20 de julio de 2013

Política

Política. Se lanzó Magnasco y Lunghi prometió la sexta victoria

Adolfo Loreal fueron los más aplaudidos), un video alusivo a los diez años de gestión y choripanes al paso, el radicalismo puso primera en lo que concierne a un acto de mucho fervor popular para ir calentando motores con vistas a las PASO. A la hora de los discursos, Atilio Magnasco distó de parecer un improvisado con la palabra. Acudiendo al ejemplo de su padre “que a los 76 años se dio el gusto de fundar empresa que hoy continúan sus hijos”, apeló a consignas muy caras al sentir radical: la honestidad, la trayectoria, el republicanismo, la igualdad, la inclusión, tópicos que  alternó con algunas inquisiciones dirigidas al peronismo vernáculo: “¿Cómo pueden pretender gobernar una ciudad cuando van divididos a estas primarias en ocho listas distintas?”, se preguntó. Más duro aún, pero con el gobierno nacional y provincial, fue el senador Carlos Fernández, quien abrió su discurso con un golpe de efecto inesperado: “¿Alguien sabe dónde está Jaime?”, preguntó para rematar: “El gobierno nacional, que gasta fortunas en inteligencia no lo puede encontrar a Jaime… o por lo menos no lo pudieron encontrar hasta que la Justicia le dio la eximición de prisión. Son unos caraduras…”, exclamó el legislador provincial. Luego descargó toda su verborrágica pirotecnia contra Scioli a quien “le colapsó una provincia que no supo administrar donde nada funciona y donde el gobernador no le paga un peso a nadie”. Fernández levantó a la tribuna apelando a la historia radical y sus íconos partidarios. Como estaba previsto, el acto lo cerró Miguel Lunghi, quien se extendió largamente sobre sus obras, abundó acerca de los índices del desarrollo que había adquirido Tandil, alternando estos datos de la economía con algunos bocadillos políticos. Con picardía agradeció a toda la gente que lo eligió intendente, y “también a los miles de peronistas que me votan”, disparó. La salud pública, los servicios como el gas, las cloacas, el asfalto y los nuevos desafíos con que se propone terminar su gestión fueron parte de un discurso que derivó del pasado al futuro y que en su epílogo se mezcló con el intenso aroma a los choripanes a punto, otro signo emblemático de la liturgia del lunghismo. El pediatra dijo que tenía “las mismas ganas, la misma convicción y la misma mística que el primer día de gobierno”, y acto seguido le prometió a Julio Elichiribehety que será “el jefe de campaña más exitoso de la democracia moderna, porque en octubre ganaremos por sexta vez consecutiva”, vaticinó el jefe comunal en medio de una ovación.

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