuesto a cagarte de hambre, sabelo que en cinco días te volvés” Cerrando la charla, porque después de todo acá también estaba trabajando así que teníamos que dejarlo ir, nos contó un de los momentos mas emocionantes, en todo sentido, que le tocó vivir: “El día que grabé con Campanella, hacia un mes y medio que me había ido. Todos salían y se subían a un Audi, y yo lloraba parte por la emoción y parte porque no tenia donde dormir, hice noche en la plaza esa noche, con un tipo de seguridad que me pateaba. Pero nadie me quitaba lo que había vivido. Si mañana me muero, voy a morir feliz.”

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