24 de junio de 2013

Papel

Papel. El Negro Lavié con Santamarina junto al último playboy tandilense

Cantarelli, al comando de la mítica Grisby, cambiaba para siempre el estilo de las discotecas y las noches de Tandil a principios de los años setenta. Ya por entonces Raúl Lavié visitaba la ciudad. Hay una fotografía, incluso, que se lo observa jugando al pool en el recordado boliche Dionisios, junto a José Pedonese.  El romance de Lavié con Tandil, pues, viene de lejos y se ha ido acrecentando en estos tiempos. Quien es considerado uno de los mejores intérpretes de la música ciudadana del país, sorprendió hace un tiempo invirtiendo sus ahorros en un emprendimiento comercial que administran su hija y su yerno, negocio ubicado en Sarmiento a pasitos de 14 de Julio y que tuvo la desdicha de ser robado antes de su inauguración. La bodega de Lavié fue anunciada por el propio cantante durante su actuación en el playón del Palacio Municipal, durante la fecha aniversario de la fundación de Tandil. Allí también sorprendió a la muchedumbre presente con la novedad del inminente nacimiento de su nieto, el cual ya porta registro de identidad tandilense. Pero si algo le faltaba al Negro Lavié para fundirse en una de las más populares tradiciones tandileras, era convertirse en un hincha de Santamarina. Y esto pudo verse durante la última actuación del aurinegro en el Estadio San Martín, cuando se ganó el derecho a disputar un lugar por el último ascenso al Nacional B. En la tribuna y junto a su amigo del alma, Alberto Cantarelli, el cantante desbocó su pasión aurinegra cantando los goles del club más futbolero de la comarca.

Subscribite para recibir todas nuestras novedades

data fiscal  © 2026 | El Diario de Tandil | Sarmiento 291