9 de junio de 2013

Sociedad

Sociedad. Duro golpe anímico para Lunghi por el (casi) descenso de Independiente

Miguel Lunghi (que también es hincha de Independiente en el orden local) vive un calvario similar a todos y cada uno de los simpatizantes tandilenses que tras la derrota contra Ríver pudieron palpar el hocico frío del descenso, esta vez de manera cuasi irreversible. Sólo un milagro –o una sucesión de milagros eslabonados- podría salvar el equipo de Brindisi de perder la categoría y esta cuestión, desde hace semanas, viene golpeando duro en el ánimo del jefe comunal. Algo de todo esto se percibió el lunes pasado, durante el acto oficial de lanzamiento de la terapia intensiva pediátrica ocurrido en el Hospital de Niños. Como ordena el protocolo, a la hora de los obsequios Lunghi le regaló al Ministro de Salud de la provincia, Alejandro Collia, un cuchillo. El ministro comparte con el pediatra radical, además de su título de galeno, la pasión por Independiente: “Doctor, este cuchillo se lo regalo para que se haga el harakiri cuando nos vayamos al descenso”, le dijo Lunghi, en un tono que, más allá de la broma, trasuntó el estado anímico del intendente frente a la difícil situación del club de sus amores. Para colmo, Lunghi no puede socializar su angustia con los miembros de su gabinete y/o colaboradores de la gestión, con los cuales pasa largas horas de su jornada. Marcos Nicolini (Boca), Matías Civale (Ríver), Mario Civalleri (Boca), Julio Elichiribehety (River), Carlos Fernández (Boca), su propio hijo Miguelito Lunghi (Lanús), Oscar Maggiori (Estudiantes de la Plata), por citar algunos funcionarios, están lejos de padecer la angustia que viven los hinchas de Independiente, el último club grande –salvo Boca Juniors- que aún no conoce el infierno del descenso.

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