6 de mayo de 2013

Policiales

Policiales. Inédito: el ladrón que se robó el celular pero no se llevó el chip

Azul Torrano Rossi y su novio Juan Andrés Ortiz fueron víctimas de un atraco que encierra una modalidad inédita. El chorro, perjudicado ostensiblemente por el paro del transporte que paraliza a la Terminal de Ómnibus, les robó el auto luego de una travesía donde imperó el pánico, la confesión de un trauma de infancia del ladrón y la puesta en escena de cierto código infrecuente en la total falta de escrúpulos de la delincuencia posmoderna. “Lo único que necesito es el auto, porque hay paro de transporte y me están buscando…”, les aclaró el ladrón cuando abordó el auto en 11 de Septiembre y Sarmiento, en el momento que el novio de la muchacha se aprestaba a bajar del coche. Según el relato de la pareja, luego de una suerte de paseo un tanto desconcertante, el delincuente ordenó detener la marcha, les pidió los teléfonos celulares –ambos de última generación- pero incurrió en el inédito detalle de dejarles los chips. Tampoco se quedó con el dinero que llevaban –cerca de 200 pesos- y los conminó a bajar del auto en una zona desconocida. Luego le pidió el número de celular a Azul “así te llamo y te digo en qué lugar te dejó el coche”. Antes, en una suerte de catarsis psicoanalítica inesperada, el ladrón confesó que era de Buenos Aires y que había sido golpeado desde muy chico, no sin antes pedirle que levantara el espejo retrovisor y no lo mirara “porque te quemo”. Como se observa, de aquella confesión acerca de la violenta orfandad que produce el maltrato infantil pasó sin escalas a la advertencia de que no intentaran nada raro porque “ya me cargué dos y no me cuesta nada cargarme a otros dos”. La historia terminó en plena madrugada del sábado cerca de la ruta 226 con el delincuente llevándose el Ford K. Se ignora si, tal como prometió, comunicó posteriormente a su víctima el lugar donde abandonó el automóvil. Una vez que el caso tomó estado público, en un bar de la ciudad un parroquiano que lleva el récord de móviles celulares perdidos o que le han sido robados,  deslizó ante sus amigos una máxima a incorporarse próximamente al Libro de las Máximas Cotidianas: “Un chorro que no te afana el chip, más que un chorro es un amigo”. Telón.

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