23 de abril de 2013

Policiales

Policiales. La dueña del Bar Ekeko insiste con su inocencia

Marcela Flores reiteró que las cuatro mujeres que estaban en el bar cuando se realizó el allanamiento que determinó la posterior clausura definitiva y la investigación por presunta trata de personas "estaban sentadas esperando para jugar al pool". "Todos los fines de semana venían mujeres, yo no tengo por qué preguntarles que vienen a hacer, el bar era un punto de encuentro", justificó. Como se recordará, el Municipio le quitó la habilitación a Flores y el ministerio público intenta determinar si en el lugar se vendían estupefacientes y si era un punto conectado con el delito de explotación sexual.   Argeri, con los tapones de punta El abogado de Flores, Marcelo Argeri, opinó que, en principio, en este caso no parece haber trata de personas. "Si tres mujeres se juntan y deciden poner un privado o se llevan a un cliente de un bar a su departamento o a otro lugar, ¿de qué trata de personas me están hablando?", ejemplificó. La trata es un delito gravísimo y hay que castigarlo con rigor, pero "acá están confundiendo posible prostitución con presunta trata". Y cuestionó que "con estas acciones están generando algo peor que la prostitución porque hay más actividad encubierta, las mujeres o los travestis ponen privados o trabajan en la calle y, como en teoría la actividad no existe, no hay control del Estado y ya ni siquiera existe la libreta sanitaria". Polémico, disparó: "Hacen como que con un par de clausuras y la investigación de un fiscal se termina la prostitución, que existe como práctica desde tiempos inmemoriales; lo único que logran es que todo sea peor porque sigue existiendo pero sin ningún control, están escondiendo la basura debajo de la alfombra".

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