3 de noviembre de 2013

Cultura

Cultura. Divididos: en Tandil está el agite...

“Olvidemos todo esto de una vez. Vámonos a navegar al Paraguay…” de la voz del cantante con la correlativa explosión del público ante la ejecución de “Paraguay”, clásico de “Acariciando lo áspero”. La cosa no iba solo de canciones del último disco, se venían a poner al día con una gran cantidad de temas con historia encima, como debe ser después de tanto tiempo sin visitarnos. Aunque gran parte del playlist estuvo llena de recuerdos, por supuesto que “Amapola del 66” tuvo su espacio con temas como “Hombre en U”, “El Perro Funk” y “Mantecoso”, que se fueron mechando durante la velada roquera. Después de sonar “Tanto Anteojo”, “Elefantes en Europa”, “La Ñapi de Mamá”, ¿Qué Tal?” (con un solo de bajo épico), “Salir a Asustar” y “Azulejo” (con “Camarón Bombay” a modo de bonus track), llegó el momento de bajar un cambio. Con guitarrista y bajista sentados en banquetas, apareció un set de baladas que incluyó “Spaghetti del Rock”, “Par Mil”, “Sisters” y una maravillosa versión llena de emoción de “Mañana en el Abasto”. Lentamente el recital volvió a ser netamente de corte roquero, usando como bisagra “El Arriero”, que dio pie a “Voodoo Child”, con un Mollo que casi hace temblar las sierras con la viola, punteo dental incluido. La saga de homenajes continuaría con “Salgan al Sol”, para volver a los temas propios con “Paisano de Hurlingam”, mientras el ritmo iba subiendo en una escalada de power funk que parecía no tener fin. Minutos después, otro infaltable: “Ala Delta”, y ahora si el público explotó definitivamente. Aquí hay que hacer una aclaración: la gente festejó todas las canciones con mucha alegría pero supo mantenerse en cierto orden. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los presentes rondábamos o superábamos los 30, y el cuerpo ya no está para poguear todo el tiempo. A cierta edad se aprende a disfrutar del rock desde otro lado. Para sumarle más y más energía, llegaron “El 38” y “Rasputín”, que anunciaban la última parte del show, mientras Catriel Ciavarella parecía desamarse dándole durísimo a los parches. “Sucio y Desprolijo” y el combo Sumo (“El Ojo Blindado” y “Mejor No Hablas de Ciertas Cosas”), le pusieron el broche de oro a un concierto que valió la pena desde todos los puntos de vista. En resumen, Divididos sigue demostrando y con creces que es una de las bandas mas grosas del rock nacional después de 25 años de carrera. Más allá que por momentos parezca que no tienen la potencia de antaño, vuelven a ondear la bandera que dice “viejos son los trapos” para aplanar a puro rock a quien se ponga en frente y volar pelucas con la fuerza de su música.  MIRÁ COMO EMPEZÓ EL RECITAL DE DIVIDIDOS: http://www.youtube.com/watch?v=Y6HrnQfuqqU GALERÍA DE FOTOS (CLIC PARA AGRANDAR):

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