NOTA DE TAPA

Turistas chicos, plata grande

09/01/2017

El turismo educativo le reportó a Tandil durante el último año $150 millones. Si se suman las ventas de recuerdos y productos regionales se superan holgadamente los $200 millones. Así surge de los datos recogidos por El Diario de Tandil entre los prestadores locales de una actividad con bajo perfil que se convirtió a paso lento y constante en una de las marcas registradas de la ciudad.

El turismo educativo es casi desconocido para la mayoría de los vecinos, una idea vaga, a lo sumo. Uno recuerda haber visto un grupo de chicos en edad escolar en un paseo público. Otro tiene registro de cierta cantidad de colectivos estacionados en los alrededores de Plaza Moreno y apunta que, según pensó, eran contingentes de jubilados que visitaron la ciudad en temporada baja, esperando hallar un alivio en los siempre altos precios de una ciudad que le saca partido en las tarifas a su belleza incomparable, a la calidad de los servicios y a la proximidad con sus principales centros emisores.

De la decena elegida al azar a la que le preguntamos sobre la importancia de esa rama de la actividad económica local, siete encuestados no pudieron dar una respuesta concluyente. Dos intuyeron que debe generar cierto movimiento. Solamente uno fue contundente: "Es muy importante".


Primero los curas

Hace 50 años los religiosos cargaban a los chicos en el tren y venían a Don Bosco a pasar el verano. Iban a Salta a trabajar en alguna escuela en plan solidario, a Los Césares en Bariloche o a Villa La Angostura. Más adelante los colegios no religiosos tomaron esa iniciativa y la empezaron a sistematizar hasta que terminó formando parte del diseño curricular. Esas fueron las primeras experiencias de lo que hoy se conoce como campamentos educativos y que dio origen a un rubro nuevo dentro de la industria turística. En la actualidad, dentro de la planificación anual docente de un colegio primario hay salidas de viajes educativos durante el año y viajes de egresados en noviembre.

"El requisito básico de los viajes educativos es que los chicos compartan actividades en, con y a través de la naturaleza. El objetivo no es hacer alguna actividad de aventura sino compartir con los compañeros para conocerlos mejor y conocerse mejor a sí mismos", explica el profesor de Educación Física Juan Gregorini, fundador de Horizonte Vertical, uno de los prestadores locales que ofrece el servicio de paquete completo con alojamiento, comidas y todas las actividades.

Dentro de esas coordenadas el abanico es variado. "Hay grupos que hacen actividad de aventura, otros hacen juegos, otros se la pasan caminando? depende un poco de cada colegio y también del inspector que le toque en suerte, porque algunos no autorizan ciertas prácticas ya que las consideran peligrosas".

Pero también hay grupos de padres que, para suplir la ausencia de la escuela a la que concurren sus hijos en la organización del viaje, llevan ellos a todo el curso, aunque esto se da puntualmente con algunas pocas escuelas del interior.

A Tandil siempre vinieron colegios o grupos de boy scout, pero la actividad tal y como se la conoce hoy comenzó a despegar en la década del ?90 cuando se fundaron las bases de lo que a la postre sería la meca del turismo educativo: El rancho de Popy.

 El camión de Avícola Los Pinos hace su recorrido diario por las avenidas Don Bosco y San Gabriel, sigue por la Ruta 74 y también por la 226. El reparto de pan y el de verduras siguen la huella. ¿A dónde van? Son engranajes de la maquinaria de producción detrás del turismo educativo. 

Entre las bases de campamentos actuales que abastecen se cuentan El Rancho de Popy, Horizonte Vertical, María para Todos, Don Bosco, el Pinar de la Sierra, el Camping Municipal y el complejo Rocas Descanso. Los cuarteles de la I Brigada Blindada y la VI Brigada Aérea también son receptores de grupos grandes, a veces estudiantes de primaria, a veces equipos deportivos.

  


Legiones de estudiantes

La caótica salida del poder de Fernando de la Rua tuvo un rebote impensado para la actividad turística local. Obligados por las circunstancias económicas miles de argentinos que vacacionaban en destinos más lejanos descubrieron un pequeño paraíso a menos de 400 kilómetros de su residencia. La crisis convertida en oportunidad también llamó a la puerta de quienes desarrollaban el turismo educativo y en el año 2002 llegó el despegue, cuando Tandil surgió como clara alternativa a Villa Carlos Paz, destino preferido para los viajes educativos o egresos de primaria de muchísimas escuelas. Las sierras son más bajas pero no dejan de ser bellísimas y esa altura menor también las hace más accesibles para una caminata que bien puede terminar en la cumbre. La calidad de los servicios es muy buena y los precios, parecidos. Entonces, la menor distancia en kilómetros es determinante. Sin duda, Tandil supo aprovechar muy bien esa época de tribulaciones.

Hoy es impresionante la cantidad de chicos que recibe cada año la ciudad y el número va en aumento. En 2013 llegaban 55.000 entre agosto y diciembre. Los emprendedores se ponen de acuerdo en que el último año arribaron 70 mil (algunos se estiran un poco más). El fenómeno se explica, sobre todo, en que se logró quebrar la estacionalidad y a los últimos cincos meses del año en que la actividad desplegaba su máximo potencial se agregó un inicio en abril. En esos primeros meses hacen punta los colegios bilingües que en la última parte del año hacen el viaje educativo a los países de origen de su lengua extranjera.

Al profundizar el desglose de las cifras se destaca que en los nueve meses de trabajo -de abril a diciembre- los contingentes provienen, en su mayoría, de la Ciudad de Buenos Aires. Y cada integrante paga un promedio de $2100 por los servicios que incluyen el alojamiento en las bases de campamento, las actividades y las comidas, a lo largo de tres o cuatro días con sus respectivas dos o tres noches.

Algunas empresas ofrecen un paquete todo incluido y otras, la base del campamento, las comidas, un espacio para el clásico fogón nocturno y no mucho más, mientras que las actividades de escalada, cabalgata, circuito de caminata por las sierras y actividades de vida en la naturaleza se contratan con quienes brindan esos servicios.

Claro que a los $150 millones de ingreso directo hay que sumar un número difícil de averiguar con precisión y que está relacionado con el dinero que los chicos gastan en las casas de recuerdos de Tandil o de productos regionales, una de las paradas incluidas en los paquetes.

Martín vende recuerdos en inmediaciones del Calvario. Confiesa que "si hacemos un promedio de ventas los chicos están trayendo para gastar el mismo dinero que el año pasado, esa sería la parte negativa". ¿Y la positiva? "Y? que siguen viniendo, eso es bueno aunque gasten lo mismo y la inflación haga que el impacto de ventas sea menor, porque otras actividades bajaron o se estancaron como la construcción o la metalmecánica, pero los chicos siguen viniendo". Dice que la mayoría de los que pasan con los grupos de turismo estudiantil adquieren algún recuerdo para llevar de vuelta a casa. Lo que más se vende son las opciones de $150.

Algo similar reportan en las casas de venta de chacinados, donde el producto estrella para estos contingentes son las tablitas estándar con un par de salamines y una horma pequeña de queso, por valores de entre $190 y $210. "Pero en ocasiones te cae un grupo de colegios privados de muy alto nivel adquisitivo y cada chico que entra se gasta $500, ojo que eso no es todas las veces, pero tampoco es algo fuera de lo común y acá ya lo vi varias veces", explica Matías en el negocio que explota junto a su familia en avenida Avellaneda. Dice que como en el centro es difícil estacionar los colectivos los comercios como el suyo, ubicados fuera de la zona de mayor complejidad vehicular, trabajan muy bien con el turismo educativo.

 

La amenaza para los prestadores de servicio locales son las empresas foráneas que organizan viajes educativos a Tandil. Como la reglamentación prohíbe realizar actividades si no son guiadas por profesionales de la ciudad, "contratan una actividad en El Centinela u otro sitio, o una cabalgata y los otros dos días los hacen jugar a la pelota y les meten PlayStation", revela una de las organizadoras locales de actividades para estudiantes de primaria. Y agrega: "Para vender sus paquetes nos tiran tierra diciendo que acá el servicio no es de la calidad que brindan ellos. Muchos padres, como no conocen, les creen".

  

Nueve meses al año

Juan Gregorini es profesor en Educación Física y montañista. Desde 1993 hasta 2001 trabajó en El Rancho de Popy, donde estuvo a cargo de actividades de campamento y montaña. También se dedicó a capacitar al personal en técnicas de montaña y participó en el diseño y montaje de actividades de aventura. En 1999 fue designado coordinador general de campamentos. Dos años después buscó su propio camino y fundó Horizonte Vertical, empresa dedicada a los campamentos educativos y deportes en la naturaleza.

"Somos todos profesores de educación física con 152 horas por año de capacitación en actividades de cuerda, montañismo y similares. En el año 2010 implementamos y obtuvimos la certificación de la norma ISO 9001/2008 en todos nuestros procesos. Luego implementamos el sistema de gestión de la calidad referido a Servicios Turísticos de Montañismo Iram/Sectur 42510, en el año 2011", explica con orgullo.

A los grupos de chicos les ofrece canotaje, tirolesa, cable carril, escalada, cocina rústica, veladas y fogones. En la base de campamento del Club del Banco Nación los hospedan en dormis y les dan todas las comidas. Las actividades las llevan a cabo en distintos predios; paredes de sierra para escalada y rappel  y el Club Náutico de Fuerte para las rutinas de remo.

Cuando se habla del turismo educativo como una rama de la producción a la par de la industria mediana no se exagera. Estas empresas son verdaderas Pyme. "Nosotros tenemos 24 empleados y de manera indirecta trabajamos con 70 personas, desde los proveedores hasta el transporte, y somos una empresa relativamente chica", señala.

El ritmo es intenso y aunque en verano no hay contingentes, el primer día hábil de febrero se retoman las actividades para dejar todo listo para el primer contingente y para tomar reservas. A principios de marzo ya no hay cupos para dar. Es que se arranca con una base muy importante: "De un año a otro tenemos 80 por ciento de ocupación asegurada, o sea que los mismos colegios cuando se van reservan para el próximo curso".

El primer trimestre se utiliza para la capacitación anual y para poner a punto la infraestructura y ajustar las actividades. A partir de abril ya no habrá margen para hacerlo. "Antes se trabajaba en la segunda parte del año pero hace algún tiempo hemos logrado un trabajo continuo en los meses de abril, mayo y junio. En esa época vienen los colegios alemanes o ingleses, por ejemplo, que usan la segunda mitad del año para hacer viajes afuera. Con el turismo educativo se trabaja nueve meses".


¿Qué falta?

Resulta extraño que una actividad que aporta tanto dinero a la economía local parezca estar fuera del radar. Luego de cada fin de semana largo se repiten entrevistas que parecen calcadas a los empresarios hoteleros y gastronómicos y a las autoridades políticas de Turismo. Pero es infrecuente que ocurra algo parecido con el turismo educativo. Quizá se deba a la falta de un día concreto para hablar del tema, porque es una actividad que se desarrolla en continuado y casi todos los días, sin fines de semana ni fechas puntuales para marcar en el calendario de los temas periodísticos de interés público.

La falta de reconocimiento de la actividad como fuente generadora de bienestar económico no preocupa a los emprendedores desde una cuestión ligada a la vanidad; al contrario, ellos persiguen fines más prácticos.

"Si el Estado o el Instituto Mixto de Turismo (IMT) nos tuvieran más en cuenta lograríamos que se cuiden los paseos, o que los baños del Calvario estén siempre abiertos, por ejemplo", apunta Gregorini. Los guías y profesores de educación física que trabajan con grupos de estudiantes confiesan que les genera inconvenientes el estado de algunos espacios públicos que suelen estar sucios o con yuyales si no es Semana Santa o feriado. "Nosotros necesitamos que todo esté en condiciones aceptables durante todo el año, no trabajamos solo los fines de semana o los feriados", completa Gregorini.

Otro problema que apuntan los organizadores de actividades en la naturaleza es que "los grupos que vienen a Tandil quieren ir a las sierras y casi no hay espacios públicos de ese tipo". Y los pocos que hay disponibles los utiliza un colectivo social muy variado y no los cuida como es debido. "Una cosa necesaria que tendría que pasar para que esto dure es que la gente de Tandil cuide su ciudad, porque es cada vez más la suciedad que arrojan en los paseos. Y las motos enduro y los cuatriciclos se meten en las sierras y destrozan todo, están haciendo desastres. Dejan todo arado en tramos de kilómetros y kilómetros". El profesional opina que el Gobierno y el IMT deberían encarar campañas constantes para disminuir la cantidad de residuos que se arrojan en paseos, cerros y montes.

  

Julián es profesor de educación física. Algunos chicos que vienen de Buenos Aires los ves y? ¡mamita querida! Y mientras más alto el nivel económico, más locos vienen los pibes, algunos con prescripción de ansiolíticos y esas cosas. Pibes de 11 o 12 años con Rivotril. Dicen que están muy acelerados así que los empastillan y después andan como zombies. Ven insectos y saltan como si hubieran visto un cocodrilo. 


Pioneros

Walter Rossi y Meme Verellén arrancaron en 1989 en un enorme predio familiar donde antes funcionó la cantera Santa Elena. Un paraíso de rocas, bosques y pequeñas lagunas que entonces se encontraba ocioso. Profesores de Educación Física y amantes de la naturaleza, compartían un sueño que con el tiempo se haría realidad. Casi 30 años más tarde su emprendimiento es una referencia nacional en el mapa de los campamentos educativos. De un montenegrino de apellido Popich, que vivió en el lugar en la época dorada de los picapedreros, tomaron el nombre para El Rancho de Popy.

"Además de nuestra actividad como profesores en las escuelas siempre estuvimos muy relacionados con la vida en la naturaleza, hacíamos cursos de montañismo e íbamos a los profesorados de educación física en el Sur. Nuestros primeros campamentos los hicimos con alumnos de Tandil cuando este lugar era totalmente salvaje", cuenta Verellén. Su marido memora, risueño, que en los primeros meses de gestión del lugar lo ofrecieron con un servicio de caminata para los turistas en Semana Santa. "Lo dimos a conocer con un folletito fotocopiado y nos sentamos a esperar en la tranquera. Por supuesto, no vino nadie".

El Rancho estuvo siempre en el mismo lugar, pero en 1989 la distancia parecía mayor. Al campo se accedía por una huella irregular y angosta. "Así que empezamos a contarles a los demás profesores de educación física que teníamos este lugar, que era hermoso para campamentos educativos, aunque tenía cero servicios", relata Walter. "Arrancamos con una olla que me dio mi vieja para hacerles la comida a los chicos", agrega.

En esas condiciones, lo primero que hicieron fue organizar una excursión ecológica y rescatar la historia de los picapedreros, ponían énfasis en las rocas talladas, las casas de piedra, la cantera abandonada y el bosque en el cerro.

"Entonces empezamos a ofrecerlo en la zona. Claro que no había nada, ni luz eléctrica. El mantenimiento de frío lo hacíamos en El Holandés". Meme nos cuenta que Walter "iba en una Honda Dax, cruzaba la ruta y volvía con el balde de helados". Y su compañero ríe al recordar que "a veces se me caían por el camino y cuando los recogía iban con alguna piedra de yapa".




Walter Rossi: "Antes al campamento se iba en la caja de una camioneta o en camión, con las zapatillas más viejas. Hoy se compra ropa nueva para ir de campamento. Y si no hay WI-FI, se pudre todo".

 

 

Apenas ingresando al vastísimo predio se aprecian un par de máquinas viales para el mantenimiento de los caminos internos y el acceso. De las carpas de los ?90 a los refugios de montaña con capacidad para 280 huéspedes en simultáneo corrió mucha agua bajo el puente.

A Rossi le cuesta determinar un momento puntual en la aceleración del turismo educativo. "¿Cuándo despegó la industria del turismo educativo? Nosotros empezamos a tener cada vez más pedidos de reservas a medida que se iba corriendo la voz de lo que era este lugar. Y en el desarrollo del turismo de Tandil el cambio lo empezó a hacer Fernando Mortatti cuando fue director del área. Fue uno de los impulsores de pasar del turismo estático religioso a algo más dinámico".

Más cerca en el tiempo menciona a "Helenita" Berestain y le destaca el incansable empuje. "Siempre hemos trabajado bien con las autoridades de Turismo de todos los gobiernos, en líneas generales no nos podemos quejar. A veces te ponen trabas pero suele ser algún empleado medio pelotudo con divagues de poder que se corta solo", cuenta el empresario.

No se queja pero admite que hay que destinar tiempo extra para los inspectores de todas las áreas y de todos los organismos de control y recaudación. "Este año llevamos 15 inspecciones, está bien, hay que tener todo en regla y es así, pero a veces parece que se amontonan en la tranquera. Ella (señala a su mujer) dice que vienen acá porque los tratamos bien (se ríe)".

 

 

"Antes del 2002 los campings solo te ofrecían la parcela, la luz y el fogoncito. Ahí vieron la demanda y empezaron a ofrecer otros servicios, como una caminata o una cabalgata con Gabriel Barletta".

 

 

Si bien es cierto que la última gran crisis institucional y económica imprimió un fuerte e inesperado impulso en la actividad, se alcanzó una magnitud que desbordó las previsiones. "Es fabuloso para la economía local. Es mano de obra directa y dinero que instantáneamente se vuelca a la ciudad, a los profes, a los demás empleados, a los que nos venden el pan, la leche, la comida", remarcan Meme y Walter.

Ellos supieron reinvertir y mejorar servicios para sostenerse en la cúspide. "El presidente de IRAM Argentina vino en 2003 a ver el lugar cuando se enteró de que queríamos certificar normas ISO, que finalmente implementamos en 2004 y fuimos los primeros en Sudamérica en obtener ese reconocimiento. Además de una herramienta de marketing, la norma ISO te ayuda en la gestión de los procesos internos", explican.

"Nosotros ofrecemos un servicio all inclusive. Llega el grupo, lo recibimos y nos ocupamos de todo, en su momento fue algo novedoso porque en el mismo lugar comen, duermen y hacen las actividades. Fueron etapas de crecimiento y de ir proyectando".


Nuevos chicos, nuevos desafíos

En 30 años de trabajar con chicos en campamentos fueron testigos de grandes cambios. "Hoy es ?dame internet, inyectame WI-FI?. Cambió el lenguaje verbal y no verbal, mantienen cinco conversaciones en simultáneo, hacen el chat de WhatsApp pero entre ellos mismos en la mesa. Tuvimos que estudiar cómo es este nuevo sujeto para entenderlo y poder trabajar con él".

Rossi aclara que "es muy raro que haya problemas de indisciplina" y cuando los hubo no fueron porque los chicos sean diferentes hoy día sino que "se debieron a la naturaleza humana".

La parte negativa de la evolución de los preadolescentes es que "vienen con problemas de motricidad". Como consecuencia de ellos hubo que desmontar el circuito de mountain bike "a pesar de que teníamos un recorrido muy tranqui". Es que muchos no saben andar en bicicleta así que las terminaron donando a unas escuelitas de frontera. Rossi lo marca como una paradoja que va "en contra de la tendencia mundial que recomienda usar la bicicleta, pero los pibes no saben; anduvieron hasta los tres o cuatro años en la bici con rueditas y nunca más".

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