30 de julio de 2013

Política

Política. Diario de Campaña (21): Cruda arenga de Lunghi a la militancia

Miguel Lunghi disparó a su gente, un auditorio que lo escuchó en el más completo mutismo. Un aire de preocupación flotaba en el recinto de calle Mitre. El escenario sorpresivamente parejo con el kirchnerismo que indican las encuestas y la conocida intuición del intendente acerca de cómo soplan los vientos políticos en la decisión de los vecinos, detonó en un monólogo por momentos de alto voltaje que recordó a los militantes el contexto de otras campañas donde el radicalismo siempre apareció en inferioridad de condiciones logísticas frente al poderoso aparato local, provincial y nacional del peronismo, y que sin embargo terminó ganando la batalla por la opinión pública en la calles y luego en las urnas. Miguel Lunghi, que desde hace semanas presentía un panorama complejo en virtud de la atomización y dispersión del voto camino a las PASO, venía de caminar dos barrios de la ciudad durante cuatro horas junto a su candidato Atilio Magnasco. Lo había hecho puerta a puerta, tal su costumbre, enfrascado en la disciplina más compleja del político. Con el ánimo retemplado por la caminata, cansado pero convencido de que debía “despertar” el espíritu de sus militantes y funcionarios, produjo en la noche del lunes una suerte de arenga-catarsis de ostensible crudeza. El monólogo se inscribe en una reformulación estratégica de la campaña, al menos hasta el 11 de agosto, domingo en que se dirimirán las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias. De hecho el primer efecto del monólogo del intendente se vio hoy por la mañana en calle 9 de Julio, a pasitos de Pinto: una mesa con afiliados radicales atendía a padrón abierto las consultas de los vecinos. Recuperar la calle es la prioridad número uno para el radicalismo. Enfrentar con estoicismo militante el vendaval de folletería, gigantografías, pasacalles, spots televisivos, publicidad digital y toda la parafernalia que la caja sin fondo del kirchnerismo ha volcado en esta campaña, fue otro de los tópicos de la arenga. Mística y zapatillas para contrarrestar un escenario hasta ahora inédito para los radicales: que no sólo el kirchnerismo, sino también las huestes del denarvaísmo (con D’Alessandro a la cabeza) y el massismo, le hayan salido a jugar el partido de igual a igual y sin complejos. Confiar, boleta en mano, en el contacto personal, uno por uno con cada vecino, fue la metodología que tantos frutos le rindió al lunghismo durante las cinco elecciones al hilo que ganó desde 2003 hasta la fecha. “Lunghi sacó el cinto, como tiene que hacer el líder de un proyecto político que él creó y que no va a rifar a manos de nadie. El que estaba dormido se despertó, fue una noche que marcará para nosotros un antes y un después de esta campaña”, confió a ElDiariodeTandil una fuente radical que estuvo presente en la reunión.

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