CULTURA

Mariano Cappelluti: "Lo más importante es la música"

05/12/2017

Es uno de los sonidistas más reconocidos y respetados de la ciudad, todas las bandas lo llaman por el nombre y, más importante, lo respetan. Nos contó sobre su invisible y fundamental rol cuando vamos a disfrutar de un recital.

por
Brando Bruni

El sonidista, sin dudas es una de las piezas fundamentales a la hora de un recital. Más allá de la actuación de los músicos y la puesta técnica, su invisible trabajo es una pieza clave para disfrutar un show con la calidad que se merece.

En el ambiente tandilense, el nombre de Mariano Cappelluti (o "Cape") es de los más reconocidos en el rubro. Se lo ve muy seguido detrás de las consolas, tanto en eventos chicos como en las movidas más grandes, tal el caso hace pocos días del Roca Rock.

Nos invitó al estudio La Mayor para charlar un rato sobre su rol en esto de los espectáculos musicales. Comenzó recordando que arrancó a fines de los 90, fue músico y ese camino lo fue llevando. "Llego por haber estudiado música y tener bandas, de folclore y después rock. Mis primeros trabajos como sonidistas y de grabación fueron de mis propias bandas", inicia relatando. Dice también que "era todo más arcaico. Hoy cualquiera en su casa puede grabar 24 canales, en esa época grabar cuatro era un milagro. Se clavaban las computadoras, tenías que poner dos placas juntas y no andaba, armar cablecitos estéreo".

En lo tecnológico, añade que "es todo completamente impensado. Me adapto bien porque trato de no renegar de las épocas, trato de entender. Hoy todos los elementos técnicos no son mejores, se ha desarrollado en cosas muy específicas, pero no en general. Si agarrás una consola de los 70 u 80, suena mejor que casi cualquiera que se fabrique hoy, por concepto. Pasa que hoy las consolas son mucho más chicas, a veces la puedo llevar solo, me acuerdo de poner tapa de consolas entre cuatro tipos. Con las cajas, lo mismo. Además, son más accesibles las cosas, hoy una empresa del interior puede proveer un mejor servicio y ser solvente. Por otro lado, hay más mercado y las cosas son más económicas, cuando arranqué tenías solo dos marcas de lámparas".

Comenta que los primero trabajos de manera más profesional fueron junto a Alejandro Boccacci (Estudios Alex): "Creo que mi primer laburo fue algo que empecé con él. Aunque el tiempo corto que viví en Buenos Aires algo había hecho de mantenimiento y laburando con bandas en boliches. Cuando volví, empecé a laburar fuerte con Alejandro, en ese momento solo daba clases de música, ahí agarré la consola, me hice cargo del equipo con todas sus cuestiones".

Trabajar para sus grupos o para otros, no le cambió la responsabilidad, aclara que "por personalidad u otra cuestión, siempre me lo tomé con naturalidad, tratando de formar parte sin ser más importante. Lo más importante es la música, ni siquiera el músico. A veces algunos músicos se creen más importantes, y mucho más grave es cuando el sonidista se siente por encima de la música, no somos más importantes que nada. El laburo bueno es el que no se nota que hay un loco atrás tocando algo, es la música y la gente escuchando".

Muy metido en lo que cuenta, expresa que prefiere el vivo que las grabaciones - "esa adrenalina es la que más me gusta" - y detalla que  "el trabajo de uno es que todo llegue sin intermediación, clarificar para que a la gente le llegue lo mejor posible. Yo soy un técnico que trata de interpretar que es lo que quiere decir la banda. Trabajo mayormente con empresas, es bravo, tenes que tener la sensibilidad de un artista a la hora de mezclar, pero tres horas antes fuiste un changa que bajaba bafles".

Con tantos años de labor encima, analiza con propiedad la actualidad de su rubro, y menciona que "tengo amigos que han laburado afuera y es todo más austero, más tranquilo, se arriesga menos. En Argentina nos tiramos a hacer cualquier cosa en cualquier lado, se trabaja bien pero siempre está sobredimensionada la técnica a lo que se puede hacer.  Entonces los técnicos tenemos que trabajar más. Por eso me gusta Argentina, en otro lado es impensado que se dé un festival como el otro día el Roca Rock, con tantas bandas de la misma ciudad. Esa es la parte buena, la mala es que entre dos o tres tipos nos tenemos que arreglar para hacer todo. Es siempre así, me tocó trabajar para Provincia y también éramos tres".

Como mencionamos, en el ambiente todos lo conocen y, más importante, lo respetan. Se vio en el propio Roca Rock, casi que las 40 bandas locales lo llamaban directamente por el nombre y los reclamos fueron casi nulos. Humilde, se ríe y dice que es "primero, porque soy medio gorra". Hablando más en serio, señala que "soy respetuoso, no es una valía menor. Respeto la música, no me vas a ver echado esperando o no tocándole un botón a banda por estar distraído. Me involucro en la cosa, me gusta eso, meterme en medio de la gente a ver que está escuchando. Eso te saca del lugar del que solo te mezcla y al frente sale como un disco, no pasa por ahí. El trabajo del sonidista es un 95 por ciento la parte humana. La tranquilidad que se tiene, como decís las cosas. El tipo tiene que estar tranquilo y así va a tocar mejor".

EL SONIDO TANDILENSE

Habiendo recorrido muchos lugares con su laburo, incluso habiendo trabajado en grandes puestas de Provincia, se anima a decir que "en la región, las ciudades están todas parejas. La que me llama la atención de la zona es Olavarría, en música, en cuestiones de infraestructura de teatros. No sé si nosotros como sociedad tandilense estamos muy atrás o ellos muy adelante. En general, las infraestructuras de los teatros de acá, no son necesariamente buenas, ni cómodas o accesibles. Técnicamente, hay muchas cosas, hay empresas grandes y chicas, acá se compite mucho, hay mucho teatro, música, deporte, turismo, muchas otras actividades. Es difícil imponerse en la agenda".

¿DÓNDE QUEDÓ EL MÚSICO?

Mariano arrancó su camino arriba del escenario, pero hoy confiesa que "casi ya no toco. No lo extraño, me gustaron muchísimos más las perillas. Después, es un medio de vida, no lo tomo como más importante que eso, no como la concepción de nuestros abuelos donde el trabajo ocupaba otro lugar. En el medio del músico hasta acá, por ejemplo fui papá tres veces. Tranquilamente me podría haber dedicado a la música, haber sido profe o ganarme la vida tocando, me gustó más otra cosa. Pero agradezco mucho haber estudiado música, me sirve muchísimo. Entendés lo que está pasando, de armonía, de un montón de cosas. Tuve buenos profes como Maizano o Moroder, que en ese momento me educaron la oreja".

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