8 de septiembre de 2013

Sociedad

Sociedad. Con nostalgia, nueva sala y emotividad el Museo Histórico celebró sus cincuenta años

Ricardo Ballent –el hombre más nombrado de la noche- la actual dirigencia del Museo Histórico celebró con palabras, plaquetas y la apertura de la impecable sala Islas Malvinas el cincuentenario de la Institución. Su presidente, Oscar Granatto, agradeció personalmente y nombre por nombre a los hombres y mujeres que formaron aquella comisión directiva que fundó la Institución, “esos locos lindos, como los llamaba el cura gaucho Monseñor Actis”, evocó Granatto. También hizo pasar al estrado a los actuales miembros de la comisión directiva de la Institución. Luego flotaron en el aire los nombres de personalidades fundamentales para la historia del Museo: el recordado martillero Tito Ballent y el escultor Carlos Allende fueron algunos de los citados. Cerrando su oratoria, el presidente puntualizó el concepto de refundar la mirada de los objetos “que miramos aquí en el Museo y que nos miran”, para luego proceder al descubrimiento de las placas de ocasión. Intelectuales, socios, políticos, periodistas y amigos de la entidad se dieron citan para la celebración de “la casa de la historia de Tandil”, tal como la llamó Miguel Lunghi en su discurso.   LAS PALABRAS DEL INTENDENTE En su alocución, el jefe comunal señaló que llegaba hasta el Museo “convencido de que estoy hablando en la Casa de la Historia de nuestra ciudad. Pues si hay un lugar en Tandil donde la historia resulta memoria viva, sin duda ese lugar es nuestro Museo Histórico Fuerte Independencia. “Pero también permítanme decir que en pocos ámbitos como aquí las palabras historia y memoria –que sin duda son sinónimos- se emparentan estrechamente con un término que lo resume todo: la palabra amistad. Por eso se me ocurre que en este día histórico para la Institución, lo que hoy estamos celebrando en el fondo de nuestros corazones son 50 años de amistad. “Los cimientos de esta casa se colocaron en un lejano 1963, quizá sin que los fundadores llegaran a imaginar que de ese año, de esa década, hay en estas salas pequeñas reliquias de nuestra historia de pago chico. El Museo nació en este mismo lugar y sobre esta misma calle, y no parece una coincidencia fruto del azar que esa calle se llame 4 de Abril. Con esto quiero decir que decir Tandil y decir Museo Histórico es hablar de una misma cosa. “Aquí late la historia del sentimiento por la identidad local y una poderosa pasión por lo nuestro. Pero también aquí laten y respiran las glorias de la patria, como bien lo reafirma la apertura de la sala Islas Malvinas, que ha sido posible por el tesón de las autoridades de la Institución y la filantropía de tantos vecinos que aportaron los recursos para hacerla realidad. “Aquí laten los sueños de nuestros padres, abuelos y bisabuelos inmigrantes. En la botica de la Farmacia Central y el primer misal de la Iglesia, en  los carruajes, la pulpería del criollo y del gaucho, y las más de diez mil piezas de un Tandil en sepia que está más vivo que nunca. “Aquí, entre estas paredes, la historia no es una abstracción que se murió, que guarda la forma de lo inerte. Por el contrario aquí, en cada centímetro de este lugar, la historia se reinventa cada día porque ha tenido al menos dos generaciones de dirigentes que le inyectaron al Museo la novedad de lo nuevo. La novedad de que la historia siempre es una sorpresa, un descubrimiento, una emoción y un abrazo íntimo con esos seres y esos acontecimientos de la vida cotidiana del Tandil antiguo que aquí se preservan como un tesoro para la posteridad. “En este día tan especial hay que ser agradecido a las generaciones de dirigentes y socios que con sacrificio y horas robadas a la familia, lo han dejado todo para hacer crecer la Institución y convertirla en un modelo de Museo que nos enorgullece. “Desde mi rol de intendente municipal, pero también desde mi condición de vecino que siente al Museo Histórico como una habitación más de su casa, vengo a renovar mi compromiso de seguir gestionando codo a codo, señor presidente, las necesidades que requiera esta Institución profundamente insertada en los afectos de nuestra comunidad. “Y al reconocimiento a los pioneros de esta Institución, permítanme a la hora del tributo con nombre y apellido, evocar la gigantesca figura que para este Museo representó aquel gran presidente, don Ricardo Tito Ballent. Desde el lugar que nos esté mirando, su sonrisa eterna seguramente nos abraza en este día que celebramos los 50 años de vida de esta Casa que cobija a todos los tandilenses”, cerró Lunghi.

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