9 de agosto de 2013

Papel

Papel. Apareció un cheque dentro una botella en el Dique

Si hubiera más pescadores habría menos psicólogos, leyó nuestro pescador, hace como veinte años, en la pared del baño del Bar Ideal. Frase que llevaría consigo en la mochila de la existencia. No estaba pensando en tamaño silogismo cuando vio la botella flotando en la domesticada deriva del Dique. A diez metros, como anticipando su fin de viaje. La botella de Old Smuggler venía desde los confines del Monumento al Bidé (géiser) hacia él, hacia su caña, a la manera de un barquito de papel a punto de echar el ancla. El agua estaba quieta, como agua llovida en un tanque, planchada el agua del Dique, y la botella que se le acercaba derecho a la punta de la caña; era lo más parecido a un pez de vidrio que recorre el camino inverso a la emboscada: del agua a la caña, pero esquivando el anzuelo. Le bastó con estirar el brazo para tocar la botella con una mano. Quedaban aún los restos de la etiqueta con el nombre del célebre whisky escocés. Sacó la botella del agua turbia, dejó la caña a un costado y miró el papel enrollado como un pequeño cilindro dentro del recipiente. Vio que el papel era, en realidad, un cheque. Destapó la botella. La volcó hacia abajo y el papel se deslizó mansamente. Lo retiró con dos dedos. Leyó el texto manuscrito con dos ojos. En voz alta:

A las autoridades de mesa que el domingo encuentren esta botella. Si lo ven a Tati Silva en el momento de votar, díganle que se lo extraña. Que se quede en el pueblo pues ya fue perdonado. Atentamente. E.C.V. (Ex Cheque Volador dentro de una botella).

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